miércoles, 23 de noviembre de 2022

RUTA POR BELMONTE DE TAJO

 

Ruta del Horcajo. Otoñada, viñedos y zorzales.

La Comunidad de Madrid, también es tierra de vinos. Sus afamados “caldos” ocupan una superficie de 8.900 hectáreas de extensión.

La denominación de origen “Vinos de Madrid” es tardía  apenas cuenta con 30 años de declaración. Ello no resta calidad a este producto tan afamado.

Los viñedos del municipio de Belmonte de Tajo se circunscriben a la Comarca de Arganda del Rey, subzona Sureste.

(Viñedos en el municipio de Belmonte de Tajo).

La tradición vitivinícola de este bello pueblo de la Comarca de las Vegas, viene de muy antaño, y se ha mantenido hasta nuestros días. Lo que nos da la posibilidad de disfrutar de una cata, e introducirnos en el mundo del vino visitando alguna de sus bodegas como la Bodega Ecológica Andrés Morate, o la Cooperativa del Vino de San Isidro.

Ya hemos comentado en este blog que los viñedos ecológicos, a pesar de ser un ecosistema antrópico, albergan una gran riqueza biológica, tanto en flora como en fauna.

Los viñedos ecológicos que encontramos en Belmonte de Tajo, están sustentados sobre un terreno arcilloso y calizo. La cubierta de vegetación herbácea que hay en ellos, al no ser tratados con pesticidas y herbicidas favorece la aparición de una fauna entomológica compuesta por gusanos, cochinillas, saltamontes, mariquitas o mantis, que son el sustento de numerosas especies de aves insectívoras.

En estos viñedos observaremos especies de aves como carboneros comunes, herrerillos comunes, tarabillas europeas, colirrojos tizones, gorriones chillones, que darán buena cuenta de estos insectos, siendo claves para el control biológico.

Hay que tener en cuenta que la vendimia en nuestros campos abarca desde Julio hasta Septiembre, y algunos años prolongándose hasta el mes de Octubre. Este periodo de tiempo coincide con el final del Verano y comienzo del Otoño, periodo de paso post-nupcial, para aves que pasan el Invierno en sus cuarteles de invernada al Sur del Sáhara, y algunas en Oriente Medio.

Las uvas que no se recolectan son reservas de grasa para los primeros invernantes que empiezan a llegar a la Península ibérica, como zorzales comunes, zorzales alirrojos, zorzales charlos, alondras comunes, o currucas capirotadas.

En este periodo de paso migratorio, los insectos de los viñedos ecológicos serán fuente de alimentación para el largo viaje que les espera para especies como papamoscas cerrojillos, papamoscas grises, tarabillas norteñas, o mosquiteros musicales. Y esta fuente de alimentación junto a las uvas son aprovechadas por fauna residente como abubillas, jilgueros europeos, herrerillos comunes, carboneros comunes, pardillos comunes, verderones comunes o serines verdecillos.

Los majanos, que son acumulaciones de piedras que se amontonan al limpiar la zona de cultivo son aprovechadas para otras especies animales como conejos, ratones de campo, lagartos ocelados, lagartijas ibéricas, o culebras bastardas.

Y toda este fuente de alimentación es foco de atracción para aves rapaces como gavilanes, milanos reales, busardos ratoneros, mochuelos comunes, o cernícalos vulgares.

Todo este elenco de fauna podemos observarlo en los viñedos ecológicos que nos encontraremos en la ruta del Horcajo.

(Cartel señalando la dirección de la ruta del Horcajo en Belmonte de Tajo).

Esta ruta es una de la mayor riqueza ambiental de Belmonte de Tajo. A los ya comentados viñedos, atravesaremos zonas de monte mediterráneo con buenas formaciones de encinas, coscojas, y quejigos. Zonas de sotobosque con formaciones arbustivas de durillo, tomillo o lentisco. Espartales. Y pinares de pinos carrascos de repoblación.

(Pinar de repoblación de pino carrasco, mezclado con coscojar en la ruta del Horcajo).

La ruta completa nos dará una buena visión de dos formaciones naturales bien diferenciadas. El páramo, típico de la comarca de la Alcarria, más seco pero no menos atractivo, y la zona de la Vega, más fértil y donde podemos observar un pequeño embalse en forma de “U”.

Atravesaremos los arroyos del Horcajo y la Veguilla, y este último forma un pequeño oasis de frescor y biodiversidad en la Fuente de la Tejera, con un pequeño bosquete de ribera con chopos que darán buena sombra en los meses más cálidos.

A la riqueza natural, tenemos que añadir la cultural y etnográfica, pues visitaremos tres fuentes como la Fuente de Abajo, la Fuente de Arriba y la Fuente de la Tejera, y en ellas poder deleitarnos con antiguos lavaderos, y con suerte podemos ver anfibios como ranas comunes o sapos parteros.

La ruta propuesta es una ruta circular de 7 kilómetros de distancia, duración de 2 horas y media, y de dificultad media.

(Ruta circular, de dificultad media y 2 horas y media de duración por Belmonte de Tajo).

Ficha técnica de la ruta.

-Tipo de ruta: circular.

-Dificultad: media.

-Punto inicio y fin de la ruta: Parada del autobús 337 en la Carretera M-404, esquina calle Camino del Tío Miguel. Parada del autobús 337, Plaza de Valencia.

-Duración: 2 horas y media. Con parada para ver aves.

-Desnivel: punto más alto 735 metros. Punto más bajo, 600 metros.

-Época recomendada de visita: Otoño y Primavera.

-Valores naturales: ruta del Horcajo, visitando zonas de páramos y vega.

-Valores culturales: fuentes de Arriba, Abajo y la Tejera.

Como llegar a Belmonte de Tajo.

-En coche: tomar la autovía A-3 hasta la salida 48 y luego la M-404 hasta Belmonte de Tajo. 52 minutos.

-En autobús: coger el autobús 337 Conde de Casal-Valdelaguna, y bajarse en la parada de la carretera a Valdelaguna. 1 hora y 15 minutos.

-En bicicleta: la ruta no es recomendable hacerla en bici. Aparte de que no tenemos cerca algún transporte para subir la bici, hay zonas del camino en mal estado con piedras, que se incrementa si han caído lluvias fuertes.

Recomendaciones de la ruta.

-Hay partes del camino que no tienen buen firme. Están llenos de piedras y no es nada recomendable hacerlo con zapatillas. Es mejor calzarse unas botas de montaña.

-Dada la distancia, y que el camino tiene algunas pendientes no es recomendable hacerlo entero con niños. Lo mejor para ellos es hacerlo hasta la Fuente de la Tejera, ida y vuelta.

-La ubicación de la Fuente de la Tejera, está mal puesta en “google maps”. No corresponde con el punto de mapa. Se encuentra un poco más al norte.

-Vamos a transitar junto a la valla de un coto de caza. Extremar las precauciones en época de caza.

-Las épocas ideales para visitar el entorno son el Otoño y la Primavera. En Otoño la variedad de colores de los chopos y los quejigos, junto a los atardeceres son dignos de ser fotografiados. La Primavera con la explosión de flores, si es lluviosa, merece una escapada.

-Esta ruta es un poco más corta que la original, aunque no le resta belleza e interés, además que transitaremos pegados a un encinar en buen estado de conservación.

-Es recomendable llevar agua para el recorrido.

-No salirse de los caminos. La ruta está señalizada, y respetar el patrimonio etnográfico como son las fuentes que nos encontraremos durante la ruta.

-Un buen plan de fin de semana es completar la ruta con una visita a la Bodega Ecológica Andrés Morate, o a la Cooperativa del Vino de San Isidro.

Esta es el relato de una ruta que realicé a finales de Octubre de 2022.

Hacía un mes que había vuelto a Madrid, después de vivir casi tres años en Extremadura. Aún seguía ubicándome, y nada mejor para quitarme la “morriña” que una visita a uno de mis rincones favoritos de la Comunidad de Madrid, la Comarca de las Vegas.

A pesar de estar casi en Noviembre, Belmonte de Tajo me recibió con una tarde muy calurosa. Ya estaba un poco harto del eterno “veroño” y más después de venir de sufrir uno de los veranos más tórridos que hemos padecido.

Hacía unos días que habían comenzado a citar los primeros bandos de grullas cruzando la comunidad, y pensé que aquella tarde tan despejada sería propicia para ver algún bando cruzando el municipio.

El autobús que me trajo desde Madrid atravesó el bello casco antiguo del pueblo y me dejó justo en el punto donde termina la ruta a la Dehesa de Valdecabañas, de la que también hablo en este blog.

Tomé la calle de la derecha desde la parada del autobús y en poco tiempo me encontré una elevada pendiente, que para empezar ya descolocó mis piernas. Sin solución de continuidad, luego una bajada de las que sufren las rodillas. Y al final de la calle comenzaba una pista de tierra donde se encontraban la Fuente de Arriba y la de Abajo.

(Fuente de Abajo, construida con piedra caliza de Colmenar de Oreja).

Me paré un momento a ver estas sugerentes fuentes construidas con caliza de Colmenar de Oreja. Junto a ellas antiguos lavaderos restaurados, que ahora eran ocupados por infinidad de pequeños renacuajos.

Estaba tan ensimismado por intentar descubrir de que especies eran que no me di cuenta de que en el lavadero de al lado había una lavandera cascadeña, que poco tardó en volar al detectar mi presencia.

El camino estaba en mal estado. Había una capa de piedras que hacía muy incómodo transitarlo. Me arrepentí de no haber traído las botas de montaña, porque con zapatillas mis tobillos empezaban a resentirse.

El camino estaba flanqueado por almendros y algarrobos, y en una de ellos había posadas, dos tórtolas turcas.

La pista iba paralela al Arroyo de la Veguilla, que unos metros más arriba se le unía el Arroyo del Horcajo, que da nombre a la ruta.

La primera parte de la ruta transitaba entre campos de cereal, y barbecho.

Me subía a una loma para rastrear la zona de barbecho, a ver si veía movimiento de aves, porque la tarde había empezado muy floja.

Entre los barbechos pude observar un grupo de cogujadas comunes que picoteaban en el suelo.

Mirando el “google maps” en el móvil me ponía que estaba cerca de la Fuente de la Tejera, pero cuál fue mi sorpresa que al llegar al punto sólo había una gran encina en medio de un campo sin cultivar. Ni rastro de la fuente. No podía haberse esfumado ni secado de golpe. De hecho, las fotos que había visto en internet no cuadraban con el entorno, ya que no veía ningún chopo alrededor.

En ese mismo punto el camino se bifurcaba y decidí, con buen criterio, coger el de la izquierda.

El camino comenzaba a ganar altura, cada vez estaba más impracticable. Tenía que ir muy despacio para no tratar de tropezar con alguna piedra.

El paisaje iba cambiando. Primero una zona de espartal. Según subía sotobosque con durillo, lentisco y coscojas. Y a mi derecha un encinar con algunos ejemplares de buen porte.

Seguía dejando a mi izquierda el Arroyo de la Veguilla, completamente seco, pero con mucha piedra suelta, y ramas arrastradas, señal de que tuvo que haber una tormenta que descargara con fuerza y arrastrase tierra y vegetación.

La cuesta comenzaba a hacer mella, ya que el firme era muy malo, además se metieron varias piedras en las zapatillas, que me estaban dando la tarde. Sin ninguna piedra grande donde apoyarme, unos metros más arriba comencé a ver un bosque de ribera, donde decidí que tendría que parar para quitármelas.

Antes de llegar a él, vi posado en un árbol seco una silueta negra que no identificada. Cuando puede verla con mejor luz, pude comprobar que se trataba de un bonito ejemplar de alcaudón real.

(Alcaudón real. Lanius meridionalis).

Y casi sin darme cuenta estaba en la Fuente de la Tejera. Un auténtico remanso de paz, y un oasis para las aves. Un gran charco rodeado de chopos, con un gran zarzal, y con unos bancos que agradecí profundamente, y donde pueda quitarme las molestias piedras.

(Fuente de la Tejera).

Aproveche para descansar un rato a la sombra y desde el banco de madera, ojear el zarzal. Había movimiento de aves. Primero sorprendí a un par de mirlos comunes  y poco después a una curruca cabecinegra que me observaba detenídamente desde dentro de la zarza.

Durante el trayecto había echado en falta la presencia de alguna rapaz, ya que era un día despejado y sin viento. Y antes de levantarme del banco para reanudar la marcha, una sombra negra se reflejó en el suelo. Al alzar la vista me sorprendió un buitre leonado volando a baja altura. Tal susto me llevé que tardé en reaccionar para hacerle una foto.

Al poco rato de perder de vista el buitre leonado, voló raudo y veloz un gavilán común que se perdió detrás de los chopos.

El camino volvía a repetir otra pendiente tortuosa, aunque menos mal que a partir de donde acababa el camino tenía mejor firme, y el calvario de esquivar piedras tocaba a su fin. Llegando a lo más alto de este, se bifurcaba, y mirando el mapa opté por coger una vereda pegada un coto de caza, ya que recortaría más tiempo, para llegar en hora a coger el bus de vuelta.

El camino se estrechaba hasta convertirse casi en una vereda. A mi izquierda un mosaico de viñedos, y a mi derecha, la valla que rodeaba el coto de caza dentro de un encinar en buen estado de conservación.

Tenía unas vistas magníficas para ver paso de grullas, pero ni si quiera oía sus trompeteos. Rastreando el cielo comencé a ver varios grupos de cuervos comunes que bajaban a comer al viñedo.

El camino no tenía piedras pero literalmente iba pisando una alfombra de bellotas de las encinas que rodeaban el camino.

Debajo de la copa de una encina había un petirrojo europeo que se perdió entre unas retamas al detectar mi presencia.

Según iba avanzando por el camino por encima de mi cabeza empezaron a pasar varios bandos de zorzales, desde el viñedo en dirección al encinar. Volaban muy rápido, sin darme tiempo a identificarlos.

Primero puedo observar a uno que volaba más despacio y pude comprobar que se trataba de un zorzal común. Otro se posó poco tiempo en medio del camino, pero justo para identificar sus manchas circulares típicas: zorzal charlo.

Otra vez vi movimiento de córvidos.  Y en una encina, comiendo un fruto que bien podía ser una bellota, se dejó avistar muy bien una corneja negra.

(Corneja negra. Corvus corone).

La vereda atravesaba un gran viñedo, y acaba en una gran pista señalizada con el recorrido de la ruta. De entre el viñedo salió al unísono un gran bando de pardillos comunes a refugiarse al encinar.

Me puse alerta porque ese comportamiento era signo de que algún depredador estaba cerca, y no me equivoqué al ver al rato planear dos cernícalos vulgares.

La pista era muy ancha y el firme muy bueno, así que por fin podían descansar mis maltrechos pies. La pista se volvía a adentrar en otro viñedo, pero este con más movimiento de aves, lo que indicaba que nos adentrábamos en un viñedo ecológico. En el tramo desde que entré en el viñedo hasta que acabé en un mirador, sumé otras especies como jilguero europeo, curruca capirotada, verderón común, herrerillo común, pinzón vulgar  y colirrojo tizón.

A la derecha del camino el encinar se aclara y deja ver un pequeño mirador con unas vistas magníficas al valle del Arroyo del Horcajo, observando al fondo un pequeño embalse en forma de “U”, con los colores otoñales de los quejigos y los chopos, lo que hacían un paisaje digno de ser fotografiado.

(Vistas del valle de los arroyos Horcajo y la Veguilla).

Desde este punto hasta la entrada al pueblo ya sólo quedaba cruzar el Arroyo del Horcajuelo, donde en un chopo pude ver a un grupo de gorriones comunes, que curiosamente no había visto durante la ruta.

La última pendiente ya la subía casi sin fuerzas y justo me dejaba en las puertas de la Bodega de Andrés Morate, donde en sus puertas anoté las últimas especies de la lista: urraca común, y estornino negro.

Como ya me quedan pocos minutos para coger el bus de vuelta, la visita a la bodega la dejaría en otra ocasión que volviese con más margen de tiempo.

Al final las grullas no hicieron acto de presencia, las vi pocas semanas después, aunque ello no quita el disfrute de esta ruta tan interesante.

¡A qué esperáis para colgaros los prismáticos y calzaros las botas y disfrutar de este rincón tan recomendable de la Comarca de las Vegas!

¡Felices avistamientos!

R. Almenilla.

Para terminar, adjunto las especies vistas durante la ruta.

FAUNA DE LA RUTA DEL HORCAJO

AVES

Lavandera cascadeña

Tórtola turca

Cogujada común

Mirlo común

Curruca cabecinegra

Buitre leonado

Gavilán común

Cuervo grande

Petirrojo europeo

Zorzal común

Zorzal charlo

Corneja negra

Cernícalo vulgar

Jilguero europeo

Curruca capirotada

Verderón común

Herrerillo común

Colirrojo tizón

Gorrión común

Urraca común

Estornino negro

Mapa fuente: Google maps.

domingo, 5 de septiembre de 2021

RUTA POR VALDELAGUNA

 

Ruta de las fuentes. Mosaico de paisajes.

Si algo sorprende cuando viajamos por algún pueblo de la Comarca de las Vegas en la Comunidad de Madrid, es su variedad de paisajes y ecosistemas.

Cualquiera que se dé una vuelta por alguno de sus sugerentes pueblos como Colmenar de Oreja, Belmonte de Tajo o Estremera, podrá disfrutar de paisajes tan variados como zonas de cultivo (cereal, olivo y vid), manchas de monte mediterráneo, pinares de repoblación, bosques de ribera y humedales.


(En la zona Sureste de la Comunidad aún podemos encontrar restos del antiguo encinar manchego que cubría antaño gran parte de su territorio).

No es de extrañar que este patrimonio natural haya motivado el proyecto de proteger el Valle del Tajuña como parque regional, impulsada por asociaciones ecologistas como Ecologistas en Acción, Arba o El Soto.

Todo esta variedad de ecosistemas, algunos de ellos en buen estado de conservación, repercute en la variedad ornitológica, encontrándonos en la Comarca de las Vegas aves tan escasas e interesantes como águila perdicera, sisón, avutarda, ganga ibérica, o bigotudo.

Una de las rutas más interesantes de la zona Sureste de la comunidad es la ruta de las fuentes, en el pueblo de Valdelaguna.


(Cartel indicativo de la ruta de las fuentes en Valdelaguna).

Esta ruta tiene un alto interés paisajístico, medioambiental y etnográfico. Paisajístico por su variedad de ecosistemas, medioambiental por su riqueza en aves y anfibios, y etnográfico porque visitaremos tres fuentes rehabilitadas, que son refugio para la cría de anfibios.

Durante nuestro recorrido atravesaremos zonas de cultivo, manchas de monte mediterráneo, e incluso un pequeño bosque de ribera, en el área recreativa de Valviejo.


(Bosque de ribera en el área recreativa de Valviejo, en Valdelaguna).

Esta riqueza y calidad de ecosistemas redunda en la variedad de aves que podemos ver a lo largo del recorrido, con especies como oropéndola europea, alcaudón real, collalba rubia, curruca cabecinegra, culebrera europea, águila calzada, busardo ratonero, colirrojo real, o mosquitero musical.

Como anécdota decir que el gentilicio de los habitantes de Valdelaguna es valdeguneros o “abubillos”.

Visitaremos las fuentes de la Tejera, María y Valviejo esta última en un  área recreativa que cuenta con bancos y mesas de madera, y columpios para los niños.

Las fuentes han sido restauradas, y se les ha habilitado unas rampas de piedra a los anfibios para entrar y salir de ellas sin problemas. Y en el área recreativa de Valviejo se ha construido una charca artificial para ellos.


(Fuente de Valviejo).

Durante la ruta nos cruzaremos con el antiguo trazado ferroviario que unía Morata de Tajuña con Colmenar de Oreja, y que coincide con una ruta más larga, la del páramo a la vega, que transcurre desde Colmenar de Oreja a Perales de Tajuña.


(Antiguo trazado ferroviario entre Perales de Tajuña y Colmenar de Oreja).

La ruta propuesta es una ruta circular de 10 kilómetros y 3 horas y 30 minutos de duración, de dificultad media.


(Ruta circular de dificultad media por Valdelaguna. Google maps).

Ficha técnica de la ruta.

-Tipo de ruta: circular.

-Dificultad: media.

-Punto de inicio y fin de la ruta: cruce con carretera M-315.

-Duración: 3 horas y 30 minutos, con paradas para ver aves.

-Distancia: 10 kilómetros.

-Desnivel: punto más alto, 769 metros. Punto más bajo, 677 metros.

-Época recomendable: todo el año.

Cómo llegar a Valdelaguna.

-En coche: coger la A-3 Madrid-Valencia hasta la salida 41. Luego tomar la M-317. 30 minutos.

-En autobús: línea 337 Madrid (Conde de Casal)-Valdelaguna. Luego desde la Plaza del Ayuntamiento debemos andar unos 20 minutos al comienzo de la ruta. 1 hora y 10 minutos en total desde Madrid.

-En bicicleta: Coger el metro hasta Arganda del Rey. Desde ahí la vía verde del Tajuña hasta Perales de Tajuña, y desde este pueblo, tomar la ruta de la vega al páramo. 1 hora y 50 minutos.

Recomendaciones de la ruta.

-Aunque se puede hacer en cualquier época del año, Otoño y Primavera son las estaciones más recomendables. Si optamos por hacerla en verano, madrugar y evitar el sol del mediodía.

-Llevar agua, ya que el agua de las fuentes no es potable.

-Cómo vamos a visitar una zona de anfibios, extremar las medidas contra el hongo que los está diezmando.

-Llevar botas. En época de lluvias los caminos se embarran con facilidad, y hay zonas que el caminar se hace casi impracticable.

-Toda la ruta está señalizada. Un pequeño tramo coincide con la ruta del “páramo a la vega”. Aquí prestaremos atención para no despistarnos.

Este es el relato de una ruta que realicé los primeros días de Septiembre de 2021.

Esta era una ruta que tenía en mente desde hacía mucho tiempo.

Aprovechando mi estancia en Madrid, y que nos encontrábamos en pleno paso post-nupcial, no me lo pensé dos veces y cogí en primer autobús que salía para Valdelaguna.

El recorrido desde Madrid me dejó comprobar los destrozos que había provocado la “Dana” que habíamos padecido el día anterior. Los daños eran muy visibles desde Colmenar de Oreja a Valdelaguna, pasando por Belmonte de Tajo. Y aquello me presagiaba que las pistas de la ruta iban a estar muy embarradas.

Después de callejear por las calles del pueblo con un paseo agradable de unos 20 minutos, crucé el puente sobre la M-317 y llegué al punto de inicio de la ruta. Un cartel indicaba el comienzo.

La primera especie del día poco tardó en aparecer, un escribano triguero, cantando encima de un almendro.


(Escribano triguero. Emberiza calandra).

Comencé a dejar atrás unas naves industriales, y al acercarme a una valla metálica, vi posado un alcaudón real , que no pude echarle una foto. Tras este, salieron volando un pequeño grupo de urracas.

Tenía de frente unas magníficas vistas de los montes que rodeaban el pueblo. Poco a poco se iba levantando la bruma de la mañana, lo que hacía las vistas aún más interesantes.


(Paisaje de la ruta de las fuentes en Valdelaguna).

El camino comenzaba a descender, serpenteando, y ya se mostraban los efectos de las lluvias torrenciales. En muchas de sus zonas había grandes surcos, tierra arrastrada y piedras, y había zonas que era difícil mantener el equilibrio.

Al girar una curva muy cerrada, en un almendro sorprendí a un verderón común, acompañado de unos cuantos jilgueros europeos.

Muy despacio, y esquivando muchas grietas llegué al fondo del valle, donde el camino ya era un auténtico patatal. Las botas patinaban, y tardé en atravesar una vaguada porque las botas se quedaron clavadas literalmente en el barro.

A mi izquierda, había una zona una mancha de monte mediterráneo con coscojas y encinas. En una de ella, estaban posadas, varias palomas torcaces.

A mi derecha había una zona de barbecho, y un gran almendro. De él salió volando una gran rapaz. Con la bruma no distinguí de que se trataba, podía ser un azor o un ratonero, pero la luz era muy mala, y me quedé con las ganas de ver de qué se trataba.

Y al poco rato, apareció la primera sorpresa de la mañana. De mi izquierda salió volando lo que parecía una collalba. Tuve la fortuna de que se posará en el barbecho, y me llevé la grata sorpresa al comprobar que se trataba de una collalba rubia occidental.


(Collalba rubia occidental. Oenanthe hispanica).

Estuvo posada un rato, lo que me permitió disfrutar de su bonito plumaje, y sacarla un par de fotos.

Comencé el ascenso a la fuente Tejera. El caminó está de lo más impracticable. La lluvia había arrastrado grandes piedras, y a pesar de las botas, tenía que esquivarlas, si no quería acabar con un esguince de campeonato.

Tras un camino tormentoso por el barro y las piedras llegué a la fuente Tejera. Allí pude ver muchos renacuajos, y la rampa de piedra que habían puesto para la entrada y salida de los anfibios.

Aproveché para hacer un alto y beber un poco de agua, y mientras estaba calmando la sed, en un cercano chopo se posó un papamoscas cerrojillo, muy abundantes en esta época de paso.

Seguí en ascenso hacia la segunda fuente, y tras un largo camino, me sorprendió no ver ningún ave. Parecía como si de repente, se hubiesen esfumado todas de golpe.

Llegué a una especie de altiplano con unas magníficas vistas, que incluían la sierra del Guadarrama, e incluso a lo lejos las torres de la Castellana.

En un pinar junto a una zona de barbecho aparecieron dos cogujadas montesinas persiguiéndose, que cuando se cansaron, optaron por descansar en lo alto de la copa de un pino.


(Cogujada montesina. Galerida theklae).

Un poco más adelante, el camino tenía mejor firme, no había barro y además era en pendiente descendente, lo que hizo que en poco tiempo llegase a la segunda fuente, fuente María.


(Fuente María. Se puede apreciar la rampa de piedra para anfibios).

Allí había una zona con matorral y arbustos, así que decidí hacer una espera para ver nuevas especies de aves.

Primero fue el turno para un impaciente carbonero común. Luego le tomó el relevo un herrerillo común, y poco después apareció un festival de mosquiteros musicales.

Seguí avanzado ya que el sol comenzaba a estar muy alto, y el fresco de la mañana iba remitiendo. El camino hacía un giro brusco de 180 grados, para adentrarse en una zona de almendros.

En uno de ellos me llevé la segunda sorpresa del día, un bonito ejemplar de colirrojo real macho. Una pena no poder sacar una foto a esta bella ave.

En la zona de la derecha del camino, volvía a aparecer una mancha de monte mediterráneo, con una zona de arbustos cerrada, ideal para currucas, así que hice un alto en el camino y esperé a ver que salía. Allí añadí dos más para la lista, curruca zarcera, que estaba en paso, y curruca cabecinegra.

Llegué al cruce con la senda del páramo y la vega. Se podía ver el antiguo trazado de la vía a Colmenar de Oreja.

Había un cartel que indicaba a Valdelaguna, y me fie del cartel, y comencé a bajar. Al rato de cruzar una zona de viñedo me di cuenta de que me había equivocado de camino, así que decidí volver a subir, habiendo gastado muchas fuerzas por lo mal que estaba el camino, pero por lo menos reconfortaban las vistas desde arriba de este.

En lo alto de un coscojar, estaban muy activas un gran grupo de golondrinas comunes, que intuía que se estaban dando un buen festín con los mosquitos. Al rato lo corroboré porque se unieron a la comilona varios vencejos pálidos, y poco después, otros tantos aviones comunes.

Cuando las fuerzas me empezaban a fallar por fin vi el cruce de la carretera a Morata. Ya sólo me quedaba un rato para llegar a área recreativa de Valviejo y poder sentarme un rato en sus bancos.

Nuevamente otra zona de monte mediterráneo.

Según iba avanzando por el camino, iban levantando de los arbustos y coscojas aledañas pequeños pajarillos como pardillos comunes y serines vercecillos.

Echaba en falta a lo largo de la ruta de haber visto alguna rapaz, salvo que la que no pude identificar. Y cuando pensaba que en la lista no iba a apuntar ninguna de esta especie llegó la tercera sorpresa del día. Un elegante ejemplar de culebrera europea que tuve la suerte de que planeara sobre mi varias veces, lo que me permitió sacarla varias fotos.


(Culebrera europea. Circaetus gallicus).

El sol ya era molesto, así que aproveché la sombra y el fresco del pequeño bosque de ribera de la zona de Valviejo para descansar y ver al última fuente del recorrido. Junto a ella había una charca artificial para anfibios, que desgraciadamente estaba seca.

Tras reponer fuerzas en los bancos y mesa de madera, rastreé un poco el bosque de ribera, donde sumé para la lista, gorrión común, mirlo común, y tórtola turca.

Crucé la carretera con precaución, y los lados de su calzada se extendían zonas de viñedos y olivares. En uno de ellos había picoteando varias cogujadas comunes.

Poco a poco la carretera iba descendiendo ya se veían a lo lejos las primeras casas del pueblo.

Después de una buena caminata vi la nave industrial del punto inicio de la ruta. Justo a tiempo para bajar y coger el autobús de regreso a Madrid.

Antes de cruzar el puente de la carretera a Morata, un buen bando de estorninos negros cerraba la lista, de esta jornada tan interesante.

¡A qué esperáis para colgaros los prismáticos y la cámara, y disfruta de esta ruta tan interesante!

¡Felices avistamientos!

Rafita Almenilla.

Para terminar subo la lista de especies avistadas durante la ruta.

FAUNA RUTA DE LAS FUENTES

AVES

Alcaudón real

Avión común

Carbonero común

Cogujada común

Cogujada montesina

Colirrojo real

Collalba rubia occidental

Culebrera europea

Curruca cabecinegra

Curruca zarcera

Escribano triguero

Estornino negro

Golondrina común

Gorrión común

Herrerillo común

Jilguero europeo

Mirlo común

Mosquitero musical

Paloma torcaz

Papamoscas cerrojillo

Pardillo común

Serín verdecillo

Tórtola turca

Urraca

Vencejo pálido

Verderón común

Fuentes consultadas.

-Google maps.

-Wikiloc.