Lagunas
de Quijobar y Laguna de Arijales. La lucha por salvar las últimas lagunas de
sur metropitano.
Algunos municipios del sur metropolitano madrileño como Parla, Fuenlabrada o Pinto albergan humedales permanentes y estacionales de gran valor medioambiental, y que desgraciadamente están desprotegidos.
A alguno de ellos, ya
he hecho referencia en este blog, como Los Estragales de Pinto, con lagunas
como la del Charco Ginés, o de la Castañuela.
Estos humedales son
claves para la fauna del entorno, como oasis de biodiversidad en un entorno seco
y tan transformado por la huella humana.
A pesar de estar
reconocidos por la Directiva de Hábitats de la UE, lamentablemente no están
incluidos en el Catálogo de Humedales Protegidos de la Comunidad de Madrid.
Estos humedales son
clave para la avifauna tanto residente, como las especies migratorias que los
usan como zonas de descanso en su periplo migratorio.
Son ecosistemas
frecuentados por especies como avefría europea, cistícola buitrón, lavandera
boyera, cigüeñuela común, chorlitejo chico, avión zapador o abejaruco europeo
entre otras.
En pasos migratorios
nos podremos llevar importantes sorpresas con especies como zarapito real,
cerceta carretona o flamenco común.
El entorno de estos
humedales está rodeado por campos de cultivos, pequeñas huertas y bosquetes de
pinos, olmos, y arizónicas. Zonas de arbustos, barbechos y eriales.
Todo ello propicia una
importante población de conejos, y la cada vez más escasa liebre ibérica.
Presas ideales para rapaces como águila imperial ibérica, águila real, busardo
ratonero, milano negro, milano real, o buitres leonados y negros. O son
componentes de su dieta, o aprovechan sus carroñas.
Por desgracia, estos
humedales están sometidos a numerosos impactos ambientales.
Vertidos incontrolados,
huertas ilegales, caza intensiva, usurpación de caminos públicos, uso de quads
y motocross, planes urbanísticos como el PAU 5 de Parla, o proyectos de
macro-plantas fotovoltaicas ponen en serio peligro la existencia de estos
ecosistemas tan valiosos.
Dos de estos humedales más representativos son la Laguna de Arijales y las Lagunas de Quijobar, ambas en el municipio de Parla.
La primera es un
humedal estacional situado al Oeste de la A-42. Es una lámina de agua que se
llena con las lluvias primaverales y
otoñales, rodeada de campos de cultivo y barbecho. Es ideal para observar aves
como chorlitejo chico, cigüeñuela común, o cistícola buitrón.
Las segundas, son un
grupo de lagunas de agua permanente que surgieron por las obras de la
carretera M-410 de Parla a Griñón. Con
el movimiento de tierra y llegando a la capa freática comenzaron a llenarse de agua, y poco a poco la vegetación fue colonizando sus taludes con especies de
flora como chopo, álamo blanco, taray, sarga, junco, adormidera, o retamas de bolas.
En sus taludes cría uno
de las mayores colonias de avión zapador
del sur metropolitano. A esta especie incluida en el Listado de Especies
Silvestres en Régimen de Protección Especial se le unen otras tan sugestivas
como abejaruco europeo, martinete común, tarro canelo, o cigüeñuela común.
La ruta propuesta es una ruta circular visitando ambos humedales de entre 2 horas y media a 3 tres horas de recorrido y de dificultad baja.
Ficha
técnica de la ruta.
-Tipo
de ruta: circular.
-Dificultad:
baja.
-Desnivel: 16 metros.
-Duración:
entre 2 hora y media a 3 horas. Con paradas para ver aves.
-Como
llegar:
-En
coche. Coger la A-42 hasta la salida 19B. Luego continuar
hasta la Avenida Ronda Monte Sinaí. Desde aquí sale un camino que cruza un
puente por encima de la A-42 y es donde empieza la ruta. 35 minutos desde
Madrid.
-En
autobús. Línea 460 Madrid (Plaza Elíptica)-
Batres.
Línea 463 Madrid (Plaza
Elíptica)-Torrejón de Velasco.
50 minutos desde
Madrid. En ambas hay que bajarse en la parada Avenida Ronda Monte Sinaí.
-En
tren de Cercanías. Línea C4. 30 minutos desde Atocha.
Desde la estación luego hay que andar 25 minutos hasta el camino que cruza el
puente de la A-42 y es el inicio de la ruta.
-En
bicicleta. Es una ruta ideal para hacerla en bici.
Los caminos son aptos y desde la estación de tren al camino comienzo de la ruta
se tarda 10 minutos.
Esta vez voy a hacer
una excepción y voy narrar dos relatos en esta nueva entrada al blog, porque
creo que es una buena oportunidad para que se conozcan tanto las propias lagunas,
como el entorno que las rodea. Un entorno de gran biodiversidad y la vez tan
amenazado. Y hacer un alegato en favor de su conservación.
La primera ruta la hice
con mi compañero Javier Berecibar, oriundo de Arrasate-Mondragón, que hacía
unos meses que se había mudado a Madrid, y nos conocimos un día pajareando por
Madrid Río. Desde entonces hemos compartidos varias salidas pajareras y le he
ido enseñando nuevos lugares para ver aves.
Hacía semanas que un
miembro de nuestro grupo de wasap de pajareo había hablado sobre unas lagunas
que estaban en el Suroeste de Parla, y que desconocía por completo.
Comentó que había visto
tarro canelo, una especie que hacía
mucho tiempo que no veía por el sur metropolitano, y a la que tenía ganas de
volver a ver y fotografiar. También hacía mención a una gran colonia de avión zapador.
Se lo comenté a Javier,
y una mañana algo fresca para la primavera tan calurosa que estábamos teniendo, a primeros de Junio nos plantamos los dos en Parla. Esta vez fuimos
compartiendo coche, y comenzamos la ruta desde el puente que cruza la A-42.
En pocos minutos ya
estábamos transitando por el camino de Parla a Griñón y antes de llegar a la
chatarrería como punto de referencia comenzamos a sumar las especies más
comunes. Por los campos de cultivo por los que transitaba el camino comenzamos
a avistar gorriones comunes, urracas
comunes, cogujadas comunes y estorninos negros.
Aunque había una falsa
sensación de frescor con el viento que se había levantado, el suelo estaba muy
caliente, y a pesar de llevar botas, se me estaban caldeando la planta de los
pies.
Antes de llegar a la
chatarrería, en un rodal de cardos, varias cotorras
argentinas estaban alimentándose de las semillas, con gran habilidad sin
inmutarse con los peligrosos pinchos.
El entorno del camino
desde la chatarrería hasta el Arroyo de Valdehondillo estaba compuesto por
cultivos de cereales, bosquetes de pinos, arizónicas, algunas coscojas aisladas
y almendros.
Aprovechamos la entrada
a una finca donde había sombra para hacer una pequeña parada y allí pillamos
infraganti a la primera rapaz del día, un cernícalo
vulgar.
Comenzamos a oír el
reclamo de una perdiz roja, pero no
conseguíamos localizarla. Después de mucha paciencia la encontramos subida a
una tapia de ladrillo, y justo al lado suyo, había otra reclamando.
Era paradójico, porque
muy cerca de ambas había un milano
negro, devorando los restos de un conejo. Pero como estaba llenando el
buche, las perdices ni se inmutaban.
A la derecha del camino, había varios postes de madera con cables, y encima de uno, estaba cantando un macho de colirrojo tizón.
Y sobrevolando sobre
él, comenzamos a ver los primeros aviones
zapadores, alguno de ellos se posaron en el cable cerca del colirrojo.
Comenzaron a volar, se
unieron a otros ejemplares y entre estos, se colaron dos aviones comunes occidentales.
Continuamos cruzando el
cauce seco del Arroyo de Valdehondillo comprobando el estado de degradación que
padece. Continuos vertidos ilegales con basura tan variopinta como plásticos,
cartones, ropa quemada, envases o hasta electrodomésticos. Todo ello a pesar de
un gran cartel con letras mayúsculas que informaba sobre las posibles multas a
quien tire basura.
Al fondo del camino ya
veíamos la rotonda de la carretera a Griñón lo que nos indicaba que estábamos muy
cerca de la primera laguna. Y así fue. A pocos metros divisamos la lámina de
agua, comprobando como la mitad de la laguna se había evaporado por las altas
temperaturas.
Y avistamos dos tarros canelos con pollitos.
Comenzaron a aparecer
otras especies como gallineta común,
zampullín chico, las primeras cigüeñuelas
comunes del día.
Mientras Javier estaba
fotografiando los tarros canelos, fui
a fotografiar una cigüeñuela común que
estaba en la orilla más cercana a laguna. Estaba tan concentrado en sacar la
mejor foto, que no me di cuenta que una sombra salió volando cerca de mí.
Cuando pude coger los prismáticos y evitar los rayos del sol pude comprobar que
se trataba de un ¡martinete común!
Acto seguido avisé a
Javier, pero con tan mala suerte que se ocultó tras la segunda laguna.
Volví a hacer una espera de varios minutos a ver si volvía el martinete, pero sin éxito. En ese tramo pude ver varios conejos comunes que criaban en el talud de la charca, y una lagartija verdosa ibérica con toda la parsimonia, tomando el sol.
Seguimos avanzando a la
siguiente laguna, y aparecieron tres mujeres en una furgoneta. Nos dijeron que
si habíamos visto una serpiente muy grande que estaba cruzando el camino. Les
dije que no, y corrimos rápido a ver si podíamos verla justo al doblar la curva
del camino. Nuestro gozo en un pozo. Allí no había tal serpiente. Y nos
quedamos con las ganas de saber si se trataba de una culebra bastarda.
Nos paramos a rastrear
la segunda laguna. Allí vimos a una hembra de ánade real a la que seguía su numerosa prole.
La entrada y salida de vencejos comunes a la laguna a beber
era incesante.
Entre ellos había
mezclados dos aviones comunes
occidentales y una golondrina común.
Estábamos tan atentos a
los vuelos de los vencejos que no
nos dimos cuenta hasta pasar un rato, que teníamos muy cerca ¡otro martinete común!
Este era un sub-adulto,
y voló hasta juntarse con el adulto a un chopo cercano. Allí pudimos disfrutar
de su presencia y hacerles varias fotos.
Comenzamos el regreso
del camino de vuelta. Antes paramos en una laguna donde hay varias huertas. A
pesar de que había varias personas plantando, un grupo numeroso de fochas comunes con sus progenitores, no
se molestaban con su presencia.
Eran las 12.00 de la
mañana y el sol estaba en todo lo alto. La hora de las rapaces como la llamo
yo, y haciendo honor a este concepto nos sorprendió ver dos ejemplares de buitres leonados, que venían del sur, y
que podrían venir de los Montes de Toledo.
Al rato le tocó el
turno a un majestuoso buitre negro, que
estaba planeando entorno a la carretera, en busca de algún conejo atropellado.
En un momento el cielo
se convirtió en un trasiego de rapaces a modo de “M-30 pajarera”. Varios
ejemplares de milanos reales, y
algún que otro milano real.
Poco después, les tocó
el turno a cuatro cigüeñas blancas
que procedían del cercano vertedero de Fuenlabrada.
Volvimos a la primera
laguna, para volver a deleitarnos con los pollitos de tarros canelos, y en un montículo de la laguna, había una garza real tomando tranquilamente el
sol.
El sol ya caía con
justicia así que decidimos volver al coche.
En el transcurso del
camino de vuelta pudimos ver dos cuervos
grandes, cada vez más abundantes en la zona sur, y dos busardos ratoneros uno de ellos haciendo toda una exhibición con
sus picados.
Y a modo de despedida nos
sobrevolaron tres ejemplares más de buitre
negro.
Y así completamos una
agradable ruta, conociendo unas lagunas de lo más interesantes. Una semana
después repetiría, y me llevaría varias sorpresas conociendo otras lagunas que
no conocía, y descubriendo in situ, la gran biodiversidad que atesora el
municipio de Parla.
A mediados de Junio
contacté a través de una compañera de Pinto con Manuel Gómez, miembro de
Ecologistas en Acción de Parla.
Quería tratar con él la
problemática sufren las Lagunas de Quijobar y las iniciativas que se estaban
llevando a cabo para protegerlas.
Lo que no podía
imaginar después de conocer a Manuel al hacer la ruta, es que iba a mostrarme
otras lagunas que no conocía del municipio, y darme una lección magistral sobre
la biodiversidad del entorno, y las amenazas que sufre.
Quedé con Manuel en la
estación de Cercanías de Parla.
En el trayecto desde la
estación a puente que cruza la A-42, me estuvo contando especies llamativas que
había visto en las Lagunas de Quijobar en Parla y la de la Retamosa en
Fuenlabrada. Me llamó la atención le avistamiento que tuvo de un águila real y
otro de águila imperial.
También intercambiamos
avistamientos de la zona de los Estragales de Pinto, zona que conozco muy bien,
y de la que me dijo que tenía observaciones desde 1998. Me quedé muy sorprendido
con citas de aquel lugar de aves a veces tan difícil de ver como zarapito real,
aguja colinegra o cerceta carretona.
Poco tiempo después de
cruzar el puente, nos desviamos a la derecha del camino. Allí me enseñó una
nueva laguna que no conocía y por la que habíamos pasado hacía una semana
Javier y yo. Como estaba detrás de un talud del camino, no nos dimos cuenta de
su presencia.
Nada más pasar el talud
delante nuestra su mostraba una lámina de agua que había perdido parte de
extensión por el pertinaz calor de las últimas semanas.
Me comentó que se
llamaba la Laguna de Arijales, que era laguna estacional que se secaba en el
verano, y que estaba en trámites de protegerla.
Lo primero que vimos
fueron varios ejemplares de ánades
reales.
Decenas de vencejos comunes bajaban rasantes como
mucha habilidad a beber.
Había varias cigüeñuelas comunes, mezcladas con lavanderas boyeras.
En la orilla de la
izquierda de la laguna jugaban a perseguirse varios chorlitejos chicos.
Después les llegó el
turno a varias palomas torcaces.
Y por último, sumamos cogujada común, avión común occidental y
golondrina común.
Continuamos por el
camino de la chatarrería. Comenzamos a ver urracas
comunes, y se nos cruzó muy cerca del camino una abubilla común.
Poco antes de cruzar el
cauce seco del Arroyo de Valdehondillo, vimos la primera rapaz de la mañana.
Una hembra de aguilucho lagunero
occidental.
Volvimos a ver el colirrojo tizón casi en el mismo lugar
que lo vi, una semana antes con Javier.
En la primera laguna no
faltaron a su cita los dos tarros
canelos con sus pollitos.
Al fondo de estos una gallineta común, y nos dio mucha
alegría comprobar como los zampullines
comunes habían criado también.
En el bosquete de la
izquierda del camino compuesto por almendros de gran porte, arizónicas y algún
olmo de Siberia oímos el canto de la oropéndola
europea, y poco después varios abejarucos
europeos reclamando, pero no los vimos.
En la segunda laguna
prácticamente las mismas especies que vi con Javier. Mucho ánade real. Decenas de vencejos
comunes bajando a beber, y algún avión
común occidental mezclados con estos.
Allí Manuel me alertó
de que tenía justo en frente una libélula. La conseguí fotografiar. Era muy
grande y me comentó que se trataba de una centinela culinegra o libélula azul.
Los milanos reales comenzaron a hacer acto
de presencia en la zona de la carretera, y no podía faltar a su cita el ya
famoso buitre negro que suele ver en
el mismo lugar.
Seguimos por el camino
paralelo a la carretera de Griñón. En el centro de la laguna se alza una
pequeña isla de tierra rodeada de agua ideal para que críen los aviones zapadores donde apenas se les
molesta.
En la orilla de la
segunda laguna había una cigüeñuela
común con su pollito.
Comenzamos a dejar
atrás las lagunas, y sorteamos varias fincas abandonadas. El camino de vuelta
era una amalgama de cultivo de cereal, barbecho, eriales y zonas arbustivas,
con algunos bosquetes asilvestrados.
Por la zona esteparia
vimos varios ejemplares de jilgueros
europeos y pardillos comunes, qué antes de verlos, los identificamos por su
canto.
Llegamos a una charca
que ya se había secado. Allí Manuel había vistos días antes cuando tenía agua,
varias cigüeñuelas. Allí me dio una
lección magistral de flora, y me enseñó varios endemismos, y una especie que era la primera cita para el sur de Madrid. Alucinaba con la riqueza de flora que
atesoraba esas laguna estacionales y que debían ser protegidas.
A lo lejos vimos
posados en un cable de dos postes de madera dos aves de gran envergadura.
Aunque los confirmamos con los prismáticos, no había mucha duda. Eran busardos ratoneros.
Poco después llegamos a
otra laguna seca, donde me indicó Manuel que había visto gallipatos.
Después de subir la
cuesta pronunciada había otra laguna de gran extensión completamente seca. Y
sin agua mostraba una imagen lamentable toda llena de neumáticos abandonados.
Me enseñó otra laguna
que estaba en un estado lamentable. Mucha basura, restos de grasas, y ocupada
por un huerto ilegal, que se nutría de las aguas de la laguna. Parecía mentira
que el agua estuviese en buen estado. Allí pululaban varias especies de
libélulas y vimos dos lavanderas
blancas.
Y pudimos ver y
fotografiar un precioso ejemplar de mariposa
macaón. Otra muestra más de la gran
riqueza entomológica que atesoran las lagunas de Parla.
Allí hablamos de lo
poco que costaba restaurar esta laguna. Contratar una excavadora, quitar todos
los escombros. Suavizar taludes para que la vegetación se fuese asentando.
Planta arbustos para las aves, y cerrar parte de la laguna para evitar las
escombreras ilegales. Y dejar que la naturaleza siguiese su curso.
Medidas que
económicamente valen muy poco. Y no es cuestión de dinero, es cuestión de
voluntad política.
Manuel me comentó el
mega-proyecto del PAU 5, de construcción de numerosas viviendas que arrasará
con prácticamente todas las lagunas y toda la biodiversidad del entorno.
También la instalación
de una gran planta solar fotovoltaica.
Por otra parte me
comentó las medidas para fomentar la biodiversidad como el uso de un antiguo
repetidor abandonado para usarlo como un primillar.
Desde aquí quiero
agradecer toda la información que me brindó Manuel sobre este espacio natural
tan rico en biodiversidad y tan amenazado. Y desde este humilde blog, hacer un
alegato por su conservación y protección para que el municipio de Parla y la Comunidad
de Madrid, cuente con un espacio verde para el esparcimiento de sus vecinos,
donde puedan convivir en armonía especies tan interesantes como el martinete,
el sapo de espuelas o el escarabajo avispa.
Antes de concluir con
la famosa lista de especies avistadas en la ruta, pongo en el enlace firmas
creadas por Manuel para la protección de las lagunas del sur metropolitano. Os
animo a que firméis y difundáis su protección, y contactéis con las
organizaciones ecologistas que están haciendo campaña por protegerlas.
https://www.change.org/p/protejamos-los-humedales-del-sur-de-madrid
¡Felices avistamientos
@Rafael Almena.
Para acabar añado la
lista de especies avistadas en las dos rutas.
|
FAUNA DE LAS LAGUNAS DE QUIJOBAR Y LAGUNA DE
ARIJALES |
|||
|
AVES |
MAMÍFEROS |
REPTILES |
INSECTOS |
|
Conejo |
Lagartija verdosa ibérica |
Mariposa
macaón |
|
|
Abejaruco
europeo (Oído) |
Centinela
culinegra o libélula azul |
||
|
Abubilla
común |
|||
|
Aguilucho
lagunero occidental |
|||
|
Án ade real |
|||
|
Avión común
occidental |
|||
|
Avión
zapador |
|||
|
Buitre
leonado |
|||
|
Busardo
ratonero |
|||
|
Cernícalo
vulgar |
|||
|
Chorlitejo
chico |
|||
|
Cigüeña
blanca |
|||
|
Cigüeñuela
común |
|||
|
Cogujada
común |
|||
|
Colirrojo
tizón |
|||
|
Cotorra
argentina |
|||
|
Cuervo
grande |
|||
|
Estornino
negro |
|||
|
Focha común |
|||
|
Gallineta
común |
|||
|
Garza real |
|||
|
Golondrina
común |
|||
|
Gorrión
común |
|||
|
Jilguero
común |
|||
|
Lavandera
blanca |
|||
|
Lavandera
boyera |
|||
|
Martinete
común |
|||
|
Milano
negro |
|||
|
Milano real |
|||
|
Oropéndola
europea (Oído) |
|||
|
Paloma
torcaz |
|||
|
Pardillo
común |
|||
|
Perdiz roja |
|||
|
Tarro
canelo |
|||
|
Urraca
común |
|||
|
Zampullín
común |
|||


No hay comentarios:
Publicar un comentario