miércoles, 17 de junio de 2026

RUTA POR PARLA

 

Lagunas de Quijobar y Laguna de Arijales. La lucha por salvar las últimas lagunas de sur metropitano.

Algunos municipios del sur metropolitano madrileño como Parla, Fuenlabrada o Pinto albergan humedales permanentes y estacionales de gran valor medioambiental, y que desgraciadamente están desprotegidos.


(Lagunas de Quijobar. Parla).

A alguno de ellos, ya he hecho referencia en este blog, como Los Estragales de Pinto, con lagunas como la del Charco Ginés, o de la Castañuela.

Estos humedales son claves para la fauna del entorno, como oasis de biodiversidad en un entorno seco y tan transformado por la huella humana.

A pesar de estar reconocidos por la Directiva de Hábitats de la UE, lamentablemente no están incluidos en el Catálogo de Humedales Protegidos de la Comunidad de Madrid.

Estos humedales son clave para la avifauna tanto residente, como las especies migratorias que los usan como zonas de descanso en su periplo migratorio.

Son ecosistemas frecuentados por especies como avefría europea, cistícola buitrón, lavandera boyera, cigüeñuela común, chorlitejo chico, avión zapador o abejaruco europeo entre otras.

 


(Cigüeñuela común. Himantopus himantopus. Lagunas de Quijobar, Parla).

En pasos migratorios nos podremos llevar importantes sorpresas con especies como zarapito real, cerceta carretona o flamenco común.

El entorno de estos humedales está rodeado por campos de cultivos, pequeñas huertas y bosquetes de pinos, olmos, y arizónicas. Zonas de arbustos, barbechos y eriales.

Todo ello propicia una importante población de conejos, y la cada vez más escasa liebre ibérica. Presas ideales para rapaces como águila imperial ibérica, águila real, busardo ratonero, milano negro, milano real, o buitres leonados y negros. O son componentes de su dieta, o aprovechan sus carroñas.

Por desgracia, estos humedales están sometidos a numerosos impactos ambientales.

Vertidos incontrolados, huertas ilegales, caza intensiva, usurpación de caminos públicos, uso de quads y motocross, planes urbanísticos como el PAU 5 de Parla, o proyectos de macro-plantas fotovoltaicas ponen en serio peligro la existencia de estos ecosistemas tan valiosos.

Dos de estos humedales más representativos son la Laguna de Arijales  y las Lagunas de Quijobar, ambas en el municipio de Parla.

La primera es un humedal estacional situado al Oeste de la A-42. Es una lámina de agua que se llena con las lluvias primaverales  y otoñales, rodeada de campos de cultivo y barbecho. Es ideal para observar aves como chorlitejo chico, cigüeñuela común, o cistícola buitrón.


(Laguna de Arijales, Parla).

Las segundas, son un grupo de lagunas de agua permanente que surgieron por las obras de la carretera  M-410 de Parla a Griñón. Con el movimiento de tierra y llegando a la capa freática comenzaron a llenarse de agua, y poco a poco la vegetación fue colonizando sus taludes con especies de flora como chopo, álamo blanco,  taray, sarga, junco, adormidera, o retamas de bolas.


(Lagunas de Quijobar, Parla).

En sus taludes cría uno de las mayores colonias de avión zapador del sur metropolitano. A esta especie incluida en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial se le unen otras tan sugestivas como abejaruco europeo, martinete común, tarro canelo, o cigüeñuela común.

La ruta propuesta es una ruta circular visitando ambos humedales de entre 2 horas y media a 3 tres horas de recorrido y de dificultad baja.


(Ruta circular por las Lagunas de Quijobar y Arijales, Parla. Fuente Google maps).

Ficha técnica de la ruta.

-Tipo de ruta: circular.

-Dificultad: baja.

-Desnivel: 16 metros.

-Duración: entre 2 hora y media a 3 horas. Con paradas para ver aves.

-Como llegar:

-En coche. Coger la A-42 hasta la salida 19B. Luego continuar hasta la Avenida Ronda Monte Sinaí. Desde aquí sale un camino que cruza un puente por encima de la A-42 y es donde empieza la ruta. 35 minutos desde Madrid.

-En autobús. Línea 460 Madrid (Plaza Elíptica)- Batres.

Línea 463 Madrid (Plaza Elíptica)-Torrejón de Velasco.

50 minutos desde Madrid. En ambas hay que bajarse en la parada Avenida Ronda Monte Sinaí.

-En tren de Cercanías. Línea C4. 30 minutos desde Atocha. Desde la estación luego hay que andar 25 minutos hasta el camino que cruza el puente de la A-42 y es el inicio de la ruta.

-En bicicleta. Es una ruta ideal para hacerla en bici. Los caminos son aptos y desde la estación de tren al camino comienzo de la ruta se tarda 10 minutos.

Esta vez voy a hacer una excepción y voy narrar dos relatos en esta nueva entrada al blog, porque creo que es una buena oportunidad para que se conozcan tanto las propias lagunas, como el entorno que las rodea. Un entorno de gran biodiversidad y la vez tan amenazado. Y hacer un alegato en favor de su conservación.

La primera ruta la hice con mi compañero Javier Berecibar, oriundo de Arrasate-Mondragón, que hacía unos meses que se había mudado a Madrid, y nos conocimos un día pajareando por Madrid Río. Desde entonces hemos compartidos varias salidas pajareras y le he ido enseñando nuevos lugares para ver aves.

Hacía semanas que un miembro de nuestro grupo de wasap de pajareo había hablado sobre unas lagunas que estaban en el Suroeste de Parla, y que desconocía por completo.

Comentó que había visto tarro canelo, una especie que hacía mucho tiempo que no veía por el sur metropolitano, y a la que tenía ganas de volver a ver y fotografiar. También hacía mención a una gran colonia de avión zapador.

Se lo comenté a Javier, y una mañana algo fresca para la primavera tan calurosa que estábamos teniendo, a primeros de Junio nos plantamos los dos en Parla. Esta vez fuimos compartiendo coche, y comenzamos la ruta desde el puente que cruza la A-42.

En pocos minutos ya estábamos transitando por el camino de Parla a Griñón y antes de llegar a la chatarrería como punto de referencia comenzamos a sumar las especies más comunes. Por los campos de cultivo por los que transitaba el camino comenzamos a avistar gorriones comunes, urracas comunes, cogujadas comunes y estorninos negros.

Aunque había una falsa sensación de frescor con el viento que se había levantado, el suelo estaba muy caliente, y a pesar de llevar botas, se me estaban caldeando la planta de los pies.

Antes de llegar a la chatarrería, en un rodal de cardos, varias cotorras argentinas estaban alimentándose de las semillas, con gran habilidad sin inmutarse con los peligrosos pinchos.

El entorno del camino desde la chatarrería hasta el Arroyo de Valdehondillo estaba compuesto por cultivos de cereales, bosquetes de pinos, arizónicas, algunas coscojas aisladas y almendros.

Aprovechamos la entrada a una finca donde había sombra para hacer una pequeña parada y allí pillamos infraganti a la primera rapaz del día, un cernícalo vulgar.

Comenzamos a oír el reclamo de una perdiz roja, pero no conseguíamos localizarla. Después de mucha paciencia la encontramos subida a una tapia de ladrillo, y justo al lado suyo, había otra reclamando.

Era paradójico, porque muy cerca de ambas había un milano negro, devorando los restos de un conejo. Pero como estaba llenando el buche, las perdices ni se inmutaban.

A la derecha del camino, había varios postes de madera con cables, y encima de uno, estaba cantando un macho de colirrojo tizón.


(Colirrojo tizón macho. Phoenicurus ochruros)

Y sobrevolando sobre él, comenzamos a ver los primeros aviones zapadores, alguno de ellos se posaron en el cable cerca del colirrojo.

Comenzaron a volar, se unieron a otros ejemplares y entre estos, se colaron dos aviones comunes occidentales.

Continuamos cruzando el cauce seco del Arroyo de Valdehondillo comprobando el estado de degradación que padece. Continuos vertidos ilegales con basura tan variopinta como plásticos, cartones, ropa quemada, envases o hasta electrodomésticos. Todo ello a pesar de un gran cartel con letras mayúsculas que informaba sobre las posibles multas a quien tire basura.

Al fondo del camino ya veíamos la rotonda de la carretera a Griñón lo que nos indicaba que estábamos muy cerca de la primera laguna. Y así fue. A pocos metros divisamos la lámina de agua, comprobando como la mitad de la laguna se había evaporado por las altas temperaturas.

Y avistamos dos tarros canelos con pollitos.


(Tarro canelo. Tardona ferruginea).

Comenzaron a aparecer otras especies como gallineta común, zampullín chico, las primeras cigüeñuelas comunes del día.

Mientras Javier estaba fotografiando los tarros canelos, fui a fotografiar una cigüeñuela común que estaba en la orilla más cercana a laguna. Estaba tan concentrado en sacar la mejor foto, que no me di cuenta que una sombra salió volando cerca de mí. Cuando pude coger los prismáticos y evitar los rayos del sol pude comprobar que se trataba de un ¡martinete común!

Acto seguido avisé a Javier, pero con tan mala suerte que se ocultó tras la segunda laguna.

Volví a hacer una espera de varios minutos a ver si volvía el martinete, pero sin éxito. En ese tramo pude ver varios conejos comunes que criaban en el talud de la charca, y una lagartija verdosa ibérica con toda la parsimonia, tomando el sol.

Seguimos avanzando a la siguiente laguna, y aparecieron tres mujeres en una furgoneta. Nos dijeron que si habíamos visto una serpiente muy grande que estaba cruzando el camino. Les dije que no, y corrimos rápido a ver si podíamos verla justo al doblar la curva del camino. Nuestro gozo en un pozo. Allí no había tal serpiente. Y nos quedamos con las ganas de saber si se trataba de una culebra bastarda.

Nos paramos a rastrear la segunda laguna. Allí vimos a una hembra de ánade real a la que seguía su numerosa prole.


(Ánade real. Anas platyrhynchos).

La entrada y salida de vencejos comunes a la laguna a beber era incesante.

Entre ellos había mezclados dos aviones comunes occidentales y una golondrina común.

Estábamos tan atentos a los vuelos de los vencejos que no nos dimos cuenta hasta pasar un rato, que teníamos muy cerca ¡otro martinete común!

Este era un sub-adulto, y voló hasta juntarse con el adulto a un chopo cercano. Allí pudimos disfrutar de su presencia y hacerles varias fotos.


(Martinetes comunes. Nycticorax nycticorax).

Comenzamos el regreso del camino de vuelta. Antes paramos en una laguna donde hay varias huertas. A pesar de que había varias personas plantando, un grupo numeroso de fochas comunes con sus progenitores, no se molestaban con su presencia.

Eran las 12.00 de la mañana y el sol estaba en todo lo alto. La hora de las rapaces como la llamo yo, y haciendo honor a este concepto nos sorprendió ver dos ejemplares de buitres leonados, que venían del sur, y que podrían venir de los Montes de Toledo.

Al rato le tocó el turno a un majestuoso buitre negro, que estaba planeando entorno a la carretera, en busca de algún conejo atropellado.


(Buitre negro. Aegypius monachus).

En un momento el cielo se convirtió en un trasiego de rapaces a modo de “M-30 pajarera”. Varios ejemplares de milanos reales, y algún que otro milano real.

Poco después, les tocó el turno a cuatro cigüeñas blancas que procedían del cercano vertedero de Fuenlabrada.

Volvimos a la primera laguna, para volver a deleitarnos con los pollitos de tarros canelos, y en un montículo de la laguna, había una garza real tomando tranquilamente el sol.


(Garza real. Ardea cinerea).

El sol ya caía con justicia así que decidimos volver al coche.

En el transcurso del camino de vuelta pudimos ver dos cuervos grandes, cada vez más abundantes en la zona sur, y dos busardos ratoneros uno de ellos haciendo toda una exhibición con sus picados.

Y a modo de despedida nos sobrevolaron tres ejemplares más de buitre negro.

Y así completamos una agradable ruta, conociendo unas lagunas de lo más interesantes. Una semana después repetiría, y me llevaría varias sorpresas conociendo otras lagunas que no conocía, y descubriendo in situ, la gran biodiversidad que atesora el municipio de Parla.

A mediados de Junio contacté a través de una compañera de Pinto con Manuel Gómez, miembro de Ecologistas en Acción de Parla.

Quería tratar con él la problemática sufren las Lagunas de Quijobar y las iniciativas que se estaban llevando a cabo para protegerlas.

Lo que no podía imaginar después de conocer a Manuel al hacer la ruta, es que iba a mostrarme otras lagunas que no conocía del municipio, y darme una lección magistral sobre la biodiversidad del entorno, y las amenazas que sufre.

Quedé con Manuel en la estación de Cercanías de Parla.

En el trayecto desde la estación a puente que cruza la A-42, me estuvo contando especies llamativas que había visto en las Lagunas de Quijobar en Parla y la de la Retamosa en Fuenlabrada. Me llamó la atención le avistamiento que tuvo de un águila real y otro de águila imperial.

También intercambiamos avistamientos de la zona de los Estragales de Pinto, zona que conozco muy bien, y de la que me dijo que tenía observaciones desde 1998. Me quedé muy sorprendido con citas de aquel lugar de aves a veces tan difícil de ver como zarapito real, aguja colinegra o cerceta carretona.

Poco tiempo después de cruzar el puente, nos desviamos a la derecha del camino. Allí me enseñó una nueva laguna que no conocía y por la que habíamos pasado hacía una semana Javier y yo. Como estaba detrás de un talud del camino, no nos dimos cuenta de su presencia.

Nada más pasar el talud delante nuestra su mostraba una lámina de agua que había perdido parte de extensión por el pertinaz calor de las últimas semanas.

Me comentó que se llamaba la Laguna de Arijales, que era laguna estacional que se secaba en el verano, y que estaba en trámites de protegerla.

Lo primero que vimos fueron varios ejemplares de ánades reales.

Decenas de vencejos comunes bajaban rasantes como mucha habilidad a beber.

Había varias cigüeñuelas comunes, mezcladas con lavanderas boyeras.

En la orilla de la izquierda de la laguna jugaban a perseguirse varios chorlitejos chicos.

Después les llegó el turno a varias palomas torcaces.

Y por último, sumamos cogujada común, avión común occidental y golondrina común.

Continuamos por el camino de la chatarrería. Comenzamos a ver urracas comunes, y se nos cruzó muy cerca del camino una abubilla común.

Poco antes de cruzar el cauce seco del Arroyo de Valdehondillo, vimos la primera rapaz de la mañana. Una hembra de aguilucho lagunero occidental.

Volvimos a ver el colirrojo tizón casi en el mismo lugar que lo vi, una semana antes con Javier.

En la primera laguna no faltaron a su cita los dos tarros canelos con sus pollitos.

Al fondo de estos una gallineta común, y nos dio mucha alegría comprobar como los zampullines comunes habían criado también.

En el bosquete de la izquierda del camino compuesto por almendros de gran porte, arizónicas y algún olmo de Siberia oímos el canto de la oropéndola europea, y poco después varios abejarucos europeos reclamando, pero no los vimos.

En la segunda laguna prácticamente las mismas especies que vi con Javier. Mucho ánade real. Decenas de vencejos comunes bajando a beber, y algún avión común occidental mezclados con estos.

Allí Manuel me alertó de que tenía justo en frente una libélula. La conseguí fotografiar. Era muy grande y me comentó que se trataba de una centinela culinegra o libélula azul.


(Centinela culinegra o libélula azul. Orthetrum cancellatum).

Los milanos reales comenzaron a hacer acto de presencia en la zona de la carretera, y no podía faltar a su cita el ya famoso buitre negro que suele ver en el mismo lugar.


(Milano real. Milvus migrans).

Seguimos por el camino paralelo a la carretera de Griñón. En el centro de la laguna se alza una pequeña isla de tierra rodeada de agua ideal para que críen los aviones zapadores donde apenas se les molesta.

En la orilla de la segunda laguna había una cigüeñuela común con su pollito.

Comenzamos a dejar atrás las lagunas, y sorteamos varias fincas abandonadas. El camino de vuelta era una amalgama de cultivo de cereal, barbecho, eriales y zonas arbustivas, con algunos bosquetes asilvestrados.

Por la zona esteparia vimos varios ejemplares de jilgueros europeos y pardillos comunes, qué antes de verlos, los identificamos por su canto.

Llegamos a una charca que ya se había secado. Allí Manuel había vistos días antes cuando tenía agua, varias cigüeñuelas. Allí me dio una lección magistral de flora, y me enseñó varios endemismos, y una especie que era la primera cita para el sur de Madrid. Alucinaba con la riqueza de flora que atesoraba esas laguna estacionales y que debían ser protegidas.


(Centaura groga. Blackstonia perfiolata. Primera cita para el sur de Madrid de este endemismo).

A lo lejos vimos posados en un cable de dos postes de madera dos aves de gran envergadura. Aunque los confirmamos con los prismáticos, no había mucha duda. Eran busardos ratoneros.

Poco después llegamos a otra laguna seca, donde me indicó Manuel que había visto gallipatos.

Después de subir la cuesta pronunciada había otra laguna de gran extensión completamente seca. Y sin agua mostraba una imagen lamentable toda llena de neumáticos abandonados.

Me enseñó otra laguna que estaba en un estado lamentable. Mucha basura, restos de grasas, y ocupada por un huerto ilegal, que se nutría de las aguas de la laguna. Parecía mentira que el agua estuviese en buen estado. Allí pululaban varias especies de libélulas y vimos dos lavanderas blancas.

Y pudimos ver y fotografiar un precioso ejemplar de mariposa macaón.  Otra muestra más de la gran riqueza entomológica que atesoran las lagunas de Parla.


(Mariposa macaón. Papilio machaon).

Allí hablamos de lo poco que costaba restaurar esta laguna. Contratar una excavadora, quitar todos los escombros. Suavizar taludes para que la vegetación se fuese asentando. Planta arbustos para las aves, y cerrar parte de la laguna para evitar las escombreras ilegales. Y dejar que la naturaleza siguiese su curso.

Medidas que económicamente valen muy poco. Y no es cuestión de dinero, es cuestión de voluntad política.

Manuel me comentó el mega-proyecto del PAU 5, de construcción de numerosas viviendas que arrasará con prácticamente todas las lagunas y toda la biodiversidad del entorno.

También la instalación de una gran planta solar fotovoltaica.

Por otra parte me comentó las medidas para fomentar la biodiversidad como el uso de un antiguo repetidor abandonado para usarlo como un primillar.

Desde aquí quiero agradecer toda la información que me brindó Manuel sobre este espacio natural tan rico en biodiversidad y tan amenazado. Y desde este humilde blog, hacer un alegato por su conservación y protección para que el municipio de Parla y la Comunidad de Madrid, cuente con un espacio verde para el esparcimiento de sus vecinos, donde puedan convivir en armonía especies tan interesantes como el martinete, el sapo de espuelas o el escarabajo avispa.

Antes de concluir con la famosa lista de especies avistadas en la ruta, pongo en el enlace firmas creadas por Manuel para la protección de las lagunas del sur metropolitano. Os animo a que firméis y difundáis su protección, y contactéis con las organizaciones ecologistas que están haciendo campaña por protegerlas.

https://www.change.org/p/protejamos-los-humedales-del-sur-de-madrid

¡Felices avistamientos

@Rafael Almena.

Para acabar añado la lista de especies avistadas en las dos rutas.

FAUNA DE LAS LAGUNAS DE QUIJOBAR Y LAGUNA DE ARIJALES

AVES

MAMÍFEROS

REPTILES

INSECTOS

Conejo

Lagartija verdosa ibérica

Mariposa macaón

Abejaruco europeo (Oído)

Centinela culinegra o libélula azul

Abubilla común

Aguilucho lagunero occidental

Án ade real

Avión común occidental

Avión zapador

Buitre leonado

Busardo ratonero

Cernícalo vulgar

Chorlitejo chico

Cigüeña blanca

Cigüeñuela común

Cogujada común

Colirrojo tizón

Cotorra argentina

Cuervo grande

Estornino negro

Focha común

Gallineta común

Garza real

Golondrina común

Gorrión común

Jilguero común

Lavandera blanca

Lavandera boyera

Martinete común

Milano negro

Milano real

Oropéndola europea (Oído)

Paloma torcaz

Pardillo común

Perdiz roja

Tarro canelo

Urraca común

Zampullín común

 

 

 

 

 

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