miércoles, 2 de noviembre de 2016

RUTA POR GETAFE

Parque de la Alhóndiga y Cerro Buenavista. Parque a pesar de todo.

Los parques periurbanos del gran sur metropolitano madrileño son pequeños reductos de biodiversidad, entre tantas infraestructuras humanas como autopistas, vías de ferrocarril, polígonos industriales o desarrollos urbanísticos.
Algunos de ellos son antiguas dehesas boyales, donde aquellos montes comunales eran utilizados para qué el ganado pastase en ellos, o para recolección de leña. Algunos ejemplos son el Parque de las Bolitas de Alirón en Valdemoro, o el Parque del Soto en Móstoles.
En la actualidad se han incorporado a la trama urbana de los municipios qué los rodean, y son utilizados por sus habitantes como lugares de ocio y esparcimiento, algunos de ellos constituyendo importantes pulmones verdes para ciudades tan populosas como Alcorcón, Leganés, Fuenlabrada, Getafe o Móstoles.
Unos de estos parques periurbanos es el Parque de la Alhóndiga en el municipio de Getafe. Con 1 millón de metros cuadrados de zonas verdes, cuenta con un circuito peatonal, un carril bici, un gran lago, y un pequeño arroyo qué desemboca en él.

(Lago artificial en el Parque de la Alhóndiga, Getafe).

La vegetación del principal del parque está compuesta por pinos piñoneros, falsas acacias, cipreses, almendros, algarrobos, higueras, grandes praderas de césped y algunos arbustos ornamentales.

(Pino piñonero, pinus pinea e higueras, ficus carica, en el Parque de la Alhóndiga, Getafe).

El estado actual del recinto deja mucho que desear. La dejadez de las instituciones local y autonómica, hacen qué su aspecto se encuentre de lo más descuidado. Árboles secos, zonas con mucha maleza, falta de adecuación de senderos, falta de mobiliario urbano, y escasez de nuevas plantaciones son algunos de los problemas con los que encuentra actualmente el parque.
El colmo de la desfachatez, fue la propuesta de construir un cable de esquí qué cruzara el lago, al que las protestas vecinales afortunadamente, tumbaron este proyecto esperpéntico.
Muy cerca del parque se encuentra el Cerro Buenavista.
Se trata de un cerro testigo de 704 metros altura entre los municipios de Getafe y Leganés. Junto al barrio del Sector III, en su cima se encuentra el depósito de agua del Canal de Isabel II número 13.
Haciendo honor a su nombre, ofrece unas magníficas vistas de las estribaciones de Gredos, Sierra del Guadarrama, Sierra de Ayllon, del Sur de la ciudad de Madrid, y de municipios como Getafe, Leganés, o Fuenlabrada. Además constituye un magnífico balcón natural para ver la migración de las grullas, así como el trasiego de cientos de gaviotas sombrías y reidoras qué se desplazan desde los vertederos de Valdemíngomez y Pinto hacia sus dormideros de los embalses de la sierra.
La ruta propuesta es una ruta circular desde la estación de cercanías de Getafe Centro, visitando el Parque de la Alhóndiga y el Cerro Buenavista. Tiene una duración aproximada de 2 horas y 45 minutos, y es de dificultad baja.

(Ruta circular por el Parque de la Alhóndiga y Cerro Buenavista, de 2 horas y 45 minutos de duración y dificultad baja).

Accesos al Parque de la Alhóndiga:
-En coche. Salida 10 de la A-42. 20 minutos desde Madrid.
-En autobús. Línea 462 Getafe-Parla. Bajarse en la parada de la Avenida de la Libertad.
-Cercanías Renfe. Línea C-4. Parada Getafe Centro. 16 minutos desde Atocha. Luego desde la parada andar 20 minutos hasta la entrada al parque.
-En bicicleta. Desde la parada de Cercanías de Getafe Centro. Dentro del parque existe un carril bici.
Este es el relato de una ruta qué realicé a finales del mes de Octubre de 2016.
Llevábamos varios días de lluvia seguida, y aquella tarde hubo una pequeña tregua.  El cielo estaba encapotado, al parecer sin riesgo de precipitaciones, y con una temperatura agradable, ideal para dar un buen paseo. Quería probar suerte subiendo al Cerro Buenavista, ya que es un magnífico mirador natural para contemplar el paso migratorio de las grullas en su camino a tierras sureñas. Desde este cerro se controla el paso qué hacen por la zona Occidental, Sierra Oeste, y el Oriental, Parque Regional del Sureste. Antes tocaba una visita el Parque de la Alhóndiga.
Tras los 20 minutos de rigor desde la estación de cercanías, y después de cruzar la pasarela qué cruza la A-42 llegué a la puerta del parque.
Una fila de algarrobos, mezclados con algunos pinos piñoneros me dieron la bienvenida.

(Acacia de tres púas, gleditsia triacanthos).

Las primeras cotorras grises comenzaban a sobrevolar las praderas de césped del parque.
En una valla metálica qué rodeaba un depósito de agua, estaba posado un inquieto colirrojo tizón qué no paraba de bajar al suelo y subir a la valla.

(Colirrojo tizón, phoenicurus ochruros).

Comencé a subir una pequeña loma, y en una pequeña pradera picoteaban juntas el suelo varias cotorras grises y unas cuantas palomas torcaces.

(Cotorras grises, myiopsitta monachus).

Urracas y estorninos negros me fueron acompañando en mi camino hasta la llegada al lago. Al llegar vi a dos pescadores qué hacían gestos mirando a la derecha del lago. Cuando llegué al borde del mismo, me llevé la sorpresa de ver un gran ejemplar de garza real qué estaba completamente inmóvil, esperando a qué cayese algún incauto pececillo.

(Garza real, ardea cinerea).

Emprendí el rodeo al lago. Esta vez estaba muy desangelado. La última vez que lo visité, había muchas gaviotas reidoras y par de cormoranes, pero aquella tarde sólo era una lámina de agua, qué un gran chorro rompía la monotonía.
Las primeras gaviotas reidoras comenzaron a sobrevolar el parque, camino de sus dormideros qué los tenían en los embalses de la sierra.

(Gaviotas reidoras, chroicocephalus ridibundus).

En una escollera del lago, jugaban a perseguirse dos revoltosas lavanderas blancas.

(Lavandera blanca, motacilla alba).

La cola del lago conectaba con un arroyo artificial qué desembocaba en este, y decidí remontarlo.

(Arroyo artificial en el Parque de la Alhóndiga, Getafe).

En un talud del arroyo, junto a unos arbustos, se movía un ave de porte rechoncho. Cuando cogí los prismáticos, pude comprobar qué se trataba de un zorzal común, y junto a él había un vistoso petirrojo europeo.

(Zorzal común, turdus philomelos).

Proseguí subiendo por el camino pegado al arroyo, y cada vez era mayor la concentración de ánades reales. En la última balsa de agua la concentración era pasmosa, donde llegué a contar hasta 20 azulones juntos.

(Ánade real, anas platyrhynchos).

Antes de internarme en un viejo pinar de repoblación se me cruzó un mirlo común.
El pinar estaba muy descuidado con algunos ejemplares secos y otros caídos en el suelo. Me introduje dentro del pinar para intentar ver alguna especie nueva de ave, pero aquello era un auténtico desierto biológico. No se oía ningún canto, y a duras penas pude observar un carbonero garrapinos.
El pinar dejaba paso a una zona de barbecho, donde entre los surcos de los arados se agolpaban una formación mixta de gorriones comunes  y gorriones molineros.
Transitando por el camino pegado al barbecho, levanté varias cogujadas comunes.
La tarde se ponía cada vez más fea. Negros nubarrones se veían por la capital y se acercaban peligrosamente a Getafe. Como nota premonitoria, desde una retama aislada varios mosquiteros, qué no pude identificar de qué especie eran, salieron volando escopetados al intuir lo qué les esperaba. En pocos minutos una pequeña llovizna se convirtió en todo un diluvio. Y una gran cortina de agua comenzó a descargar donde yo estaba.
Como ya me encontraba a escasos metros del Cerro Buenavista decidí coronar el cerro y ver si escampaba un poco después. Craso error, porque la lluvia cada vez caía con más fuerza. Saqué el paraguas, y guardé la cámara a buen recaudo, y me dejé los prismáticos fuera del abrigo por si veía algo interesante.
La pista qué rodeaba el depósito de agua del Canal de Isabel II comenzó a convertirse en un gran barrizal. Unos muy empapados jilgueros volaron presurosamente a cobijarse en la copa de un gran pino piñonero.
Continué avanzando hasta el vértice del cerro, rodeando la valla metálica qué protegía el depósito. A escasos metros de donde me encontraba salió volando del suelo una abubilla.
Decidí no continuar hasta el final y dar media vuelta, ya que con la fuerte lluvia, las vistas desde el cerro eran muy malas.

(Vistas desde el Cerro Buenavista, Getafe).

Aceleré el paso para llegar cuanto antes de nuevo al parque. Dentro del depósito pude ver como una liebre común se dio una buena carrera hasta qué pudo refugiarse bajo el tejado del depósito.
Tras varios minutos calado hasta los huesos, volví a entrar en el parque. A lo lejos, en la zona de barbecho cuatro sombras se corrían en una coreografía perfecta. Como pude, sujetando el paraguas y los prismáticos a la vez, pude ver qué eran cuatro perdices rojas.
Después de aguantar estoicamente el fuerte aguacero, la lluvia dio una tregua, cosa qué agradecí, ya qué tenía las botas y la mochila completamente empapadas.
Dentro de un recinto vallado donde los jardineros dejaban su maquinaria y sus aperos, había una gran aglomeración de urracas, palomas torcaces y estorninos negros. Decidí echar un ojo porque dentro de tanto estornino negro a veces de cuela algún estornino pinto y esta vez iba a tener la suerte de mi lado, porque allí había uno para mayor regocijo.
Como ya paró de llover definitivamente decidí volver a sacar la cámara de fotos por si había alguna sorpresa de última hora. Y mi intuición se vio recompensada al poder fotografiar un elegante pico picapinos, posado sobre un chopo, qué cerraba la lista de especies avistadas en esta jornada tan entretenida.

(Pico picapinos, dendrocopos major).

¡A qué esperáis para calzaros las botas, y coger vuestros prismáticos y cámara de fotos, y disfrutar de este lugar tan interesante!
¡Felices avistamientos!
© Rafa Ac.
Concluyo el relato con la lista de especies vistas durante la ruta.
FAUNA DEL PARQUE DE LA ALHÓNDIGA Y CERRO BUENAVISTA
AVES
MAMÍFEROS
Abubilla
Liebre común
Ánade real
Cogujada común
Colirrojo tizón
Cotorra gris
Estornino negro
Estornino pinto
Garza real
Gorrión común
Gorrión molinero
Jilguero
Lavandera blanca
Mirlo común
Paloma torcaz
Perdiz roja
Petirrojo europeo
Pico picapinos
Urraca
Zorzal común




4 comentarios:

  1. Muy desconocido el sitio que describes. Imagino que no para los getafenses (si se dice así). Un sitio rodeado de carreteras y urbanizaciones. Pero tienes el mérito de encontrar casi sin buscar y de completar una relación de pequeños parques donde, aunque no lo parezca, hay vida ademas de césped y bancos.
    Cercano y sin pérdida. Seguro que me daré una vuelta por allí.
    Un saludo, amigo

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  2. Gracias de nuevo Paco. La verdad es qué por muchos municipios de Madrid hay parques urbanos muy interesantes. Ahora qué se acerca el invierno son ideales para visitarlos. Siempre se cuela alguna especie del Norte de Europa, de lo más interesante de observar. Pásate por el Parque de Polvoranca en Leganés, al qué le tengo dedicada una entrada al blog. Nunca defrauda. Y si vas por el de la Alhóndiga ya me dirás si has visto algo interesante. ¡Un saludo!.

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  3. Pues... he ido antes de lo esperado. Exactamente..hoy.
    El dia ha sido muy bueno, soleado después de dos días de lluvia. Eso si, barro hasta las cejas.
    He contabilizado 20 especies. Casi las mismas a las tuyas aunque he tenido la suerte de ver dos rapaces: un milano real y un cernícalo (lo de primilla o no lo dejo para especialistas). Curioso: la garza estaba allí¡¡¡ imagino que la misma, no? Tengo fotos si las quieres ver.
    Lo de las vistas, y mas en un día como hoy, extraordinarias. Una panorámica desde las cumbres de Gredos (nevadas, por cierto) hasta el Ocejon (justo encima del edificio de Torres Blancas, por cierto). Pasando por la sierra de la Paramera, Almenara, Abantos, cuerda de 7 picos, cuerda Larga, Pedriza, Mondalindo, sierra de la Cabrera, sierra Pobre y de Ayllon. Lo dicho, una pasada. Con una claridad inusual.
    Gracias, Rafa, por descubrirme estos desconocidos sitios.

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  4. Hola Paco. Felicidades por esos avistamientos. Y si, las vistas son una pasada. Merece la pena acercarse. Es un magnífico mirador natural. Curioso qué siga la garza por allí, aunque supongo qué peces no le faltan. El cernícalo por estas fechas era vulgar. No conozco ninguna colonia cerca de allí. Un placer compartir estos lugares para ir a ver aves. Un saludo.

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