lunes, 3 de marzo de 2014

RUTA POR EL ESPARTAL DE VALDEMORO

RUTA POR EL ESPARTAL DE VALDEMORO

Espartal de Valdemoro: joya ornitológica, botánica y arqueológica del Sur de Madrid.


El Espartal de Valdemoro, es una de las sorpresas naturales más destacadas, de la zona sur metropolitana madrileña.
Es una gran finca privada con unas 1318 hectáreas de extensión, de las cuales 746 están incluidas en el Parque Regional del Sureste. Tiene forma triangular, y limita con los términos municipales de Valdemoro, San Martín de la Vega y Ciempozuelos.
Es un entorno donde los suelos son muy pobres, compuestos por margas y yesos. Zona de cerros yesíferos expuestos a la continua erosión, qué se fusionan con zonas de cultivo y barbecho, extensos carrizales, y el mayor y mejor conservado retamar (retama de bolas) de la Comunidad de Madrid. Es cruzado por el Arroyo de la Cañada, qué nace en Valdemoro, y desemboca en el río Jarama. Junto a su cauce, y en tiempos de bonanza pluviométrica, se forman lagunas estacionales qué son aprovechadas por especies tan variadas como cigüeñuelas, agachadizas, andarríos chicos o escribanos palustres.
La riqueza ornitológica de este territorio lo atestiguan las 133 especies de aves qué se han catalogado en él, con especies tan interesantes o escasas como mochuelos comunes, búhos reales, críalos, milanos negros y reales. También es zona de campeo para otras especies procedentes del vecino Parque del Sureste, como son las avutardas o el cernícalo primilla.
La naturaleza de sus suelos ha propiciado la existencia de una rica y variada flora, con especies en grave peligro de extinción, y alguna de ellas endémicas, qué sólo se dan en esta zona de la depresión del Tajo. Así encontramos formaciones de especies gipsófilas (propias de terrenos yesíferos) como los albardines, la ontina, el esparto, el sisallo, el tomillo, o la retama de bolas. Completan la riqueza botánica las especies de las lagunas estacionales salinas, y un extenso carrizal, de los mejores conservados del Sur metropolitano madrileño.
En el cercano municipio de Valdemoro, y concretamente en el Parque de las Bolitas de Alirón, zona de esparcimiento de los vecinos de la localidad, existe una buena formación de árbol del paraíso, procedente de las lejanas estepas asiáticas.

Para los aficionados a la entomología decir qué existen numerosas mariposas endémicas y una pequeña población del amenazado escarabajo avispa.
A toda esta riqueza natural hay qué añadirle la arqueológica, pues entre los suelos yesíferos del lugar se han encontrado muestras de Cerámica Campaniforme, en Ciempozuelos, lo qué motivó declarar al lugar como Bien de Interés Cultural.
El espacio estuvo amenazado por la construcción de una gran urbanización con campos de golf en el año 2005. Afortunadamente el proyecto se abandonó, pero en la actualidad vuelve a estar amenazado por la construcción de una depuradora en el cauce del Arroyo de la Cañada.
El Colectivo Espartal de Valdemoro, realiza una magnífica labor divulgativa del espacio, así como acciones tendentes a la protección de este conjunto natural.
La ruta propuesta para la observación de aves dura entorno a 3 horas y 30 minutos.
Parte de la estación de Cercanías de Ciempozuelos. Tras cruzar un túnel bajo las vías del tren llegamos a una rotonda. La tomamos en dirección a San Martín de la Vega y junto a un colector de agua y una casa abandonada, encontraremos el camino señalado como vía pecuaria, qué seguiremos junto a la valla de metal qué rodea al Espartal. Seguiremos toda la vía pecuaria hasta llegar al Parque de las Bolitas de Alirón de Valdemoro. Luego allí desde los campos de fútbol, volveremos a pasar por un túnel bajo las vías del tren, hasta la estación de cercanías, para coger el tren de vuelta a Madrid.
Este es el relato de una ruta qué realicé a finales de Febrero. Aún con los coletazos del  invierno, aunque ya se empezaban a avistar las primeras especies estivales.
Justo a la salida de la estación de cercanías de Ciempozuelos, se comenzaban a dejar ver las primeras especies típicas de zonas urbanas. En los aledaños de la estación urracas, estorninos negros y gorriones comunes, se acostumbraban al trasiego de la gente.
Justo después de cruzar el puente bajo las vías, aparece una gran fábrica de piensos, donde llama la atención la enorme colonia de tórtolas turcas qué se dejan ver sobre su tejado, y los cercanos postes de la luz.


(Existe una gran colonia de tórtolas turcas junto a la estación de tren de Ciempozuelos)

Poco después de dejar la carretera a San Martín de la Vega, ya se ve el Arroyo de la Cañada y los primeros cerros yesíferos. Un cartel hablándonos de la ruta nos da la bienvenida, junto a los mojones y el cartel de la vía pecuaria.


(Cartel informativo sobre la ruta de los cerros en Ciempozuelos).

El día era frío y muy nublado y en la zona de barbechos junto al arroyo parecía qué había poco movimiento de aves. A lo lejos, y cerca de la carretera un ejemplar de garcilla bueyera remontaba el vuelo. Estos barbechos y zonas de cultivo son aprovechados como zona de alimento para una colonia muy importante de estas aves qué existe en el Parque Regional del Sureste, más al Sur de Ciempozuelos.
Según iba caminando, a los lados de la vía pecuaria, el retamar se iba haciendo cada vez más denso, y una gran bandada de jilgueros se asustó ante mi presencia.
Mientras con los prismáticos iba mirando las cuevas y oquedades de los cerros yesíferos a ver si podía avistar las chovas piquirrojas como las qué ví el año pasado, pero esta vez no iba a haber tanta suerte.


(Cuevas y oquedades en los cerros yesíferos aprovechados por especies rupícolas como búhos reales, chovas piquirrojas, grajillas o mochuelos comunes).

El paisaje de los cerros no puede ser de lo más sobrecogedor. En algunas zonas parece como si estuvieses en el mismísimo “Salvaje Oeste” o en el propio Desierto de Tabernas. Estas formaciones geológicas  son aprovechadas por numerosas rapaces como búhos reales, o mochuelos comunes, y otras especies rupícolas como chovas piquirrojas o grajillas.


(El paisaje de los cerros yesíferos se asemeja mucho a los del Desierto de Tabernas en Almería o paisajes del "Salvaje Oeste Americano").

La tarde continuaba sin grandes sorpresas hasta qué con un poco de paciencia, un pequeño pajarillo salió de la zona del carrizal para posarse junto a una retama muy cerca del camino. Cuando pude enfocar bien los prismáticos me llevé una sorpresa mayúscula: ¡una hembra de escribano palustre!. En el Espartal existe una pequeña colonia en el carrizo más inaccesible del Arroyo de la Cañada.
Después de está sorpresa me animé a acercarme al arroyo a ver si podía ver más ejemplares. Justo al llegar al borde un andarríos chico, salió volando raudo y veloz con su típico vuelo de huida.


(Arroyo de la Cañada, qué nace en el municipio de Valdemoro y desemboca en el río Jarama).

El canto de las perdices rojas captó mi atención e intenté descubrirlas con los prismáticos, pero la altura de la  hierba me impidió verlas.
Volví al camino y justo en ese momento, por encima de los cerros yesíferos pasó volando una bella formación de gaviotas reidoras, procedentes seguramente de las cercanas lagunas de Rivas-Vaciamadrid.


(Gaviotas reidoras en formación procedentes del Parque Regional del Sureste).

En un pequeño valle de un arroyo seco, por encima de los cantiles aparecieron dos milanos negros. Los primeros milanos negros de la época estival ya empezaban a dejarse sentir en el Sur de Madrid.
Tomé un camino pegado a la valla, qué subía hasta lo alto de un cerro donde tenía una magnífica vista de todo el valle del Arroyo de la Cañada.
A lo lejos y como telón de fondo la vía del tren y la fábrica de coches de Ciempozuelos un cernícalo vulgar y un milano real estaban al acecho para ver si encontraban alguna presa qué llevarse al pico. Debajo, en la zona de barbecho un grupo de grajillas estaban atentas al vuelo de estas especies oportunistas.
Volví a retomar el camino de la cañada y un pequeño repecho, junto a una curva del mismo, ofrece un magnífico mirador de las lagunas estacionales. Este año con las 
copiosas precipitaciones invernales, ha propiciado la aparición de una sucesión de láminas de aguas muy apetecibles para muchas especies de aves.
Desde lo alto del camino se oía el cantar del ruiseñor bastardo y de la focha común. El carrizo estaba muy alto así qué sólo pude observar ánades reales y gallinetas.


(Lagunas estacionales junto al Arroyo de la Cañada, habitat de especies como cigüeñuelas, ruiseñores bastardos o escribanos palustres).

Poco después una garza real fue a posarse sobre la pradera encharcada dándole un bonito tono de color a este paisaje inundado.
Tras un buen rato deleitándome con la garza e intentando ver otras especies en la laguna retome el camino hacia Valdemoro.
Junto a la valla de metal, había posado un alcaudón real esperando sorprender a alguna incauta lagartija para insertarla en el alambre del espino.
En un desvío del camino volví a acercarme al Arroyo de la Cañada. En esta zona el río acumula demasiada basura y fue milagroso ver una pareja de lavanderas cascadeñas.
Una pequeña nube de mosquiteros comunes se movía nerviosamente por todo el cauce del arroyo.
Continuando el camino de vuelta, ya se empezaban a ver los pinos de repoblación de Valdemoro, lugar ideal para hacer una espera al críalo.
En un talud junto al camino intenté echar una foto a un macho de tarabilla común, sin demasiado éxito.
Justo en el comienzo del Parque de las Bolitas de Alirón hay una pequeña caseta sobre la qué ha hecho el nido una pareja de cigüeña blanca, y qué estaban dando de comer a sus pollitos.
El sol iba cayendo por los olivares de Valdemoro y decidí quedarme un rato observando pequeños pajarillos en un bosquete cerrado de árboles del paraíso.
En uno de ellos ví un nido de pájaro moscón, pero no había señales de su inquilino.


(Nido de pájaro moscón sobre un árbol del paraíso en el Parque las Bolitas de Alirón de Valdemoro).

Al ir cayendo la tarde grandes bandadas de fringílidos iban agrupándose para dormir en sus respectivos dormideros.
Jilgueros, verderones comunes, verdecillos y pardillos animaban con sus cantos este bonito atardecer. También se dejaron ver varios ejemplares de carbonero común.
Una pareja de mitos jugaba a perseguirse en lo alto de una rama, y en lo más alto del árbol un buen bando de gorriones molineros tomaba posesión de una rama a modo de dormidero. Junto a ellos, grandes bandadas de palomas torcaces comenzaban a entrar a tropel al interior del parque, procedentes de los vecinos campos de cultivo.
Un mirlo común con su estridente y sonoro canto cruzó delante de mi, camino de una zona de arbustos.
Tras dejar el bosquete llegué a la zona recreativa del parque y decidí sentarme en un banco bajo un gran árbol, para beber agua, hacer un breve descanso, y leer las notas de las especies qué había apuntado a lo largo del recorrido.
Después de un descanso reparador inicié el camino de vuelta a la estación de Valdemoro.
Poco antes de llegar a la estación hay un cartel explicativo de la ruta, y en el  qué podemos informarnos para hacer otras 2 igual de interesantes.


(Panel informativo sobre la Ruta de los Cerros. Nuestra ruta es la de color azul).

Como anécdota para acabar esta jornada pajarera, junto a la estación de cercanías de Valdemoro, aprovecharemos para hacer una breve parada y contemplar un magnífico ejemplar de encina en una zona de obras. Es uno de los escasos ejemplares de encinar manchego qué quedan en Valdemoro. No estaría de más hacer campaña para proteger a esta reliquia botánica, a modo de monumento natural,  pues se encuentra en una zona de construcción de pisos con el riesgo de qué exista la tentativa de talarla para acometer las obras.


(Ejemplar de encinar manchego en la estación de Valdemoro. Antaño era la vegetación climax de la zona Sur de Madrid. Hoy apenas existen ejemplares aislados).

Por último adjunto listado de fauna avistada en la jornada.
FAUNA DEL ESPARTAL, VALDEMORO


AVES
MAMÍFEROS


Alcaudón real
Conejo
Anade real

Andarríos chico

Carbonero común

Cigüeña blanca

Escribano palustre

Estornino negro

Gallineta

Garcilla bueyera

Garza real

Gaviota reidora

Gorrión común

Gorrión molinero

Grajilla

Jilguero

Lavandera cascadeña

Milano negro

Milano real

Mirlo común

Mito

Mosquitero común

Paloma torcaz

Pardillo común

Tarabilla común

Tórtola turca

Urraca

Vercecillo

Verderón común


¡A qué esperáis para coger vuestros prismáticos y cámara de fotos y disfrutar de este espacio tan interesante!.
© Rafita Almenilla.

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