martes, 1 de abril de 2014

RUTA POR LAS ESTEPAS DE TORREJON DE VELASCO

RUTA POR LAS ESTEPAS DE TORREJON DE VELASCO

De avutardas y cernícalos primillas.

Una buena opción en Primavera es acercarse a alguna zona esteparia, para pasar una entretenida jornada pajarera, en busca de especies esteparias como avutardas o sisones.


(Estepas cerealistas de la IBA "secanos de Valdemoro-Torrejón de Velasco).

En esta entrada os propongo una visita a las estepas de Torrejón de Velasco, un espacio estepario incluido en la IBA Secanos de Valdemoro-Torrejón de Velasco, y qué es continuación de la ruta qué os comenté en la entrada dedicado a los Estragales de Pinto.
Torrejón de Velasco se encuentra situado geográficamente al Sur de la Comunidad de Madrid, limitando con los municipios de Torrejón de la Calzada al Oeste, Pinto al Este, Parla al Norte y haciendo frontera al sur con la provincia de Toledo.
La combinación de ecosistemas como estepas cerealistas, arroyos permanentes, lagunas estacionales, olivares, coscojares, y pinares, con buen estado de conservación, propician la existencia de una fauna muy rica y variada con especies amenazadas.
Así en sus estepas, podemos observar avutardas, sisones, aguiluchos cenizos o collalbas rubias entre otras especies. En los márgenes del Arroyo Guatén, ánades reales y lavanderas cascadeñas. Con las lluvias primaverales se forman lagunas estacionales en las cercanías del arroyo qué son aprovechadas por una importante población de cigüeñuelas en época estival.


(Lagunas estacionales junto al Arroyo Guatén, utilizadas por cigüeñuelas en la época estival).

Los olivares del entorno del Valle de las Cuevas es el reino de los milanos y los mochuelos, y en los cerros del valle los pinares y coscojares cobijan a rapaces como ratoneros y a modo de curiosidad, una pequeña población de lirón careto.
Este inmenso espacio estepario se encuentra enclavado al Norte de los Montes de Toledo y al Oeste del Sistema Central, de hecho desde las afueras del pueblo tenemos buenas vistas de ambos sistemas montañosos. Esto unido a la abundancia de conejo y de caza menor como liebres y perdices rojas, lo convierten en una zona muy apetecible de campeo para aves rapaces como buitres leonados, buitres negros, águilas reales y águilas imperiales en dispersión.
Otro aspecto interesante de este municipio de la Sagra madrileña, es la existencia de una buena colonia de cernícalo primilla en las ruinas de su castillo del siglo XV, en pleno casco urbano.


(Cartel informativo sobre el primillar del castillo de Torrejón de Velasco).

Con todos estos alicientes, y con los buenos resultados de la excursión del año pasado qué realicé con mis compañeros de salidas pajareras Rosa, Fede y Gabi, decidí realizar un recorrido los primeros días de Primavera con la intención de tratar de observar las avutardas, y demás fauna esteparia.
El recorrido propuesto es una ruta circular qué dura entorno a 2 horas de duración.

(Ruta circular por Torrejón de Velasco de 2 horas de duración aproximada).

El grado de dificultad es fácil, caminando por veredas y una cañada real.
Partimos desde el castillo y llegando a la Plaza Mayor y Ayuntamiento, cruzamos el Arroyo Guatén. Desde allí buscamos el camino qué nos conducirá al campo de fútbol del pueblo. Poco después cogemos una pista qué se bifurca y tomamos el camino de la derecha entre unas casas de campo. Desde allí tomamos el camino a la Fuente de la Teja. Una opción es llegar hasta la fuente, pero tendremos qué dedicarle más tiempo.
Esta ruta llega casi hasta las vías del AVE, y después volvemos por el mismo camino andado, tomamos otro camino de vuelta para acabar en una Cañada Real qué nos llevará otra vez al núcleo urbano.
Para llegar a Torrejón de Velasco tenemos varias opciones.
-En autobús interurbano. Coger la línea 463 en Plaza Elíptica, y en unos 50 minutos llegamos hasta el mismo castillo.
-En coche. Coger la A-42 y en Torrejón de la Calzada nos desviamos por la M-404. Se tarda unos 25 minutos.
-En bicicleta. Nos bajamos en la estación de cercanías de Pinto. Tomar la Cañada Real Galiana y cruzar las vías del AVE (Ver entrada los Estragales de Pinto). Desde la estación de Cercanías de Parla, buscar el Parque las Comunidades Europeas, y desde allí coger un camino qué acaba en la M-404.
Esta es la crónica de una jornada pajarera por zonas esteparias en los primeros días de la recién estrenada Primavera.
Era un mañana muy desapacible. Al llegar a Torrejón de Velasco me encontré con una niebla muy baja qué provocaba poca visibilidad y con continua amenaza de lluvia.
El autobús me dejó justo en frente de las ruinas del castillo y desde allí comencé la ruta.

Con los prismáticos al cuello y la cámara de fotos al bolsillo decidí rodear toda la valla del castillo para ver mejor a los cernícalos primillas. Es una delicia ver sus cautivadores vuelos y sus familiares chillidos. La asociación ecologista GREFA les ha habilitado una especie de tinajas de barro donde construyen sus nidos. 


(Macho de cernícalo primilla en el castillo de Torrejón de Velasco).

Justo encima de un nido de primillas una cigüeña blanca decidió edificar su imponente nido, qué es aprovechado a la vez por una buena colonia de gorriones comunes. Entre los huecos de las ruinas del castillo, los estorninos negros hacían lo propio con los suyos.
En una pequeña arboleda junto al castillo, comenzaron a aparecer los primeros paseriformes. Bandos mixtos de jilgueros, verdecillos y entre estos, algunos esquivos mosquiteros comunes.
Un mirlo común salió raudo y veloz ante mi presencia y se ocultó tras un árbol.
Tras dedicar un buen rato al primillar, decidí dirigirme a la zona esteparia.
Al pasar el Arroyo Guatén, en un pequeño pinar pegado a la pared del campo de fútbol, me recibe una ruidosa tórtola turca con su canto lastimero. Una nube de verdecillos sale al unísono de la copa de un pino.


(Tortola turca).

Poco a poco voy ganando altura por el camino entre campos de cultivo, y al llegar a la cresta de una loma voy viendo al fondo entre la espesa niebla, los cerros del Valle de las Cuevas, y el Arroyo Guatén, camino del Tajo.
En un día tan plomizo con una niebla muy compacta me iba a ser muy difícil ver las avutardas. En Torrejón de Velasco son más difíciles de ver qué en otros lugares de Madrid, como en las estepas de Valdetorres del Jarama.
Las estepas de Torrejón de Velasco no son tan horizontales como las de Valdetorres, son una sucesión de lomas, y vaguadas. También cabe decir qué la población de avutardas de Torrejón de Velasco es más escasa y fragmentada qué la de la ZEPA de estepas cerealistas del Jarama y Henares. Además hay qué añadir qué la población avutardera de Torrejón de Velasco ha sufrido una importante regresión debido a la construcción de las vías de vías de comunicación como la R-4 o el AVE, molestias, agricultura intensiva y caza furtiva.
A pesar de estos inconvenientes, tenía la corazonada de qué esa mañana iba a avistar algún ejemplar. La observación ornitológica muchas veces es una mezcla de paciencia y algún golpe de fortuna.
Al dejar las últimas casas de campo antes de adentrarme en la estepa aparecieron volando las primeras sorpresas de la mañana. Un grupo de cuatro críalos se dirigían a un pino de gran porte.
Según avanzaba por el camino de tierra, en sus márgenes las omnipresentes cogujadas comunes buscaban insectos en las zonas de barbecho.
En un paisaje uniforme, casi totalmente horizontal, sólo roto por una robusta retama de bolas, observé una especie de curruca qué se ocultaba entre sus ramas.


(Camino a la Fuente de la Teja, Torrejón de Velasco).

Al mirar con los prismáticos puede comprobar qué se trataba de una curruca rabilarga.
Tras varios minutos infructuosos intentando hacerla una foto, decidí continuar el camino en busca de las avutardas.
Poco a poco la niebla iba levantando, y permitía un campo de visión algo más grande. A lo lejos, con las vías del AVE como telón de fondo una pareja de cernícalos primillas con sus rasantes vuelos levantó una perdiz roja qué buscó refugio en un trigal.
Terminé en una loma con unas buenas vistas de las tierras de Yeles, Illescas y el Valle de las Cuevas. Durante largos minutos hice un buen barrido con los prismáticos para buscar avutardas, sin éxito alguno. Sólo había movimiento de grupos dispersos de urracas atentas a sus enemigos naturales los críalos.
Retomé el camino de vuelta y según iba subiendo una gran vaguada los trigueros cantaban al compás en sus posaderos de los campos de cultivo.
Justo cuando me daba por vencido de no haber visto a la “reina de la estepa” un ave de gran porte y con un vuelo pesado, se dirigía hacia mi camino.
En un acto de intuición cogí los prismáticos, y la suerte iba a estar de mi parte. Un bello ejemplar de hembra de avutarda pasó sobrevolando a unos metros sobre mi cabeza.
Cuando un ave de porte tan colosal te pasa tan cerca, te sorprende como puede llegar a volar soportando semejante peso.
Como un fantasma de la noche desapareció entre la niebla, y esta sería el único ejemplar qué observaría en toda la jornada.
Instantes después un pequeño grupo de ánades reales, pasaron volando en dirección a las lagunas cercanas al Arroyo Guatén.
La de la avutarda no iba a ser la única sorpresa de la jornada. Poco antes de llegar a una zona de olivar, en el borde del camino un ave levantó el vuelo rápidamente asustada ante mi presencia. A modo de flash, sólo pude verla cuando escapaba asustada, unas marcas blancas en sus alas. Cuando pude ponerme los prismáticos y enfocar bien pude comprobar ante mi sorpresa qué se trataba de un sisón. Otra de las aves esteparias qué ha sufrido una grave regresión.
A la entrada del pueblo hay un olivar qué es ideal para hacer una espera al críalo y al mochuelo común. Estuve parado un buen rato tentado a la pequeña rapaz, pero tampoco hubo suerte y tuve qué conformarme con numerosos bandos de palomas torcaces.


(Zona de olivar en Torrejón de Velasco).

Caminando por la Cañada Real qué me llevaría de nuevo al casco urbano, a lo lejos se veía planeando un busardo ratonero al acecho en busca conejos.
Paré para ver una pared de piedra en una explotación ganadera, ideal como posadero para el mochuelo, pero volvería a repetirse el resultado negativo del olivar.
A veces la observación ornitológica es muy caprichosa y encuentras otra especie interesante de la qué estas buscando. En la línea del horizonte en un campo de cereal ví una silueta en pie y otra qué asomaba la cabeza. Tras colocarme mejor para qué la refracción de los rayos me dejaran ver, me llevé nuevamente otra grata sorpresa.
Una pareja de alcaravanes, en posición de alerta. Estuve varios minutos deleitándome con sus curiosos andares. Lástima la distancia, pues habría salido una buena foto.
Tras un buen rato espiando su intimidad decidí dejarles en paz, y volví a la cañada para buscar el camino de la parada del autobús.
Tras callejear por las calles del pueblo, volví al castillo donde volaban sin cesar golondrinas comunes y aviones comunes, teniendo como telón de fondo los vuelos acrobáticos de los cernícalos primillas.
Sentado junto al castillo, repasé la lista de especies avistadas esperando la llegada del autobús qué me llevaría de vuelta a Madrid.

FAUNA DE LAS ESTEPAS DE TORREJÓN DE VELASCO


AVES
MAMIFEROS


Alcaraván

Anade real
Conejo
Avión común

Avutarda

Busardo ratonero

Cernícalo primilla

Cigüeña blanca

Cogujada común

Críalo

Curruca rabilarga

Estornino negro

Golondrina común

Gorrión común

Jilguero

Mirlo común

Mosquitero común

Paloma torcaz

Perdiz roja

Sisón

Tórtola turca

Triguero

Urraca

Verdecillo


¡A qué esperáis para coger vuestros prismáticos y cámara de fotos y disfrutar de este espacio tan interesante!.
© Rafita Almenilla.



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