martes, 10 de mayo de 2016

RUTA POR ALCORCON Y MADRID

RUTA POR ALCORCON Y MADRID.
RUTA POR EL ENTORNO DEL MEAQUES-RETAMARES.

Entorno del Retamares-Meaques. De Eurovegas a corredor ecológico.

Resulta contradictorio qué en una región tan poblada y urbanizada como la Comunidad de Madrid, está cuente casi con un 50% de su territorio bajo alguna figura de protección medioambiental. Espacios protegidos como el Parque Regional del Sureste, o el Parque Nacional del Guadarrama, se ven acorralados por autovías, trenes de alta velocidad, polígonos industriales o urbanizaciones.
Es necesario un buen plan de ordenación del territorio donde estos espacios protegidos estén interconectados por corredores ecológicos como pueden ser vías pecuarias, vías verdes ciclistas, caminos históricos, corredores fluviales, etc.
Especies emblemáticas de la fauna ibérica qué habitan en nuestra región como el lobo ibérico, águila imperial, o avutarda, necesitan de estos corredores ecológicos para intercambiar sus genes, y eludir el problema de consanguinidad  y el empobrecimiento genético de los miembros de su especie.
El Entorno del Meaques-Retamares en un inmenso despoblado, recorrido por estos dos arroyos, donde se suceden multitud de ecosistemas como dehesas, pinares, eriales, retamares, bosques de ribera y lagunas.
La zona cercana de los cuartes militares de la zona de Gran Capitán y Arroyo Meaques, zona muy vigilada, y ahora con numerosos cuarteles abandonados, es un foco de atracción para la fauna, qué encuentra una zona, donde no se les caza y apenas es molestada, siendo un oasis de tranquilidad para multitud de especies como conejos, perdices o alcaravanes.
Hace algunos años surgió una plataforma ciudadana muy activa, cuyo fin es establecer un corredor ecológico entre las cuencas del río Manzanares y el Guadarrama, uniendo los espacios naturales de la Casa de Campo y el Parque Regional del Guadarrama, atravesando los municipios de Madrid, Pozuelo de Alarcón, Alcorcón, Boadilla del Monte y Villaviciosa de Odón.
Dentro de este inmenso paraje natural podemos encontrar espacios tan singulares como la finca de la Venta de la Rubia, dedicada a la hípica, o la Laguna de Valchico, con especies tan interesantes como tórtola europea, autillo u oropéndola.

(Entrada a la finca de la Venta de la Rubia en Alcorcón).

La sucesión de zonas abiertas con pinares, y encinares, así como la gran densidad de conejo hace de esta zona, un espacio de dispersión de grandes rapaces como águilas imperiales, águilas reales, milanos reales y negros, buitres negros, y otras más abundantes como calzadas o ratoneros.
Dentro de la zona del corredor, se planteó el polémico proyecto de Euro-Vegas en la finca de la Venta de la Rubia. Anulado el proyecto, es una magnífica oportunidad de convertirlo en un corredor ecológico qué sea aprovechado para rutas a pie, en bici, o a caballo. Y como zona de ocio y esparcimiento responsable para las poblaciones cercanas de Alcorcón, Pozuelo, Madrid, Boadilla y Villaviciosa de Odón.
La ruta propuesta es una ruta lineal con inicio en el centro comercial Tres Aguas de Alcorcón y fin en la estación de metro Aviación Española, visitando la vereda de Villaviciosa, Venta de la Rubia, y laguna de Valchico. Es de un perfil moderado, dada la distancia, de unas 3 horas y 30 minutos de duración.

(Ruta senderista lineal de 3 horas y 30 minutos de duración por el entorno del Meaques-Retamares)

Accesos al centro comercial Tres Aguas.
-En coche. A-5. Salida 13. 21 minutos desde Madrid.
-En autobús. Líneas 510 y 510 A desde Alcorcón. 30 minutos.
Líneas 518 y 551 desde Príncipe Pío. 25 minutos.
-En Cercanías. Línea C5. 20 minutos desde Atocha. Luego desde la estación hasta el centro comercial, andar otros 20 minutos.
-En bicicleta. Desde la estación de cercanías en San José de Valderas. Detrás del centro comercial coger el camino de Pozuelo y posteriormente la vereda a Villaviciosa en dirección a Madrid.
Este es el relato de la ruta qué realice en Marzo de 2016, a finales de invierno.
Tras un paseo de 20 minutos desde la estación de San José de Valderas, llegué al centro comercial de Tres Aguas en Alcorcón. El día estaba encapotado, y con mucho frío y viento. Este año el invierno se había retrasado sobremanera, y a finales de este, se había presentado con toda su crudeza.
Tras callejear un poco y dejar a mi espalda el centro comercial dejé un polígono industrial sacado de una película apocalíptica a lo plan Mad Max y que me empezaba a ponerme muy nervioso, porque no veía ningún alma.
Allí anoté las primeras especies urbanitas para el cuaderno de campo: urraca, tórtola turca, estornino negro y gorrión común.
En un cercano almendro situado junto a una valla metálica de un almacén, dos inquietos jilgueros comunes, aguantaban en una rama las embestidas del viento racheado.
Continué el camino y poco a poco se iban acabando los almacenes del polígono industrial para dar paso a una zona desarbolada, mezcla de erial y zonas de cultivo de cereal. Pronto comenzaron a dejarse ver multitud de conejos qué huían correteando ante mi presencia a sus conejeras hechas en el mismo suelo. Tras ellos aterrizaron un nutrido grupo de grajillas occidentales.

(Gazapo, oryctolagus cuniculus)

El camino desembocaba en la vía pecuaria conocida como la Vereda de Villaviciosa. Al fondo se mostraban ante mí, las altas cumbres del Guadarrama, cubiertas de nieve, por las nevadas tardías de este pasado invierno tan demorado, y qué parecía coger velocidad a la llegada de la cercana primavera.

(Vereda de Villaviciosa de Odón)

El camino hacía un giro hacia el Este en dirección hacia la Venta de la Rubia. Comenzaban a aparecer las formaciones de retamas, de las qué toma nombre este inmenso espacio natural, y en un pequeño mojón de piedras se posó un inquieto colirrojo tizón.
Subí a un talud para ganar perspectiva para observar un gran barbecho a ver si podía ver algún ave esteparia. Primero fue el turno de un escribano triguero, y al instante dos revoltosas cogujadas comunes.

(Escribano triguero, miliaria calandra)

Proseguí mi camino cruzándome con numerosos ciclistas qué usaban la vía pecuaria en dirección a Villaviciosa de Odón. El viento seguía soplando con fuerza y aceleré el paso para resguardarme cuanto antes en el pinar de la Venta de la Rubia.
Ya se veían las primeras pistas hípicas. En una de ellas qué no tenía caballos había una gran concentración de verdecillos y pardillos comunes.
Observándolos con detenimiento, tiempo después de espera, me di cuenta que entre estos se me coló una alondra totovía.

(Verdecillos, serinus serinus, y alondra totovía, lullula arborea)

Antes de internarme en un pinar de la finca, oí el canto inconfundible de unas lavanderas blancas qué se dirigían al cercano Arroyo de la Fuente del Sapo.
Hice una pequeña espera para ver qué se movía dentro del pinar y lo más destacable fue la cantidad de mosquiteros comunes que revoloteaban dentro de él, y la abundancia de palomas torcaces qué usaban el bosquete como dormidero.
Reanudé el camino de la vereda qué atravesaba toda la finca, así como una residencia canina. Antes de salir de ella, anoté un juguetón petirrojo europeo.
La vereda acaba en la carretera de la Venta de la Rubia a la autovía A-5.
Junto a ella había otro grandioso pinar, de una zona militar vallada. Dentro de él, surgieron las primeras especies invasoras, una gran congregación de chillonas cotorras grises.

(Cotorra gris, myiopsitta monachus)

En un árbol sin hojas cercano al camino se posó un pequeño pajarillo. Tenía el sol de cara, así que a simple vista no distinguía de qué especie era. Con mucha paciencia, y evitando los rayos del sol, pude comprobar que se trataba de una curruca cabecinegra.

(Curruca cabecinegra, sylvia melanocephala)

Una empalizada de una pista de hípica, era usada como improvisado posadero para una reunión de gorriones molineros. Junto a ellos, en una pequeña formación arbustiva de escaramujos se camuflaban algunos pinzones vulgares y de polizón, un revoltoso carbonero común.
Poco tiempo después llegué a un depósito del Canal de Isabel II, qué era donde tenía de nacimiento el Arroyo Meaques. A su izquierda había un pequeño encinar, de aquellos que poblaban toda esta zona Oeste de Madrid, hasta fundirse con los de la ZEPA del Alberche y río Cofio. Bajo las copas de esas grandes encinas decidí hacer otra espera.

(En entorno del Meaques-Retamares aún conserva pequeños reductos de encinar,  de un mayor encinar qué cubría históricamente la zona oeste de la región madrileña).

En lo alto del cielo, sobre unas nubes muy oscuras vi dos siluetas qué me recordaban a alguna rapaz. La luz no era muy buena, así que tuve qué afinar bastante con los prismáticos, y tras varios minutos descarté qué fuesen rapaces, pues se trataban de dos cuervos grandes.
Reanudé mi camino, qué atravesaba por debajo con un túnel la carretera de circunvalación M-40. Antes del túnel, en un erial se dejaron ver dos abubillas. Tras cruzar por debajo la M-40 aparecí en un lugar muy conocido por mí, pues ya había estado antes como mi compañero pajarero Gabriel. Era la zona militar de la Dehesa.
Primero atravesé la cerca qué rodeaba un pinar de repoblación y en el qué anoté un pito real ibérico.
El camino ahora tenía una pendiente descendente muy acusada, qué agradecía después de los kilómetros que acumulaban mis maltrechas piernas. Hacia el Oeste se volvía a ver las cumbres nevadas del Guadarrama, y más abajo se comenzaba a dejar ver la Ciudad de la Imagen. Sobre las antenas de Telemadrid planeaba una cigüeña blanca.
Ya comenzaba a divisarse una importante mancha de bosque de ribera qué me guiaba por el curso del Meaques. Me adentré un poco hacia su cauce para ver qué más especies podía anotar. Los mirlos comunes anunciaban su presencia con su sonoro canto. Tres gaviotas sombrías, de las últimas del invierno, volaban en dirección a la Casa de Campo.
Al llegar al cauce del arroyo me llevé un buen susto, porque salió volando una gran ave blanca ante mi aparición. Cuando me repuse del susto repentino me cercioré qué se trataba de una garceta común.
Al atravesar el cauce del arroyo en un gran chopo volvieron a aparecer las grajillas, qué en un instante fueron desplazadas por un coro estridente de cotorras de Kramer otra especie invasora junto a las cotorras grises.

(Grajillas occidentales, corvus monedula)


Tras varios minutos de recorrido llegué a la imponente laguna de Valchico.

(Laguna de Valchico)

En una espera productiva, anoté otras especies más para el cuaderno de campo como herrerillo común, zorzal común y un elegante pico picapinos qué se dejó fotografiar.

(Pico picapinos, dendrocopos major)

Rodeé la pequeña laguna y finalicé el camino en una pequeña presa qué embalse las aguas del Meaques. En el fondo del arroyo en una zona cerrada de arbustos una pequeña bola marrón se camuflada magistralmente. Pero con paciencia se dejó ver, y confirmé se trataba de un hermoso chochín común.
En una arboleda muy cerrada se posó otra garceta común, dispuesta a tomarla como su dormidero, pues ya los rayos del sol comenzaban a caer por la zona Oeste de Madrid.

(Garceta común, egretta garzetta)

La última vista a la laguna me hizo anotar las dos últimas especies, ánade real y focha común.

(Ánade real, anas platyrhynchos)

De camino a la estación de metro decidí echar un último vistazo furtivo a la zona de los cuarteles abandonados por si podía apuntar algo más.
Allí tres perdices rojas aprovechaban la tranquilidad qué les brindaba habitar en una zona tan vigilada. La naturaleza aprovecha todos los resquicios qué le dejamos, sabedoras ellas de qué allí no las caza nadie.
Curioso como la naturaleza recupera lo qué es suyo en el momento en el qué hombre deja de intervenir.
Esta última especie cerraba una jornada tan interesante.
¡A qué esperáis para visitar este espacio tan interesante! Os animo a qué conozcáis este espacio tan  sugestivo, y hagáis campaña para protegerlo.
¡Felices avistamientos!
© Rafa Al
Para acabar, añado la lista de especies avistadas durante la ruta.
FAUNA DEL ENTORNO MEAQUES-RETAMARES
AVES
MAMIFEROS
Abubilla
Conejo
Alondra totovía
Ánade real
Carbonero común
Chochín común
Cigüeña blanca
Cogujada común
Colirrojo tizón
Cotorra de Kramer
Cotorra gris
Cuervo grande
Curruca cabecinegra
Escribano triguero
Estornino negro
Focha común
Garceta común
Gaviota sombría
Gorrión común
Gorrión molinero
Grajilla occidental
Herrerillo común
Jilguero
Lavandera blanca
Mirlo común
Mosquitero común
Paloma torcaz
Pardillo común
Perdiz roja
Petirrojo europeo
Pico picapinos
Pinzón vulgar
Pito real ibérico
Serín verdecillo
Tórtola turca
Urraca
Zorzal común







3 comentarios:

  1. Interesantes todos los recorridos que propones. No se como te las apañas para encima sacar las fotos que publicas. Un buen trabajo, sin duda.
    Ahora los humedales están a tope. También el barro.
    Nada es perfecto...
    Un saludo, amigo

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  2. Gracias Paco. Una buena jornada de senderismo, unida a una buena sesión de fotos a los animales qué voy encontrando por el canto es lo qué más me reconforta. Si la verdad es qué hay qué aprovechar esta primavera lluviosa qué estamos teniendo. La cantidad de charcas y lagunas qué se van a formar por la zona Sur de Madrid. Un saludo.

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  3. EN ALCORCÓN A TANTOS DE TANTOS

    Recorro tus campos, ando en tus calles,
    persevero en mi afán,
    conocí a mi esposa, engendré a mis hijos
    y amasé aquí mi pan.

    Campos vi de trigo y vi de cebada
    tras de mi ventanal,
    de esmeralda olas vaivén de las brisas
    de aire primaveral.

    Y fue aquí en Santa María la Blanca
    mi boda y desposar,
    de mis hijos ante el ara el bautizo
    antes de echar a andar.

    Trabajé en casa y tuve en mi taller
    el cincel y el buril,
    la gema, la lupa y base del fuste
    y un soneto en mi atril.

    Vine a un pueblo y ahora es ciudad,
    Alcorcón sideral,
    con sus amplias y extensas avenidas
    y un moderno hospital.

    Aquí envejezco, en Alcorcón prosigo,
    y bien puedo dar fe
    de un cambio existencial evolutivo
    que palpable se ve.

    Saturnino Caraballo Díaz
    El Poeta Corucho


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