RUTA POR
NAVAS DEL REY Y COLMENAR DEL ARROYO
ZEPA
56. El reino de las aves rapaces.
En el Suroeste de la
Comunidad de Madrid lindando con las provincias de Ávila y Toledo, existe un
inmenso territorio protegido de lo más privilegiado, y en buen estado de
conservación. Se trata de la ZEPA número 56 “Encinares del Alberche y río
Cofio”. 83.000 hectáreas de monte mediterráneo con mayúsculas, mezclados con
otros ecosistemas como ríos, embalses, zonas de cultivo y roquedos cuarcíticos.
(Dehesa de Navalmoral, en la ZEPA de los encinares del Alberche y río Cofio). |
Aparte de ZEPA (Zona de
especial de protección para las aves), tiene otras figuras de protección como
LIC (Lugar de interés comunitario) y ZEC (Zona de especial conservación).
La ZEPA nació para
proteger a la importante población de águila imperial que hay en la zona, la
más grande de toda la Comunidad de Madrid, con 16 parejas. A este emblema del
monte mediterráneo se le unen otras dos especies propias y amenazadas de este
ecosistema tan genuino de la Península Ibérica, el buitre negro y la cigüeña
negra.
A esta tríada ornitológica
mediterránea, hay que añadir especies de rapaces tan singulares como búho real,
buitre leonado, culebrera europea, águila real, alcotán, cernícalo primilla, elanio
azul o halcón peregrino.
La variedad de
ecosistemas, y su buen estado de protección hará las delicias de los
ornitológos con especies como escribano montesino, oropéndola, cárabo común,
piquituerto común, carraca europea, herrerillo capuchino, gorrión chillón, y un
largo etcétera.
La riqueza en mamíferos
no le va a la zaga. Ungulados como ciervo común, gamo, muflón, jabalí. Con
carnívoros como gato montés, turón, comadreja, tejón, zorro común, y pequeños
mamíferos como varias especies de murciélagos y topillo común.
La diversidad
herpetológica es destacada, mencionando a especies como la culebra de escalera,
lagarto ocelado, galápago leproso, eslizón ibérico o víbora hocicuda. En cuanto
anfibios, podemos observar especies como gallipato, sapo común, sapo corredor,
o sapo partero ibérico.
Sobresale la calidad de
las aguas de ríos como el Alberche o Perales, en cuyos cauces podemos aún
encontrar especies de peces autóctonos como la pardilla, calandino, cacho o
boga de río.
En cuanto a la flora,
la especie dominante es la encina. Junto a esta encontramos otras especies
arbóreas como alcornoques, quejigos, madroños o enebros.
La vegetación arbustiva
se compone principalmente por especies como jara pringosa, retama de bolas,
cantueso, peonía y torvisco.
A pesar de toda esta
riqueza natural, este espectacular espacio no está exento de impactos
ecológicos.
Quizás el más recordado
es el desdoblamiento de la M-501 conocida como la “carretera de los pantanos”,
con la ya famosa polémica del excremento de lince que supuestamente se encontró
en las inmediaciones de la autovía. Polémicas aparte, la UE y el Tribunal
Supremo denunciaron el desdoblamiento de la autovía por incumplir la directiva
de hábitats y de fauna y flora silvestre. A día de hoy la controversia sigue en
pie.
Las construcciones de
nuevas urbanizaciones de segunda residencia, siguen fragmentado hábitats en
alguno de los 12 municipios que componen la ZEPA.
En los últimos años se
han producido varios incendios forestales, algunos de gran magnitud como el
tristemente recordado entre Robledo de Chavela y Valdemaqueda, donde sus
consecuencias negativas aún se dejan notar a día de hoy.
En época estival el entorno del Embalse de San Juan se ve masificado, con la consecuencia de
molestias a la fauna que provoca tal concentración de personas, en un entorno
limitado.
La Dehesa de Navalmoral
es una enorme dehesa entre los municipios de Navas del Rey y Colmenar del
Arroyo, donde pasta el ganado bravo, con buenas formaciones de encinar y
enebro, zona de campeo del águila imperial, debido a su alta densidad de
conejo.
La ruta propuesta es
una ruta lineal de 2 horas de duración y dificultad media, comenzando en el
casco urbano de Navas del Rey y terminando en el casco urbano de Colmenar del
Arroyo, visitando el Centro de Fauna José Peña, la Dehesa de Nalvalmoral, el Mirador del Valle del Alberche y los restos de una explotación minera en Colmenar del
Arroyo.
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(Ruta lineal de 2 horas duración entre Navas del Rey y Colmenar del Arroyo de dificultad media). |
Recomendaciones para la
ruta.
-Vamos a transitar por
zonas con ganado bravo. Procuraremos no molestar a vacas y terneros, y siempre
cerraremos las cancelas después de atravesarlas.
-Una parte de la ruta
cruza cotos de caza. Tendremos precaución en la época de caza.
-Estamos en una zona de
campeo y cría del águila imperial. Si detectamos algún nido, mantendremos una
distancia prudencial, evitando molestias, no sacar fotos, y no revelar el
emplazamiento del nido. Seamos conscientes que molestar o fotografiar el nido,
sin los permisos correspondientes, puede tener consecuencias nefastas para la
puesta, además de estar penado por ley.
-No salirse de los
caminos. La ruta transcurre por vías pecuarias y no es necesario salirse de
ella. En época de invierno y primavera puede haber arroyos con caudal crecido,
así que se recomienda ir con botas de montaña.
-Si hacemos la ruta a
la inversa, desde Colmenar del Arroyo, es ideal hacer una visita al Centro de
Fauna José Peña, donde hay una muestra de especies animales que habitan en la
Sierra del Guadarrama.
Accesos a Navas del
Rey.
-En coche. M-501. 44
minutos desde Madrid. La ruta se inicia desde las cercanías del Centro de Fauna
José Peña.
-En autobús. Línea 551
Madrid (Príncipe Pío)-El Tiemblo/Cebreros. 1 hora desde Madrid.
Accesos a Colmenar del
Arroyo.
-En coche. M-501 hasta
salida 37. Luego la M-510. 46 minutos desde Madrid.
-En autobús. Madrid
(Moncloa)-Colmenar del Arroyo. 70 minutos desde Madrid.
La ruta es ideal para
hacerla en bicicleta. La estación de tren más cercana es Zarzalejo, y desde
allí se tarda 1 hora aproximada hasta Navas del Rey.
Este es el relato de
una ruta qué realicé a mediados de Marzo de 2017.
A tan sólo una semana
de primavera, y apurando los últimos días de invierno, decidí hacer una
escapada a la Sierra Oeste. El objetivo de mi visita era doble: por un lado ver
si habían llegado ya los cernícalos primilla del primillar de
Navas del Rey, e intentar ver y fotografiar el águila imperial ibérica, una
de mis aves favoritas.
Las dehesas que se
extienden entre los municipios de Navas del Rey y Chapinería, tienen las más
altas densidades de imperiales de toda la Comunidad de Madrid. El excelente
grado de conservación de sus dehesas, unido a la gran concentración de conejos,
su principal pieza de caza, hace que sea relativamente fácil verla campear,
incluso en los aledaños del Centro de Fauna José Peña.
(La densidad de conejos en las dehesas de Navas del Rey es muy alta, pieza de caza fundamental para el águila imperial ibérica). |
Aún recuerdo con
nostalgia, cuando haciendo prácticas en el aledaño Centro de Educación
Ambiental del Águila en Chapinería, pudimos ver una tarde, el combate entre dos
parejas de imperiales, algo realmente espectacular, que se me ha quedado
grabado en la retina por mucho tiempo.
Nos encontrábamos en
fechas donde habían acabado el cortejo y comenzaban con la puesta, así que
multiplicaría mis posibilidades de verla.
Tras una hora de viaje
en autobús, regocijándome con los vistosos paisajes de la ZEPA 56, llegué al
casco urbano de Navas del Rey.
Se palpaba en el
ambiente la cercanía de la primavera. Había gran bullicio de gorriones
comunes y las golondrinas comunes hacían vuelos rasantes, algunas de ellas pasando
muy cerca de donde me encontraba.
Tras un pequeño paseo
desde la parada del autobús llegué a la explanada del cementerio donde me
recibieron tórtolas turcas y urracas comunes.
Subí un pequeño murete
de piedra para tener una buena visión del primillar. Estaba tan concentrado en
buscar los primillas qué no me di cuenta que a mi derecha estaban las
instalaciones del Centro de Fauna José Peña. Y me llevé una buena sorpresa al
comprobar qué estaba muy cerca de la instalación de los lobos ibéricos.
Allí había una pareja
de lobos ibéricos. Se les veía estresados, ya qué repetían continuamente el
mismo recorrido en círculo.
(Instalaciones de lobos ibéricos en el Centro de Fauna José Peña). |
Justo el fin de semana
anterior había participado en la manifestación por la protección del lobo
ibérico en la Puerta del Sol. Ante esta imagen me negaba a creer que el futuro
del lobo ibérico fuese ese. El de los últimos lobos ibéricos pertrechados en
cautividad, y no en libertad conviviendo en paz con los ganaderos. Tanto unos
como otros tienen todo el derecho a vivir en armonía. Cada uno de ellos cumple
una excelente labor biológica en el buen mantenimiento de los hábitats.
Después de este
encuentro tan casual me dediqué a mirar con detalle el primillar. Tras unos
minutos ni rastro de los primillas. Aún hacía frío, y en esta zona de Madrid
suelen ser más tardíos que en otras zonas del Sur.
Me tuve que conformar
con ver algunas grajillas occidentales que aprovechaban los nidales del
primillar para poner sus puestas.
(Grajillas occidentales, corvus monedula, en el primillar de Navas del Rey). |
Rodeé el cementerio y
pronto di con el inicio de la senda marcada con balizas, y con un gran cartel
explicativo de la ruta.
(Cartel informativo en la ruta por la Dehesa de Navalmoral). |
Un pequeño arroyo, con
buen caudal, atravesaba la pista por donde transitaba. Junto a este se había
formado una bonita charca, ensalzada con los colores de los ranúnculos que la
cubrían. En ella, había una pequeña concentración de ánades reales, y entre
tanto pato se coló una juguetona lavandera blanca.
(Lavandera blanca, motacilla alba). |
La Dehesa de Navalmoral
lucía con todo su esplendor, por las lluvias invernales. En el horizonte se
veía el majestuoso Pico Almenara. El último pico de la Sierra del Guadarrama
antes de fundirse con las primeras montañas de la Sierra de Gredos.
(Pico Almenara, último pico de la Sierra del Guadarrama antes de unirse a la Sierra de Gredos). |
Con el cielo despejado,
sólo roto por alguna nube pasajera, comenzaron a aparecer las primeras rapaces
de la jornada. Inicialmente a lo lejos, pude identificar un busardo
ratonero, y poco después le tocó el turno a un elegante ejemplar de milano
real.
(Milano real, milvus milvus). |
Comencé atravesar zonas
de ganado bravo. Las vacas y terneros rumiaban tranquilamente, poco interesadas
en mi presencia. Entre ellas una inmensa concentración de estorninos negros ponía
una nota de color oscura a estos bonitos prados verdes.
(Estorninos negros, sturnus unicolor, entre ganado bravo). |
La vía pecuaria
comenzaba subir una pequeña loma, y cuando coroné la pendiente, volví a
atravesar otra cancela. En esta zona la dehesa ya comenzaba a cerrarse más,
pasando a tener una estructura de bosque frondoso.
A lo lejos se veía una
de las famosas torretas usadas para el trasvase del Embalse de Valmayor a
Picadas. Comencé a oír un reclamo característico a modo de “crac-crac-crac”
repetitivo. Por un momento pensé que se trataba de las grajillas de la torre,
pero no. Ese reclamo ya lo había escuchado antes y sólo podía tratarse de una
imperial. Comencé a rastrear sin éxito con los prismáticos, hasta que el
reclamo se hizo más cercano. Y tras una buena barrida con los prismáticos allí
estaba. ¡El águila imperial! ¡Qué gozada! Era espectacular verla volar tan
majestuosa. La joya de las rapaces ibéricas y una de las cuatro especies de
águila más amenazadas del mundo, y allí estaba, ofreciéndome un recital de
planeos y picados. Hasta tuve el privilegio de ver un pequeño combate entre la
emperatriz de las águilas y un busardo ratonero.
La ruta no había sido
en balde y había cumplido uno de mis objetivos.
(Águila imperial ibérica, aquila adalberti). |
Con este buen sabor de
boca, continué con la ruta. Pronto llegué a otra pequeña laguna en mitad de la
dehesa. Allí nuevamente otra concentración de azulones, y entre ellos un
inesperado visitante, un andarríos grande.
(Laguna en la Dehesa de Navalmoral). |
Las sorpresas no
quedaban allí, porque en lo alto de un cardo, había posado un alcaudón
real que lo usaba a modo de mirador privilegiado.
(Alcaudón real, lanius meridionalis). |
La senda comenzaba a
serpentear por una dehesa más cerrada, con mezcla de encinas y enebros, alguno
de ellos de gran porte. En aquel bosque tan tupido se escondían bandadas de palomas
torcaces y rabilargos ibéricos.
(A lo largo de la ruta podemos encontrar algunos enebros de gran porte). |
En algunos tramos del camino
aparecían grandes bolos graníticos típicos de la Sierra del Guadarrama, qué
eran aprovechados para realizar marcas del GR o camino de gran recorrido.
Según iba ascendiendo,
tenía unas magníficas vistas del valle del Alberche, Sierra del Guadarrama,
estribaciones de Gredos y de Madrid capital, con las icónicas Torres de la
Castellana a lo lejos. Justo cuando estaba mirando el sky-line madrileño
apareció a lo lejos un señorial buitre negro.
(Buitre negro, aegypius monachus). |
En los claros de la
dehesa, había buenas formaciones de jaras pringosas, a las que les quedaba poco
tiempo para echar la flor, e impregnar el campo de su característico olor a
ládano. Entre ellas cantaba una escurridiza curruca cabecinegra, y en
unos pinos cercanos hicieron acto de aparición dos carboneros comunes, y
posteriormente un pinzón vulgar.
La senda por la que
transité durante más de una hora terminaba en una pista muy grande con un gran
cartel informativo sobre la ruta, y una señal de vía pecuaria. Aquí podía haber
dado la vuelta y regresar de nuevo a Navas del Rey. Pero si el mapa, y después
el gps no me fallaban, esa vía pecuaria me llevaría a Colmenar del Arroyo, y
como me veía con fuerzas y ganas, decidí continuar el camino hacia el pueblo.
Tras varios minutos de
camino de subida, llegué a un mirador con un cartel que confirmaba qué estaba
en el Mirador del Valle del Alberche. Un encantador mirador natural con vistas a varios
picos de las estribaciones de Gredos, y de la Sierra del Guadarrama. Desde allí
el camino presentaba una fuerte pendiente de bajada, qué agradecía después de una
buena caminata sin apenas tregua.
(Mirador del Valle del Alberche, en Colmenar del Arroyo). |
A la izquierda del
camino encontré una casa abandonada digna de la película de Psicosis. Junta a
ella había una cantera abandonada. Al instante encontré un panel explicativo
indicando qué era una antigua mina abandonada. La verdad es que el sitio era
muy atractivo para los que nos gustan los pueblos abandonados. Pero la finca
estaba vallada, así que me conformé con sacar fotos desde su exterior.
(Antigua explotación minera en Colmenar del Arroyo). |
Ya veía las primeras
casas de Colmenar del Arroyo y a lo lejos de nuevo las Torres de la Castellana.
(Vistas de Colmenar del Arroyo con las Torres de la Castellana al fondo). |
El camino era
flanqueado por un pequeño arroyo, y me pegué a él para ver si observaba algún
pequeño pajarillo. Como premio pude descubrir al escurridizo arrendajo
euroasiático tan típico de estos ecosistemas serranos.
A los lados del camino
nuevas explotaciones ganaderas con algunas charcas para abrevar el ganado, y
que constituían un pequeño oasis de biodiversidad, donde los pequeños
pajarillos del bosque bajaban a beber.
(Lagunas estacionales en la dehesa, de vital importancia para el ganado y las aves). |
Después de casi dos
horas de trayecto aparecieron los primeros chalets del pueblo, qué rompían la
estética paisajística de la dehesa.
En unos chopos cercanos
cantaban al unísono varios serines verdecillos a los que poco
después se le unieron un mirlo común.
Poco después, sobre un
cable un poste de la luz pude fotografiar a un simpático herrerillo común.
(Herrerillo común, cyanistes caeruleus). |
Un muro de piedra
flanqueaba el camino de entrada al pueblo, y allí estaba posada una hembra de colirrojo
tizón.
Antes de llegar al
centro del pueblo pasé por el Parque Municipal de las Viñuelas. Tenía muy buena
pinta pero andaba como de costumbre con el tiempo justo para coger el autobús
de vuelta, así que no me pude parar. En otra ocasión le haré una visita en
condiciones.
Luego, tras pasar por otro
agradable parque en el centro del pueblo, junto al Arroyo Colmenar, donde la
gente disfrutaba de este día tan soleado por fin llegué a la Plaza de España,
con la interesante Iglesia de la Asunción donde una pareja de cigüeñas
blancas tenían el nido.
La plaza estaba muy
animada de gente y de las recién llegadas especies de aves estivales como golondrinas
comunes y aviones comunes que cerraban la lista de esta ruta tan
interesante.
¡A qué esperáis para
calzaros echaros la mochila al hombro y disfrutar de estos rincones tan
interesantes de la Sierra Oeste Madrileña! ¡No os dejará indiferentes!
¡Felices avistamientos!
© Rafa Ac.
Adjunto la lista de las
especies vistas durante la ruta.
FAUNA DE LA DEHESA DE NAVALMORAL
|
|
AVES
|
MAMÍFEROS
|
Águila
imperial ibérica
|
Conejo
|
Alcaudón
real
|
|
Ánade real
|
|
Andarríos
grande
|
|
Arrendajo
euroasiático
|
|
Avión común
|
|
Buitre
negro
|
|
Busardo
ratonero
|
|
Carbonero
común
|
|
Cigüeña
blanca
|
|
Colirrojo
tizón
|
|
Curruca
cabecinegra
|
|
Estornino
negro
|
|
Golondrina
común
|
|
Gorrión
común
|
|
Grajilla
occidental
|
|
Herrerillo
común
|
|
Lavandera
blanca
|
|
Milano real
|
|
Mirlo común
|
|
Paloma
torcaz
|
|
Pinzón
vulgar
|
|
Rabilargo
ibérico
|
|
Serín
verdecillo
|
|
Tórtola
turca
|
|
Urraca
común
|