sábado, 18 de marzo de 2017

RUTA POR FUENLABRADA

RUTA POR FUENLABRADA

Bosque Sur. El retorno de la dehesa.

Cualquier avezada conductora o conductor que haya hecho un viaje en coche desde el Sur de Madrid hasta Despeñaperros, habrá notado la escasez de zonas de bosque de la Submeseta Sur. Kilómetros y kilómetros de horizontalidad infinita donde las grandes masas arbóreas brillan por su ausencia.
En el gran Sur metropolitano madrileño apenas encontramos bosques de entidad, la mayoría son de repoblaciones, como los casos de la Marañosa, o el Cerro de los Ángeles, y otros naturales acantonados a los márgenes de los ríos como los del río Guadarrama, Jarama o Tajo.
La deforestación en la meseta se inició hace siglos, acelerándose en los tiempos de la Mesta, para convertir grandes extensiones de bosques en pastos, y culminando el proceso de deforestación a mediados del siglo XX, con el gran proceso urbanizador qué sufrieron los municipios del Sur de Madrid.
El bosque clímax era un extenso encinar manchego, adaptado a los tórridos veranos mesetarios, y a su escasez de precipitaciones.
Las pocas muestras de bosques corresponden a antiguas dehesas boyales, que han llegado a nuestros días como parque periurbanos, como son los casos del Parque las Bolitas de Alirón en Valdemoro, o el Parque del Soto en Móstoles.
Uno de los más grandes parques periurbanos del Sur de la Comunidad de Madrid es Bosque Sur, compartido por los municipios de Leganés, Fuenlabrada, Getafe y Pinto. Vertebrado alrededor del Arroyo Culebro cuenta con 323 hectáreas de extensión dividas en dos zonas, Zona A: Getafe y Pinto, y Zona B: Leganés y Fuenlabrada.
Se han plantado árboles y arbustos, y se han instalado infraestructuras de caminos, sistemas de riego, áreas infantiles, deportivas y carriles bici.
Tiene como objetivos ser una extensa zona de esparcimiento y ocio para 600.000 vecinos, y constituir un importante corredor ecológico que una los dos grandes parques regionales del sur de la comunidad, el Parque Regional del Guadarrama, y el Parque Regional del Sureste.
A lo largo de este amplio parque periurbano, encontramos diferentes ecosistemas: zonas de cultivo, pequeños humedales naturales y artificiales, zonas arbustivas y de dehesa.
La especie dominante con la que se ha hecho la repoblación es la encina, que comparte entorno con otras especies como madroños, quejigos, algarrobos, almendros, pinos piñoneros, almeces, o moreras.

(Dehesas de repoblación en el parque periurbano de Bosque Sur).

En las zonas de arroyo y lagunas se han plantado especies como sauces, chopos, tarayes, o fresnos.

(En las zonas de arroyo y lagunas de han plantado especies de ribera como chopos, sauces, y tarayes).

En cuanto a la vegetación arbustiva destacan especies como el romero, espliego, retama, salvia, espino albar.
Poco a poco, con el paso de los años, la dehesa va tomando forma, y ya se asemeja a un pequeño bosquete. Tímidamente la fauna qué habitaba esta zona va retornando, se ha constatado la presencia ya de algún zorro, y es un pequeño foco de biodiversidad para un entorno tan humanizado como este.
Para los amantes de las aves es una zona muy interesante. La diversidad de ecosistemas como zonas de cultivo, humedales y dehesa, hace qué la variedad de aves sea muy atractiva combinando especies esteparias, de zonas húmedas y forestales. A resaltar especies como alondra común, cogujada común, cernícalo vulgar, gorrión molinero, totovías, pinzón vulgar, verderón común, pito real, pico picapinos, gallineta común, o focha común.
Cabe destacar la presencia de una fauna herpetológica muy sugestiva. En los arroyos y charcas estacionales podemos encontrar rana común, sapo partero e incluso gallipato.
La variedad zoológica se contempla como reptiles como lagartijas ibéricas, culebras de escalera, y mamíferos como ratones de campo, conejos o liebres ibéricas.
La ruta propuesta es una ruta circular de 2 horas de duración y dificultad baja, con principio y fin en la estación de Cercanías de La Serna, Fuenlabrada, visitando el Barranco de Canto Echado, el Parque Norte, y el Centro de Educación Ambiental de Bosque Sur.

(Ruta circular de 2 horas de duración y de dificultad baja por Bosque Sur).

Recomendaciones para la ruta.
-Es una ruta ideal para hacer con niños, debido a su escasa dificultad. Muy recomendable hacer una visita al Centro de Educación Ambiental Bosque Sur, donde muy amablemente nos explicaran con detalle la riqueza de este entorno, aparte de poder participar en un algún taller o actividad.
-Procurar no salirse de los caminos. Hay zonas en donde la vegetación aún se está regenerando, sobre todo en la zona del encinar.
-Es recomendable llegar al espacio en transporte público. Es uno de los pocos espacios naturales de Madrid que nos brinda la posibilidad de llegar a su misma puerta en Cercanías. Además el aparcamiento aledaño suele estar muy lleno.
Accesos a Bosque Sur.
-En coche. Autovía A-42 Madrid-Toledo, salida 15B, luego tomar M-50 y posteriormente la M-409. Seguir por la Avenida de España, hasta la Calle Zaragoza donde está el aparcamiento de la estación de Cercanías. 33 minutos desde Madrid.
-En Cercanías. Línea C5. 23 minutos desde Madrid.
-En bicicleta. Podemos llegar en bicicleta desde la estaciones de Cercanías de La Serna, Parque Polvoranca, y Leganés Central. El Parque cuenta con varios circuitos para realizar en bicicleta.
Este es el relato de una ruta que realicé a principios de Marzo de 2017.
A tan sólo dos semanas exactas del inicio de la primavera, decidí hacer una visita a Bosque Sur, pues hacía la friolera de casi 2 años qué no pisaba el parque. Quería comprobar in situ como evolucionaba el encinar que hacía varios años comenzó a repoblarse. Además, como estábamos en paso prenupcial, quería tentar la suerte a ver si se colaba alguna especie interesante.
Una de las ventajas de Bosque Sur, es que es uno de los espacios protegidos mejor comunicados de la Comunidad de Madrid, estando situado a escasos metros de la salida de estación de Cercanías de La Serna.
El día estaba muy nublado, con un fuerte viento racheado que en algunos momentos se hacía muy molesto. Mientras me colgaba los prismáticos y preparaba la cámara comencé a apuntar las especies del cercano aparcamiento: gorrión común, urraca y paloma torcaz.

(Urraca, pica pica).

Tomé el camino pegado a la tapia que lo separaba de las vías del tren. Al fondo del camino, un valiente cernícalo vulgar desafiaba con valentía con embates del viento racheado, en su afán por posarse en un árbol cercano.

(Cernícalo vulgar, falco tinnunculus).

Cerca de unos bancos de madera, se fueron a refugiar del incómodo viento, un pequeño grupo de gorriones molineros.

(Gorriones molineros, passer montanus).

En pocos minutos llegué al arroyo del Barranco del Canto Echado. Las lluvias de los días anteriores habían provocado qué el arroyo bajase con bastante caudal. Es un lugar ideal para observar anfibios, así que le dediqué varios minutos a ver si veía alguna rana, sapo o renacuajo, sin ninguna fortuna.

(Arroyo del Barranco del Canto Echado

Me tuve que conformar, con el avistamiento de una escurridiza gallineta común, que al detectar mi presencia, nadó rápidamente para ocultarse entre una tupida masa de carrizo.
El arroyo está flanqueado por un pequeño bosque de ribera muy interesante compuesto por especies como chopos, sauces, tarayes, y juncos churreros. Un auténtico oasis biológico para una zona donde escasean las zonas húmedas. En uno de estos tarayes, varios mosquiteros comunes  jugueteaban a perseguirse con gran frenesí.
En una torreta eléctrica cercana, una buena bandada de estorninos negros se protegía como podían del viento, que no paraba de soplar con fuerza.
Abandoné la pequeña vereda qué rodeaba el arroyo para continuar por una pista más grande, junto a una de las instalaciones del Centro de Educación Ambiental, había un cartel de indicación para llegar a la laguna, y cuando hice un giro hacia la derecha aparecieron las primeras zonas de dehesa.
Las encinas poco a poco iban tomando un porte interesante, y aunque desgraciadamente algunas se habían secado, muchas de ellas iban saliendo adelante, y había zonas con un bonito manto arbóreo, qué con el paso de los años se convertiría en una dehesa consolidada.

(El encinar de repoblación poco a poco se va consolidando y en unos años se convertirá en una gran dehesa).

Antes de llegar a la laguna artificial, entre los surcos del encinar intentaban camuflarse ante mi presencia unas cuantas bisbitas pratenses.

(Laguna artificial).

La laguna estaba de lo más animada. Primero le tocó el turno a las ruidosas ocas domésticas, que se mezclaban con varios ánades reales.

(Ánade real macho, anas platyrhynchos).

Posteriormente comenzaron a caer en picado multitud de gaviotas reidoras seguramente procedentes del vertedero de Pinto, haciendo un alto en el camino antes de llegar a su última parada, en su dormidero de la cercana Laguna de Maripascuala del Parque de Polvoranca.

(Gaviota reidora, chroicocephalus ridibundus).

Entre tanta reidora, en una pequeña isla de arena, descansaba una gran gaviota sombría.

(Gaviota sombría, larus fuscus).

Aproveché un cómodo banco con buenas vistas a la laguna para descansar un rato y hacer una buena sesión de fotos.
Continué mi camino en dirección al puente que cruza la M-50. Aquí la zona de dehesa está más consolidada, con buenos ejemplares de encina, y entre ellos pude observar muchos colirrojos tizones.
Antes de llegar al puente hice un giro brusco para volver al Barranco de Canto Echado y acercarme al Parque Norte.
En un árbol cercano pude fotografiar un bonito verderón común.

(Verderón común, carduelis chloris).

El camino descendía progresivamente a la zona del arroyo. Aquí la vegetación era de lo más interesante, encontrando incluso algún madroño de buena presencia. Muy cerca de él, pude ver la silueta de varias cogujadas comunes, a las qué se unieron posteriormente varias alondras comunes con sus inconfundibles reclamos.

(Madroño, arbustus unedo).

Remontando el camino del Barranco de Canto Echado, por una pequeña vereda flanqueada por zonas de barbecho,  llegué al Parque Norte con un pinar de lo más atractivo.

(Parque Norte, aledaño a Bosque Sur).

Primero pude observar a tres alondras totovías con sus características cejas blancas.
Luego la cosa se puso de lo más concurrida ya que comenzaron a llegar a la copa de los pinos multitud de pardillos comunes, jilgueros y verderones comunes.
En otro chopo la concentración era de serines verdecillos, y me entretuve un buen rato sacándola un par de fotos.

(Serines verdecillos, carduelis carduelis).

Antes de abandonar el parque tomé unas últimas fotos a unas palomas torcaces qué picoteaban en suelo, en un prado cercano.

(Paloma torcaz, columba palumbus).

El trayecto hasta el Centro de Interpretación no me deparó nuevas sorpresas. Cuando llegué a su puerta comprobé decepcionado que estaba cerrado. Tenía ganas de hacer una visita, pero tendría que ser en otra ocasión.

(Entrada al Centro de Educación Ambiental de Bosque Sur).

Junto a la entrada, había una gran cantidad de agua de las lluvias de días atrás. En un gran charco, una lavandera blanca aprovechaba para darse un pequeño chapuzón.

(Lavandera blanca, motacilla alba).

En un chopo cercano, un grupo de escandalosas cotorras grises descansaban como si se estuviesen contando que tal les fue el día.

(Cotorra gris, myiopsitta monachus).

Antes de tomar el tren de vuelta a Madrid, pude ver los primeros aviones comunes de la zona, que con su presencia, ya indicaban que la primavera estaba al caer.
¡A que esperáis para visitar este espacio natural tan interesante!.
¡Felices avistamientos!.
© Rafa Ac.
Concluyo el relato con las especies avistadas durante la jornada.
FAUNA DE BOSQUE SUR
AVES
Alondra común
Alondra totovía
Ánade real
Avión común
Bisbita pratense
Cernícalo vulgar
Cogujada común
Colirrojo tizón
Cotorra gris
Estornino negro
Gallineta común
Gaviota reidora
Gaviota sombría
Gorrión común
Gorrión molinero
Jilguero
Lavandera blanca
Mosquitero común
Oca doméstica
Paloma torcaz
Pardillo común
Serín verdecillo
Urraca
Verderón común




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