jueves, 9 de octubre de 2014

RUTA POR EL PARQUE EMPERATRIZ MARIA DE AUSTRIA. DISTRITO DE CARABANCHEL (MADRID)

RUTA POR EL DISTRITO DE CARABANCHEL (MADRID).
Ruta por el Parque Emperatriz María de Austria. Entre pitos y pinos.
Una buena propuesta para los aficionados pajareros es hacer una visita a alguno de los parques urbanos con los qué cuenta Madrid capital. Ideal, es hacer la ruta en los meses de Otoño e Invierno, cuando numerosas especies de aves procedentes del Norte de Europa buscan refugio y comida en estas islas de biodiversidad urbana.
A este contingente de aves migratorias se unen otras qué hacen migraciones parciales, como las qué bajan desde las cumbres de la Sierra del Guadarrama en busca del calor qué les proporciona la ciudad, y en busca de fuentes de alimentación.
Numerosos parques cuentan con grandes extensiones de pinares de repoblación de pino piñonero y carrasco. El recurso de los piñones es muy apreciado por pequeños pajarillos como carboneros comunes, carboneros garrapinos o herrerillos capuchinos.
Los piñones son auténticas golosinas para estos simpáticos pajarillos, y constituyen un aporte extra de grasa, con la qué combatir los fríos de la época invernal.
Así en los meses más fríos no es raro encontrarse con especies a veces más esquivas como picogordos, lúganos o piquituertos merodeando estos pinares de repoblación.


(Pinar de repoblación en el Parque Emperatriz María de Austria).

Un buen ejemplo lo tenemos con el Parque Emperatriz María de Austria.
Se sitúa al Suroeste del centro de Madrid, en el distrito de Carabanchel, en el barrio de Abrantes. Ocupa una extensión aproximada como la mitad del Parque del Retiro, y es el mayor parque del distrito de Carabanchel.
Tiene una forma parecida a un triángulo rectángulo en cuyo vértice superior se encuentra el Intercambiador de Transportes de Plaza Elíptica, limitando al Oeste con Vía Lusitana, al Este con la autopista A-42 (Madrid-Toledo) y al Sur con la Avenida de los Poblados.


(Paisaje otoñal en el Parque Emperatriz María de Austria).

En sus 60 hectáreas aproximadas de extensión encontramos grandes paseos flanqueados por chopos, cedros del Himalaya, castaños de indias, plátanos y olmos de Siberia. Junto a estas, hay grandes extensiones de praderas de césped. Y en la parte Sur del Parque una amplia formación de pino piñonero y carrasco de repoblación, en cuyo interior se encuentra un lago artificial, donde se pueden contemplar lavanderas blancas, gaviotas reidoras y esporádicamente, algún ejemplar de tarro canelo.

Accesos al Parque Emperatriz María de Austria.
Dado qué se encuentra a escasos kilómetros de Madrid capital, está muy bien comunicado. En esta ocasión, con la oferta de transporte público y lo difícil qué es aparcar en el entorno del parque, haré una excepción, y obviaré el uso del coche para llegar al parque.
-En autobús. Líneas 47, 81, y 247 parada en la Plaza de Fernández Ladreda.
Líneas 116, 121, 131, y 155 parada en Avenida de los Poblados.
-En Metro. Línea 6 y 11. Paradas en Plaza Elíptica y Abrantes.
-En bicicleta. Anillo ciclista en la Avenida de los Poblados.
La ruta propuesta es una ruta circular de unas dos horas de duración aproximada, con inicio y fin en el Intercambiador de Transportes de Plaza Elíptica. Con escasas pendientes,  es apta para todos los públicos.


(Ruta circular por el Parque Emperatriz María de Austria).

Este es el relato de una ruta qué realicé el 02 de Octubre de 2014, con unas semanas ya comenzado el Otoño.
Una tarde soleada de Otoño decidí probar suerte en este parque, qué años atrás había conocido en una ruta con la Sociedad Española de Ornitología, y hasta la fecha desconocido para mi.
Salí del intercambiador de Plaza Elíptica y en pocos minutos ya me encontraba en la entrada del Parque. Iba dando un paseo relajante por uno de los numerosos paseos con los qué cuenta el parque. Las hojas ya empezaban a caerse y las copas de los castaños de Indias ya comenzaban a coger esos tonos pardos y marrones tan propios del Otoño.
La primera especie en caer de la lista fue una paloma torcaz qué buscaba comida en una pradera de césped. Poco después en otra pradera, una urraca era expulsada a regañadientes por un grupo numeroso y estridente de cotorras grises.


(Paloma torcaz, columba palumbus).

Existe una abundante colonia de esta exótica especie en el parque, y según avanzaba en mi paseo, podía comprobar los cuantiosos nidos qué habían construido en las copas de los cedros del Himalaya.
Aún estábamos en época de paso, y me lo recordó un ejemplar de papamoscas cerrojillo qué subía y baja nervioso a las ramas de un plátano de sombra.
Avanzando un poco más, en un banco de madera, estaba posado otra especie típica de estos meses de paso migratorio. En este caso se trataba de un joven de colirrojo real.
Me detuve un momento y decidí hacer un rastreo con los prismáticos para ver si veía alguna especie nueva para la lista. Poco tardé encontrar algo interesante. Por el tronco de un olmo de Siberia subía con parsimonia un agateador común, especie muy frecuente últimamente en los parques urbanos.
Detrás de este árbol un grupo de mitos se dejó ver en la lejanía.
Tras este pequeño paréntesis decidí retomar el camino por un paseo flanqueado por grandes ejemplares de plátanos de sombra.
Según avanzaba hacia la zona de pinar los grupos de cotorras grises se hacían más nutridos, hasta tal punto, qué sus ruidos llegaban a formar una importante escandalera.
Entre todo este tumulto, aguantaban estoicamente dos ejemplares de pitos reales.
No serían los únicos qué vería en el recorrido, de hecho me llamó la atención la densidad de estas aves, ya qué en toda la ruta llegué a contar hasta 12 ejemplares.
En una pradera de césped un bando mixto de estorninos negros y gorriones molineros se repartían pico a pico la comida qué iban encontrando en el suelo.
Al llegar a la zona de pinar decidí parar bajo la sombra de un gran pino piñonero, qué proporcionaba buena sombra, ya qué los rayos del sol calentaban con fuerza.
Allí bajo la copa del pino, disfrutaba de un agradable momento de descanso, con buenas vistas de pinar, y aprovechando la poca brisa que soplaba. En ese momento “zen” apareció una especie qué era la primera vez qué veía.
Se posó un pequeño pajarillo entre las ramas más altas. Jugaba a esconderse entre las acículas de pino y no era capaz de identificarlo.
Estuve un buen rato mirando con el cuello en alto con los prismáticos, y al rato ya tenía una tortícolis de cine, sin saber de qué especie se trataba.
Ya medio mareado por las cervicales, dejó ver dos bandas a modo de ceja encima del ojo.
Era un ¡reyezuelo listado! Tanta tortícolis había merecido la pena.
Intenté hacerle una foto pero como era una pequeña bolita de plumas y se movía aceleradamente por las ramas más altas, fue misión imposible.
Todavía con el buen sabor de boca del avistamiento, al poco rato en un pino cercano se fue a posar un herrerillo capuchino, otra de las especies más vistosas de las zonas de pinar.
Bajé una pequeña loma y decidí continuar por el interior del pinar hasta llegar a la zona del lago artificial. Al llegar me llevé una pequeña decepción, ya qué el lago estaba completamente seco. Una lavandera blanca se paseaba su interior, una estampa qué no tenía nada que ver con años anteriores donde se podían ver las gaviotas reidoras y hasta alguna garza real.
Decidí hacer una espera debajo de un gran olmo de Siberia y resultó qué este árbol era un auténtico imán para pequeños paseriformes.


(Carbonero garrapinos, parus ater).

Primero aparecieron un grupo de tres carboneros garrapinos qué tras un buen rato esperando 
pacientemente se dejaron fotografiar. Poco después le llegó el turno a un herrerillo común. Tras él dos carboneros comunes. Y para terminar un petirrojo qué tras unas buenas dosis de paciencia se dejó fotografiar.


(Petirrojo europeo, erithacus rubecula).

En frente de la pradera del olmo a escasos metros, un pito real comenzó a rastrear la hierba con su pico. Estaba tan atento a sus menesteres qué me dejó qué le sacase una buena sesión de fotos.


(Pito real, picus viridis).

Volví a subir la loma qué llevaría de camino al intercambiador. En un claro de un pinar había posado un mirlo común, qué con su habilidoso pico consiguió llevarse una lombriz al pico. Tenía una pose chulesca de lo más graciosa, y eso me animó a echarle una foto, en la qué colaboró con total confianza.


(Mirlo común, turdus merula).

La vuelta la realicé entre el paseo de los castaños, contemplando como iban cambiando sus hojas a marrón otoñal.
Cerca de ellos, una abubilla cerraba la lista de esta jornada tan entretenida.


(Abubilla, upupa epops).

¡A qué esperáis para coger vuestra mochila y prismáticos y disfrutar de este parque tan interesante!.
¡Felices avistamientos!.
Para concluir añado la lista de especies qué se vieron en la ruta.

FAUNA DEL PARQUE DE LA EMPERATRIZ MARIA DE AUSTRIA

AVES

Abubilla
Agateador común
Carbonero común
Carbonero garrapinos
Colirrojo real
Cotorra gris
Estornino negro
Gorrión molinero
Herrerillo capuchino
Herrerillo común
Lavandera blanca
Mirlo común
Mito
Paloma torcaz
Papamoscas cerrojillo
Petirrojo
Pito real
Reyezuelo listado
Urraca

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