lunes, 27 de octubre de 2014

RUTA POR LEGANES. EL PARQUE DE POLVORANCA.

RUTA POR EL PARQUE DE POLVORANCA (LEGANES).
Parque de Polvoranca. Campo rodeado de ciudad.
El Parque de Polvoranca es uno de los tres parques periurbanos con los qué cuenta la Comunidad de Madrid. Parques situados en zonas con gran densidad de población, y cuya función es de ocio, esparcimiento, sensibilización medioambiental, y evitar la masificación de otras zonas naturales más vulnerables.
El Parque de Polvoranca se encuentra enclavado geográficamente en el municipio de Leganés, aproximadamente a 18 kilómetros del Sur de Madrid Capital. Limita al Oeste con el municipio de Alcorcón, al Sur con Fuenlabrada y al Este con Getafe.
Su continuación natural es el parque periurbano de Bosque Sur, a los qué les separa la autopista M-50.
Polvoranca se vertebra entorno al Arroyo de la Recomba. Nace en la Laguna de Maripascuala, y tras dejar el parque pasa a denominarse Arroyo Culebro.
El Arroyo Culebro es un importante corredor ecológico, ya qué es afluente del río Manzanares, y une Polvoranca con el Parque Regional del Sureste. A pesar de estar sometido a numerosos impactos ecológicos, es una de los carrizales más importantes del sur de la Comunidad de Madrid, y una zona muy importante para aves de paso e invernada.
La laguna de Maripascuala es la más grande de las cuatro qué podemos encontrar en este espacio natural. Es una laguna qué siempre tiene agua debido a un importante acuífero. Es la más concurrida por la gente pues en ella hay un kiosco, zonas de pesca y en ella es frecuente ver especies de aves introducidas como ánsares u ocas domésticas.
Lo interesante de ella es una laguna artificial compuesta por tarayes, adelfas e incluso bambú qué sirve como dormidero para una importante colonia de garcillas bueyeras y cormoranes grandes.

(Dormidero de cormoranes grandes, phalacrocorax carbo).
Existen dos lagunas menores qué se conocen con el nombre de Laguna de los Sisones.
Una de ellas es artificial y siempre tiene agua. En sus alrededores hay buenas extensiones de carrizo y eneas, qué sirven de refugio a pequeños pajarillos.
La otra laguna se encuentra en una zona de barbecho, antigua zona de cultivos cerealistas. En los años de bonanza pluviométrica suele tener una buena lámina de agua y en ella se pueden contemplar especies como tarros canelos, garzas reales o cigüeñuelas.
Completa la red hidrográfica del Parque la Laguna de la Recomba. Alimentada por el arroyo del mismo nombre, es una laguna más natural. Con una buen cobertura vegetal arbórea de sauces, chopos, y arbustiva de carrizo, eneas, y juncos churreros, en ella podemos encontrar una buena colonia de ánade real, focha común, gallinetas entre otras especies.
Otros ecosistemas qué encontramos en el parque a parte de las lagunas y el Arroyo de la Recomba son:
-Zona de dehesa. La Comunidad de Madrid tiene una zona acotada donde se está recuperando el bosque primigenio del parque. La vegetación dominante es la encina, con algunos alcornoques, retamares, y especies aromáticas.

-Pinares de repoblación. Fundamentalmente de pino piñonero y también de pino carrasco.

(Pinares de repoblación).
-Bosquetes de olmos de Siberia y olmo común.
-Bosque de ribera compuesto por chopos, álamos, sauces, olmos, juncos, carrizo, espadaña. El Arroyo de la Recomba tiene zonas muy bien conservadas, y donde se puede ver más variedad de especies de aves.
-Zona esteparia. Antiguas zonas de cultivo cerealista, hoy abandonadas como zonas de barbecho.
Dentro del parque existen servicios destinados al público en general como es un kiosco, merenderos, un jardín de rocas para explicar la geología de la Comunidad de Madrid, un jardín temático con numerosas especies de árboles, y lo más importante, el centro de Educación Ambiental.
Dentro del Parque existía el antiguo poblado de Polvoranca, dedicado principalmente a la agricultura. Fue abandonada a mediados del siglo XIX, y fue incorporado a Leganés.
El término topónimo de Leganés viene de “legamar”, lugar con légamo, haciendo referencia al lodo de la Laguna de Maripascuala.
Dentro del Parque encontramos los restos de la Iglesia de San Pedro del siglo XVI. Actualmente en estado ruinoso, es aprovechada por numerosas especies para anidar como palomas domésticas, estorninos negros, lechuzas, e incluso hace algunos años había una pequeña colonia de cernícalo primilla, y muy de vez en cuando se suele dejar ver por sus ladrillos algún fugaz halcón peregrino.

(Ruinas de la Iglesia de San Pedro, siglo XVI).
El parque comenzó a construir en el año 1986 sobre lo qué era una antigua zona de cultivo de cereal, y el centro de Educación Ambiental se inaguró diez años después.
El interés para los aficionados pajareros es qué a pesar de ser un parque sometido a una importante presión demográfica y ambiental, es muy atractivo para ver especies de invernada y con paso migratorio, con especies tan interesantes como grulla, colirrojo real, o mosquitero musical, sumando las residentes y también las exóticas presentes, de introducciones y escapes accidentales.
La ruta propuesta es una ruta semicircular de unas tres horas aproximadas de duración. Comienza en la estación de cercanías de Parque Polvoranca y termina en la estación de cercanías de Leganés Central. En esta ruta recorremos todos los ecosistemas más representativos del parque.

(Ruta semicircular por el Parque de Polvoranca).
Accesos al Parque de Polvoranca:
-En coche. Coger a A-42 Madrid-Toledo y luego desviarse por la M-402 y M-406. Unos 22 minutos desde el centro de Madrid. Existe un aparcamiento a la entrada del Parque.
-En Cercanías. Estación de Leganés Central. Luego andar 20 minutos hasta la entrada al parque. También desde la estación de Parque Polvoranca. 15 minutos andando.
-En Metro. Estación de Leganés Central. 20 minutos andando desde la estación.
-En autobús. Líneas 486 y 482. 10 minutos aproximadamente hasta la entrada al parque.
-En bici. Desde la estación de Leganés Central. Cerca del polígono industrial hay un carril bici. Luego dentro del parque existen varias vías pecuarias señalizadas.
Esta es la crónica de una ruta qué realicé a comienzos de Octubre de 2014.
Salí de la estación de cercanías de Parque Polvoranca, y comencé el camino hacia el Parque. Llevábamos pocas semanas de Otoño y el día era bastante caluroso, con mucho bochorno, aunque algo nublado.
Tras 15 minutos recorriendo la calle Móstoles, llegué al Arroyo Culebro.
Allí en un puente de madera qué lo cruzaba, aproveché para preparar la cámara y colgarme los prismáticos.
Ya comenzaban a verse las especies más “urbanitas” y comencé sumando urraca, lavandera blanca, y paloma torcaz.
Crucé el paso de la M-406 y aproveché para acercarme más al Culebro.

(Arroyo Culebro a la salida del Parque de Polvoranca).
Había zonas muy descuidadas con mucha basura acumulada. Es una pena lo castigado qué está en algunas zonas. 
Y eso a pesar de ser uno de los mejores carrizales del Sur de Comunidad de Madrid.
De un algarrobo del arroyo salió un papamoscas cerrojillo seguramente de los últimos qué quedaban con el paso migratorio.
Una bandada de cotorras grises con su escandaloso griterío, fue a posarse a un pinar cercano.
Tras unos minutos andando y con telón de fondo las ruinas de la Iglesia de San Pedro llegué a la laguna de la Recomba, con ganas de sumar más especies a la lista.
Mi decepción fue mayúscula. La laguna estaba completamente seca. En el lugar de la lámina de agua había un tapiz de malas hierbas. Un grupo mixto de gorriones comunes y gorriones molineros se encontraban un poco aturdidos ante la falta de agua, y picoteaban lo qué podían a la orilla de la laguna.
Tras esta monumental decepción, pues nunca había conocido la laguna sin agua, decidí probar suerte en las ruinas de la iglesia.
En un claro de un pinar cercano, una familia de perdices rojas estaba muy concentrada buscando comida, lo qué facilitó qué les pudiese sacar una buena tanda de fotos.

(Perdices rojas, alectoris rufa).
Tras esto me acerqué a las ruinas de la Iglesia. Allí con los prismáticos hice un barrido a ver si había algo interesante. Sólo pude ver una nutrida colonia de estorninos negros, y muchas palomas domésticas qué hacían sus nidos en los huecos de los ladrillos.
Al volver al camino en dirección a las lagunas, comenzó a cernirse un cernícalo vulgar, qué en pocos minutos se perdió por encima de la iglesia, poniendo nerviosas a las palomas qué criaban en ellas.
En un pinar junto a la laguna de los Sisones un grupo de verdecillos voló asustado ante mi presencia. En ellos había un ejemplar de verderón común.
A lo lejos, en el tronco de un gran pino piñonero, un pito real delató su presencia con su característico canto en forma de relincho.
En la valla de la Laguna de los Sisones decidí hacer una espera de unos minutos a ver si se veía algo interesante. En su orilla había un macho de ánade real, qué después de mojarse un poco el pico se perdió entre una zona de carrizo.

(Laguna de los Sisones).
Los minutos pasaban y no se veía nada interesante. La espera monótona la rompió un macho de tarabilla común qué se posó en la otra parte de la valla metálica.
Tras este pequeño descansó retomé el camino a Laguna de Maripascuala.
En otro pinar cercano unas urracas se peleaban por algo de comida, y muy cerca de ellas un mirlo común cazó avispadamente una lombriz qué hizo sus delicias.
Llegué al barbecho donde en época de lluvias abundantes se forma la otra Laguna de los Sisones. Sólo quedaban las marcas de la lámina de agua de la última vez qué estuvo llena. A lo lejos otro cernícalo vulgar se cernía sobre la zona de barbecho a ver si podía llevarse algo al pico. Un grupo numeroso de palomas torcaces picoteaban sin cesar los surcos del barbecho.
Después de esto entré en una zona con arbustos ornamentales. En el tronco de una falsa acacia un pico picapinos tamborileaba con su pico, llamando a más congéneres.
Tras unos minutos de recorrido llegué a la orilla de la laguna.

(Laguna de Maripascuala).
Cerca del embarcadero de la laguna se agolpaban numerosos ejemplares de focha común mezclados con ánades reales y ocas domésticas.

(Focha común, fulica atra).
En la otra orilla de la laguna vi una especies de ansares qué no acertaba a saber de qué especie se trataban.
Mientras un grupo de personas se dedicaba a echar de comer a los patos, insano comportamiento pero qué desgraciadamente se repite todos los días en muchos parques.
 Un grupo ruidoso de ocas domésticas se acercó a por la comida de los patos, y justo tras ellas apareció la especie qué no había llegado a distinguir. Se trataba de un ansar indio.

(Ansar indio, anser indicus).
En una papelera cercana una tórtola turca se alimentaba de los restos qué había junto a ella.
Seguí por la orilla de laguna acompañado de una ruidosa comparsa de ocas domésticas.
En el centro de laguna nadaban con la cabeza y el pico retozando el fango, un pequeño grupo de cucharas europeos.
A pocos metros de ellos nadaban dos gallinetas comunes. Tras ellas, sin haberlo esperado, y con sorpresa, pasó nadando un cisne negro. Había estado muchas veces en Polvoranca y era la primera vez qué veía uno.
Tras una buena caminata acabé justo en frente de la isla artificial qué hay en una zona de la laguna.
Allí estuve entretenido fotografiando a la numerosa colonia de garcillas bueyeras, qué comparten lecho con otra nutrida colonia de cormoranes grandes.

(Dormidero de garcillas bueyeras, bubulcus ibis).
Estaba tan ensimismado echándoles numerosas fotos qué no me dí cuenta qué a escasos metros tenía dos gansos del Nilo descansando junto a al orilla. Otra de las especies exóticas qué podemos encontrar en el parque.
En un momento se formó una curiosa estampa en la pradera de césped de la laguna con mezcla de fochas comunes, garcillas bueyeras, ansares indios, gansos del Nilo y ocas domésticas.

(Gansos del Nilo, alopochen aegyptiaca)
Seguí mi camino buscando el Arroyo de la Recomba. En una pradera de césped había un grupo mixto de gorriones molineros y estorninos negros. Y ya se sabe hay qué estar atentos a los estorninos negros por si se cuela entre ellos algún estornino pinto, y efectivamente hubo suerte, había uno entre todos ellos.
Continué bordeando el arroyo y en un pequeño puente sobre él, tomé el camino qué me llevaba a la zona de la dehesa.
Desde su valla, en el interior había muchas palomas torcaces y perdices rojas.
En un poste de madera de la valla se posó un bonito ejemplar de colirrojo tizón macho.
Tras un buen rato bordeando la valla y sin mayores sorpresas llegué a una zona del arroyo con una vegetación muy bien conservada. Allí decidí hacer una espera larga y esta dió sus frutos. Primero en lo alto de un sauce se posó un papamoscas gris y unos minutos después en una zona de juncos volaba nerviosamente un mosquitero musical.

(Arroyo de la Recomba).
Después de un buen rato de espera decidí atravesar el jardín temático y hacer un nuevo intento en la alguna a ver si se veía el mítico joyuyo. No hubo suerte pues la laguna está repleta de ánades reales.
Atravesé la valla y acabé en el camino principal qué lleva al aparcamiento. Allí en un escaramujo se escondía una revoltosa curruca cabecinegra.
Antes de tomar el camino de vuelta a la estación de cercanías me senté en un banco para guardar los prismáticos y cámara de fotos en la mochila. A escasos metros apareció un colirrojo real qué me daba la despedida a esta jornada tan interesante, y cerraba la lista de especies avistadas.
¡A qué estais esperando para coger vuestra mochila y prismáticos y disfrutar de este espacio tan interesante!.
¡Felices avistamientos!.
© Rafita Almenilla.
Como es habitual termino este relato con la relación de especies avistadas en la jornada.
FAUNA DEL PARQUE DE POLVORANCA

AVES

Anade real
Ansar indio
Cernícalo vulgar
Cisne negro
Colirrojo real
Colirrojo tizón
Cormorán grande
Cotorra gris
Cuchara europeo
Curruca cabecinegra
Estornino negro
Estornino pinto
Focha común
Gallineta común
Ganso del Nilo
Garcilla bueyera
Gorrión común
Gorrión molinero
Lavandera blanca
Mirlo común
Mosquitero musical
Oca doméstica
Paloma torcaz
Papamoscas cerrojillo
Papamoscas gris
Perdiz roja
Pico picapinos
Pito real
Tarabilla común
Tórtola turca
Urraca
Verdecillo
Verderón común

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