martes, 30 de septiembre de 2014

RUTA POR EL PARQUE FORESTAL DE VALDEBERNARDO. DISTRITO DE VICALVARO (MADRID).

RUTA POR EL DISTRITO DE VICALVARO. EL PARQUE FORESTAL DE VALDEBERNARDO.
RUTA POR EL PARQUE FORESTAL DE VALDEBERNARDO.
Ruta por el Parque Foestal de Valdebernardo. A la sombra de Faunia.

Últimamente no es extraño ver por Madrid y sus alrededores ejemplares de aves exóticas. Las citas de especies alóctonas de aves no paran de crecer año tras año.
Algunas especies se han asilvestrado procedentes de colecciones privadas, zoológicos o parques temáticos. Madrid cuenta con el Zoológico de la Casa de Campo y Faunia. Algunos ejemplares de los aviarios de estos recintos se escapan y pueden asilvestrarse, e incluso llegar a criar y formar colonias estables.
Las citas son innumerables, y aunque resulte anecdótico, no resulta extraño ver volar un ibis sagrado en pleno Perales del Río (Getafe), o ver nadar un  joyuyo en el Parque de Polvoranca (Leganés), entre otras sorpresas.
Madrid Río se encuentra en la influencia del Zoológico de la Casa de Campo, y ya es muy habitual ver tarros canelos o gansos del Nilo por el cauce del río Manzanares.
A estas especies de escapes de zoos y safaris, habría qué añadir las de escapes de particulares qué las tienen como animal de compañía.
Un claro ejemplo conocidos por todos, son las cotorras grises o argentinas. Aves qué se pusieron de moda en la década del los 90, y qué ahora han colonizado hasta espacios protegidos madrileños como el Parque Regional del Sureste, llegando a formar colonias muy numerosas.
Otros ejemplos son los bengalíes rojos de San Martín de la Vega, el pico de coral en Aranjuez, una pequeña población de periquitos en Alcalá de Henares, o las cotorras de Kramer del Parque del Oeste.
Un exponente muy ilustrativo sobre especies alóctonas es el Parque de Valdebernardo.
Se sitúa a escasos metros de Faunia, y aparte de las especies típicas qué podemos encontrar en cualquier parque madrileño, hay qué añadir unas cuantas especies qué procedentes del vecino recinto, se han asilvestrado en él y han conseguido criar y crear colonias estables.
El Parque Forestal de Valdebernardo se sitúa al Sureste de Madrid Capital en pleno distrito de Vicálvaro.
Se creó en el 2007 y se inaguró en el 2010. Es uno de los tres parques periurbanos con los qué cuenta la Comunidad de Madrid, junto a Polvoranca y Bosque Sur.

Cuenta con 103 hectáreas de extensión, y se extiende por los aledaños de Faunia, y las laderas forestales de la Autovía A-3 Madrid-Valencia.
Compuesto por praderas de césped, una montaña artificial a modo de mirador, zona arbustiva, arboleda, y un pequeño lago artificial.


(Entrada al Parque Forestal de Valdebernardo).

La zona arbustiva está compuesta por especies como romero, cantueso, adelfa, lavanda, retama y jara. La zona de arboleda posee especies como encinas, madroños, chopos, tilos, cipreses y olmos. En la laguna artificial hay zonas de carrizal, esparto y saucedas.
Accesos al Parque Forestal de Valdebernardo:
-En coche. Autovía A-3. Madrid-Valencia. 15 minutos desde el centro de Madrid.
-En autobús. Línea 71 de la EMT. Manuel Becerra-Puente de Arganda. Tiene parada justo enfrente del Parque. Bajarse en la parada de Faunia.
-En metro. Dos opciones. Primera: bajarse en el metro de Vicálvaro y luego coger la Calle Camino Viejo de Vicálvaro, y seguir por la Avenida de la Democracia para acabar en la Avenida Comunidades. 20 minutos andando.
Segunda opción. Bajarse en la para de Valdebernardo de la misma línea. Salir por el Bulevar Indalecio Prieto. Calle Cordel de Pavones, continuar por el Bulevar José Prat y acabar de nuevo en la Avenida de Comunidades. 15 minutos andando.
-En bicicleta. El anillo Ciclista pasa por la Calle Hacienda de Pavones. Luego tomar la Bulevar José Prat hasta la Avenida Comunidades.
La ruta propuesta es circular de 1 hora y 30 minutos de duración aproximada, y de dificultad fácil, sin apenas pendientes. Apta para todos los públicos.


(Ruta circular por el Parque Forestal de Valdebernardo).

Este es el relato de una ruta qué hice el primer día de Otoño del 2014.
Aprovechando qué estábamos en Septiembre mes de paso para muchas especies de aves, y qué el Parque está relativamente cerca de mi casa, me propuse realizar esta ruta para volver a ver los patos colorados, tarros canelos y gansos del Nilo qué ya ví el año pasado, y qué tanto me sorprendió observarlos en este parque tan singular.
El 71 me dejó justo en la puerta de entrada al parque. A la derecha se veía el cartel de bienvenida de Faunia. Hacía calor, pero a lo lejos, con la Sierra de Guadarrama de telón de fondo, se estaba formando la típica tormenta de principios de Otoño, con nubarrones muy oscuros, qué auguraban mucha lluvia.
Me paré en unas mesas habilitadas en la pradera de césped para que coma la gente y preparé mis prismáticos y cámara de fotos, para empezar este “safari urbano”.
La primera en caer de la lista fué una paloma torcaz. Tras ella, las especies más urbanitas como gorrión común y mirlo común qué buscaban alimento en el césped.
En un amplio paseo apareció la primera sorpresa. Un colirrojo real qué se dejó ver poco rato, pues se refugió a toda velocidad en un madroño.
La tormenta seguía avanzando e iba tapando la mitad de parque.
Llegué a un pequeño estanque donde intenté fotografiar una lavandera blanca, qué con su característico balanceo de cola, voló hacia la montaña artificial.


(Montaña artificial en el Parque Forestal de Valdebernardo).

Tres hembras de ánade real recién salidas del agua, estaban secándose las plumas con el pico.
Aproveché qué estaban ocupadas en el aseo, para poder hacerlas unas cuantas fotos, sin necesidad de utilizar el zoom de la cámara.


(Anades reales hembra, anas platyrhynchos).

Continué mi camino hacia una zona de repoblación con numerosos claros. Allí decidí hacer una espera a ver qué pajarillos empezaban a posarse.
La espera dio pocos frutos y aparte de una esquiva urraca, a lo lejos un pequeño grupo de jilgueros se abalanzaron sobre unos cardos en busca de sus nutrientes semillas.
Seguí caminando hacia la puerta norte del parque y aquí giré a la altura del campo de fútbol. A mi derecha quedaba una zona de barbecho donde empezaba a notarse actividad. Primero apareció volando una cogujada común con su inconfundible cresta. Justo enfrente de ella, un pequeño verdecillo luchaba incansable tirando de su pico para coger las semillas de un pequeño arbusto.
Otro bando de jilgueros exploraban sin cesar todo el barbecho en busca de semillas, y al irse estos apareció la segunda sorpresa del día. Un ejemplar de collalba gris. Al principio estaba muy confundido pues no me cuadraba verla en este lugar. Tuve qué mirar varias veces con los prismáticos y con la guía de qué efectivamente se trataba de esta especie. Luego dándole vueltas llegué a la conclusión de qué la única manera de qué estuviese allí es qué fuese un ejemplar procedente del cercano Parque del Sureste y de sus zonas esteparias.
Comenzaba a tener los nubarrones justo encima, así que decidí acelerar el paso hasta la laguna artificial.
Llegué a una zona donde han plantado un gran adelfar, y allí jugueteaban varios ejemplares de papamoscas cerrojillos, especie tan frecuente por esta época de paso.
Al instante, otra sorpresa más. Pasó volando hacia la laguna una golondrina dáurica. Pensé qué ya habían emigrado todas, pero por lo qué se veía, aún queda alguna rezagada.
En un claro de un retamal volví a hacer una espera.
Allí estaba revoloteando un colirrojo real tras unas palomas torcaces. Un grupo chillonas cotorras grises consiguió desplazar a las palomas.
Mientras, seguía con mi cámara al colirrojo, hasta qué hubo un momento en el qué se paró un buen rato y pude sacarle una foto. Justo detrás de él, sin darme cuenta, apareció un petirrojo, qué también sale retratado en la foto.


(Petirrojo, erithacus rubecula y colirrojo real, phoenicurus phoenicurus).

La cosa ya se ponía muy oscura, y curiosamente en la única zona qué había sol en el parque era en la laguna artificial, así qué decidí no perder más tiempo y dirigirme a ella.
La laguna estaba en frenética actividad. Grandes bandos de ánades reales, mezclados con gallinetas, patos colorados y gansos del Nilo.


(Laguna artificial en el Parque Forestal de Valdebernardo).

Al bajar junto a la orilla acudieron en tromba muchos ánades reales para pedirme algo de comida, con el mismo comportamiento qué los patos del Retiro.
Al ver qué no les daba nada, se fueron a nadar a la laguna con cara de indiferencia patuna.
A escasos metros tenía una pareja de gansos del Nilo, muy acostumbrados a la presencia de gente. Se dejaron fotografiar durante un buen rato.


(Ganso del Nilo, alopochen aegyptiaca).

Decidí hacer una buena sesión de fotos a los patos colorados. Desde mi humilde opinión, es una de las especies de anátidas más bellas qué podemos contemplar en la Península.
Se veía muy bien el dimorfismo sexual entre machos y hembras. La hembra con tonos más apagados y los machos con ese copete rojo tan llamativo.


(Patos colorados, netta rufina. A la izquierda machos, a la derecha hembras).

Llama la atención tener esta población de pato colorado en plena ciudad de Madrid.
Luego le llegó el turno a las gallinetas. Era sorprendente la cantidad de gallinetas qué se pueden llegar a ver. Llegué a contar hasta 25. ¡Parecían qué salían de todas partes!. De la pradera de césped, del carrizal, del espartal y hasta cruzaban el camino sorteando a los ciclistas. Se veían muchos juveniles y algunas crías también.


(Gallineta, gallinula chloropus).

Crucé el puente qué pasa por encima de la laguna. Debajo de un gran sauce llorón, descansaban varios azulones, cuando al instante se movió algo. Un conejo, apareció dando pequeños saltos e hizo levantar a los azulones.
La verdad es qué me extrañó bastante ver un conejo allí, en la orilla de la laguna. Me chocaba de donde podría venir. Pero según iba avanzando por la pasarela apareció, otro y otro, hasta contar 5 ejemplares.


(Conejo de monte, oryctolagus cuniculus).

El año pasado no ví ninguno. Cierto es qué en las afueras del parque, en una zona de descampados se ha visto alguno. Es curioso como el conejo ha colonizado muchas zonas de la misma ciudad de Madrid, y este parque es un buen ejemplo.
Me paré en lo más alto de la pasarela pare ver unos tarros canelos qué estaban muy lejos para fotografiarlos. Y en ese instante aparecieron unos 10 ejemplares con su ruidoso trompeteo, para aterrizar en la lámina de agua, dándola un tono anaranjado, al qué se sumaba el color rojo de los patos colorados.


(Tarro canelo, tardona ferruginea).

Justo en ese instante comenzó a descargar una fina película de agua, así qué decidí dar por terminada la ruta por el parque.
Según me dirigía a la parada del autobús, desde la valla en el exterior del parque, ví posarse en la pradera de césped un pito real qué se delató con su típico relincho.
Justo cuando ya estaba sentado en la parada del autobús, una garza real procedente de la zona de Rivas-Vaciamadrid, fué a ocultarse a la laguna de Faunia.
Algunas aves de Faunia se escapan del recinto y crían fuera como los tarros canelos. Otras del exterior aprovechan las zonas húmedas de Faunia a modo de refugio, como era el caso de esta garza real. Por más qué le pongamos puertas al campo, al final la vida se abre camino, como decían en una famosa película de ciencia ficción de los Noventa.
¡A qué esperais para coger vuestra mochila y prismáticos y disfrutar de este parque tan interesante!.
¡Felices avistamientos!.
© Rafita Almenilla.
Para terminar, adjunto el listado de especies avistadas en la ruta.

FAUNA DEL PARQUE DE VALDEBERNARDO


AVES
MAMIFEROS


Anade real
Conejo
Cogujada común

Colirrojo real

Collalba gris

Cotorra gris

Gallineta

Ganso del Nilo

Garza real

Golondrina dáurica

Gorrión común

Jilguero

Mirlo común

Paloma torcaz

Papamoscas cerrojillo

Pato colorado

Petirrojo

Pito real

Tarro canelo

Urraca

Verdecillo





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