lunes, 29 de septiembre de 2014

RUTA POR ALCORCON. EL PARQUE DE LAS PRESILLAS.

RUTA POR EL PARQUE DE LAS PRESILLAS, ALCORCON.
RUTA POR ALCORCON. EL PARQUE DE LAS PRESILLAS.
Ruta por el Parque de las Presillas. Cada mochuelo a su almendro.
La Comunidad de Madrid cuenta con una serie de parques periurbanos qué sirven para disfrutar de un reducto de naturaleza a modo de ocio y esparcimiento, a los habitantes de los municipios más poblados de la corona sur metropolitana.
Suelen ser parques situados a las fueras de poblaciones tan populosas como Móstoles, Fuenlabrada, Alcorcón o Leganés. Así, tenemos ejemplos, como el Parque de Polvoranca situado entre Leganés, Fuenlabrada y Alcorcón, el Parque del Soto en Móstoles, o Bosque Sur entre Fuenlabrada y Leganés.
Antiguamente todos estos parques eran zonas de cultivo de secano y olivar, antiguas dehesas o zonas de pastoreo.
La importante explosión demográfica qué se produjo en los años 60 en España hizo qué mucha gente de zonas rurales de otras regiones, emigraran a estos municipios del sur metropolitano madrileño. Lo qué antes eran pequeños pueblos rurales dedicados a la agricultura y ganadería, se convirtieron en pocas décadas en ciudades qué sobrepasaban los 100.000 habitantes. Buen ejemplo lo tenemos con Móstoles, qué paso de contar con 2800 habitantes en 1960 a 206.000 en la actualidad.
Está presión demográfica tuvo sus consecuencias en estos espacios naturales, algunos de ellos rodeados por importantes infraestructuras de transportes como autopistas, trenes de cercanías, o polígonos industriales y desarrollos urbanísticos.
El parque quedó relegado como zona de esparcimiento y disfrute para sus vecinos y en algunos de ellos aún se celebran típicas romerías campestres, qué recuerdan su pasado más agrícola y ganadero. Un ejemplo es Fuenlabrada, donde aún se celebra el famoso día de la tortilla en el parque del Arroyo de Valdeserranos. El topónimo de Fuenlabrada hace referencia a una fuente en una zona labrada de este mismo lugar.
Uno de estos parques periurbanos muy recomendable para los amantes de las aves, es el Parque de las Presillas, situado entre el municipio de Alcorcón y el Barrio de la Fortuna de Leganés, a 14 kms de Madrid capital. Rodeado por la autopista M-40 al Norte, la Radial R-5 al Sur, y la carretera comarcal M-406 al Suroeste.

En este parque nace el Arroyo de la Canaleja, qué en su descenso hacia Leganés forma una pequeña laguna, donde el arroyo empieza a denominarse Arroyo Butarque, y posteriormente desembocará en el río Manzanares a modo de colector.
En la vaguada del Arroyo, en su nacimiento, existe una pequeña población relíctica de alcornoques qué poblaban zonas más extensas del sur madrileño. Son unos 32 ejemplares centenarios de gran tamaño qué aportan, si cabe, más belleza natural a este parque periurbano. A parte, existe un extenso pinar de repoblación de pino piñonero.


(Alcornocal en el Parque de las Presillas, Alcorcón).

En el exterior de la verja del parque nos encontramos con una plantación de almendros, en una zona de barbecho. El mosaico de ecosistemas lo completan dos lagunas artificiales, y un pequeño bosquete de ribera entorno al arroyo, compuesto por sauces llorones, chopos, fresnos, zonas de carrizo y pequeños arbustos.
Esta combinación de ecosistemas, y la situación geográfica del parque qué actúa a modo de “oasis natural” en un entorno tan urbanizado, hace qué sea un buen reclamo para numerosas especies de aves.
Así, en el alcornocal, podemos encontrar pitos reales o abubillas, en el pinar herrerillos capuchinos o carboneros garrapinos, en la zona de barbecho perdices rojas, en el arroyo lavanderas cascadeñas, y en las lagunas zampullines chicos o gaviotas reidoras.
Pero la atracción más importante del parque para los pajareros más consumados, es una pequeña población de mochuelo europeo qué existe en la zona de los almendros, qué hará las delicias de cuantos ornitólogos se acerquen a este parque.
Accesos al Parque de las Presillas:
-En coche. Autovía de Extremadura A-5. Salida 11. A 20 minutos de Madrid.
-En autobús. 511. Príncipe Pío-Alcorcón. 20 minutos. Bajarse en Avenida de Lisboa y desde allí continuar andando hasta la Avenida de las Flores para acabar en el puente qué cruza la M-406. Unos 20 minutos más.
Desde el Barrio de la Fortuna (Leganés). Línea 486. Madrid (Oporto)- Valdepelayo. Bajarse en la calle San Pedro. Coger la Calle Oporto y en 10 minutos entrada al parque.
-En tren de Cercanías. Línea C5. Bajarse en la estación de San José de Valderas. 20 minutos. Avenida de Lisboa, hasta Avenida de las Flores, donde cruza un puente sobre la M-406. 20 minutos andando.
-En Metro. Línea 11. Plaza Elíptica-Barrio de la Fortuna. 17 minutos. Salir por la calle San Valentín y luego coger la calle Oporto. 12 minutos andando.
Línea 10. Bajarse en la estación Joaquín Vilumbrales de Alcorcón. Desde aquí coger la calle Viñagrande y luego la calle Petróleo qué acaba en una rotonda de la M-406. De ahí sale una senda qué conecta con el parque. Unos 20 minutos andando.
La ruta propuesta es lineal. Partiendo desde el nacimiento de la Fuente del Arroyo del Sapo conocido como Arroyo de la Canaleja también, en el Parque de las Presillas en Alcorcón, hasta la Laguna del Arroyo Butarque en Leganés.
La duración aproximada es de 3 horas, de dificultad media debido a su distancia, pero con una pendiente con tendencia descendente.


(Ruta lineal entre el Parque de las Presillas Alcorcón y Arroyo Butarque, Leganés).

Este es el relato de una ruta qué realicé con mi compañero de rutas pajareras Gabriel, el día 25 de Septiembre de 2014, recién estrenado el Otoño.
Quedé con mi compañero Gabi por la tarde, en la estación de Cercanías de San José de Valderas. Me había marcado como objetivo por lo menos ver 20 especies distintas de aves, y sobre todo qué pudiésemos ver al mochuelo europeo, y repetir la suerte qué tuve el año anterior, llegando a fotografiarlo.
Tras 20 minutos de camino llegamos al puente qué cruza la M-406, una de las entradas al parque por su zona sur.
Estábamos en Septiembre en mes de paso para aves como papamoscas cerrojillos, mosquiteros musicales y colirrojos reales, y Gabi cantó la primera para la lista. Un joven ejemplar de colirrojo real. Después apareció un papamoscas cerrojillo, de los qué a lo largo de la tarde veríamos multitud de ejemplares en pleno paso migratorio.
A lo lejos del alcornocal salió volando un ruidoso bando de cotorras grises.
Bajamos del puente, y nos dirigimos al estanque de aguas residuales del Arroyo de la Canaleja. En su valla había unos cuantos ejemplares de mosquiteros musicales alguno de ellos columpiándose de una forma muy graciosa. Otra especie qué se deja ver mucho por los parques en el paso migratorio de Septiembre.
Tras la valla del estanque había unos cuantos ánades reales echando una cabezadita.
En una zona de carrizal, se ocultaba de nuestra presencia una focha común.
Tras ella buscaban también cobijo algunos ejemplares de zampullín chico y una gallineta.


(Gallineta común, Gallinula chloropus).

Decidimos echar un vistazo al alcornocal y otra vez nos vimos envueltos por pequeñas nubes de papamoscas cerrojillos qué estaban muy activos.
Tras barrer el alcornocal y sólo ver una urraca y una tórtola turca decidimos volver al estanque.
Allí Gabi avistó una lavandera cascadeña. Tras esto, cruzamos un pequeño puente para tener mejor perspectiva del estanque. Debajo de este, cruzó de manera veloz un ruiseñor bastardo para ocultarse tras unos juncos.
Posteriormente seguimos bordeando la laguna por su margen izquierda y al momento se nos acercó una focha común de lo más amigable, como lo hacen los patos del Retiro cuando te reclaman algo de pan para comer.


(Focha común, Filuca atra).

En la otra laguna, con los prismáticos avisé a Gabi de la presencia de una gaviota sombría. Ya comenzaban a aparecer las gaviotas con los primeros fríos otoñales.


(Gaviota sombría, Larus fuscus).

Subimos una loma, para tantear un poco la zona de barbecho exterior al parque.
En un arbusto cercano nos llevamos la primera sorpresa de la tarde. Gabi localizó una curruca zarcera, para mí el primer avistamiento de esta especie. Estuvo un par de minutos jugueteando dentro del arbusto lo qué nos permitió poder observarla un rato con los prismáticos.
Llevé a Gabi al lugar donde el año pasado ví el mochuelo, y decidimos hacer una espera de unos minutos.
En un claro cercano al arroyo se posaron pequeños pajarillos. Primero fue el turno de un grupo de verdecillos, y después tomaron su turno unos cuantos jilgueros.
Estuvimos haciendo un barrido con los prismáticos entre los chopos, los olmos y la zona del arroyo, pero no hubo suerte. En ese compás, sólo pasó volando un mirlo común qué bajó a beber al arroyo.
Tras esta pequeña decepción, cruzamos el arroyo y fuimos a la zona del pinar de repoblación a volver a probar fortuna.


(Pinar de repoblación en el Parque de las Presillas, Alcorcón).

Era una buena zona para una espera, pues en ese momento en el pinar no había nadie.
A lo lejos Gabi oyó el reclamo del pito real, y tras unos instantes, nos cruzó volando a escasos metros.
De nuevo volvimos a hacer un barrido con los prismáticos por todo el pinar. Primero aparecieron dos carboneros comunes, y poco después un herrerillo común.
Gabi me hizo señas para qué viese un agateador común qué subía con sus movimientos tan característicos por el tronco de un pino.
Tras un buen rato, optamos por hacer otro intento al mochuelo en la zona de los almendros.
Gabi oyó el reclamo del pico picapinos y al poco rato pudimos verlo subir por las ramas de un pino cercano.
Justo antes de retomar la senda del arroyo una liebre común se asustó de nuestra presencia y escapó de manera veloz hacia la zona del arroyo. Me llamó la atención ver una liebre dentro del parque, pues siempre estaba acostumbrado a ver multitud de conejos.
Volvimos a cruzar el arroyo y subimos a la verja donde en la parte exterior del parque, en la zona de barbecho, se encuentra la plantación de almendros.
Por encima de las copas del pinar pasó un cernícalo vulgar qué con su silueta hizo qué levantaran el vuelo multitud de pequeños pajarillos.
En un tendido eléctrico de la zona de los almendros un numeroso bando de palomas torcaces descansaba todas en fila india.
Paramos junto a la verja y empezamos la espera al mochuelo europeo.
Pasaban los minutos y calor empezaba a hacer mella. Los dos explorábamos hasta el último almendro qué estaba a nuestro alcance, con la esperanza de ver al mochuelo.
Aún había mucha luz y la tentativa era difícil. Cuando ya casi lo dábamos por perdido, de repente se oyó una especie de maullido. ¡Los pelos se nos pusieron como escarpias!. El maullido cada vez era más nítido, y venía de un almendro qué estaba a escasos metros de donde nos encontrábamos. Al instante Gabí gritó, ¡lo tengo!. ¡Encima de la copa!. Y efectivamente allí estaba esa bolita de plumas tan bonita. Encaramado en el almendro, ¡qué imagen tan hermosa!. Estuvimos un buen rato recreándonos con los prismáticos, y pude sacarle unas cuantas fotos, qué ilustran este relato.


(Mochuelo europeo, Athene noctua).

Tras unos minutos sintiéndose observado, voló sin hacer apenas ruido y se posó en un tocón de un almendro de gran porte.
A lo lejos un alcaudón común estaba encaramado en la rama de un almendro descansando tranquilamente, cuando al instante una urraca  hizo un vuelo en picado qué le pilló desprevenido, y voló asustado a refugiarse en la espesura de otro almendro.
Tras la sombra de un almendro, vimos un ave qué levantaba la cabeza. Al principio pensamos qué se trataba de un pito real, pero cuando no nos molestaba la luz pudimos comprobar qué se trataba de una perdiz roja.
Gabi me volvió a hacer señales de qué tras mi espalda, se movía una abubilla a pocos metros.
Estuve sacándola unas fotos hasta qué se perdió en la vaguada del arroyo.
Gabi se alertó porque creyó ver un torcecuello posado sobre un almendro. Tras comprobarlo minuciosamente con los prismáticos, fue una falsa alarma, pues se trataba de un ejemplar joven de pito real, qué con el reflejo de la luz, producía esta confusión.
Tras el buen sabor de boca qué nos dejó el encuentro con el mochuelo decidimos volver a bajar al arroyo para ver si sumábamos más aves para la lista.
Después de un buen rato de camino, y con las fuerzas flaqueando, decidimos parar en una zona de arbustos para observar pequeños pajarillos.
Primero apareció un pequeño grupo de gorriones molineros y al poco rato, un ejemplar de curruca capirotada jugaba con nosotros al escondite. Tras esta, se posó otro fringílido, pero con la luz de frente no podíamos identificarlo. Al cambiar de perspectiva confirmamos qué se trataba de un bonito ejemplar de verderón común.
En ese talud de tierra donde los arbustos, había una importante colonia de conejos, en el que se podía ver los agujeros de la entrada a sus galerías.


(Conejo de monte, Oryctolagus cuniculus).

En las ramas de un chopo cercano, un pajarillo de tonalidades amarillas se dejaba ver a ratos. Tras mucha paciencia Gabi lo identificó como zarcero común.
Tras recuperar fuerzas continuamos con la caminata. En una loma un grupo de estorninos negros picoteaban el suelo. Entre todos ellos se nos coló un estornino pinto, el primero de los fríos otoñales.
En una pradera de césped apareció la segunda sorpresa de la tarde. Ví moverse un ave blanca con el cuello curvado. Al principio con el reflejo del sol no la pude distinguir pero cuando ya me situé en la dirección acertada, avisé a Gabi al instante. ¡Una garcilla bueyera en medio del césped!. Allí estaba buscando insectos y lombrices. Justo a su izquierda apareció otra. Era chocante verla en un sitio tan concurrido con gente paseando y ciclistas con su bici.


(Garcilla bueyera, Bubulcus ibis).

Tras esta sorpresa intentamos ver una colonia de pájaro moscón una zona de sauces llorones qué pude observar hace tres años.
No tuvimos suerte, y nos tuvimos qué conformar con gallinetas y mirlos comunes.
Cruzamos la pasarela qué atraviesa la R-5 por debajo y llegamos al término municipal de Leganés. En una chopera decidimos hacer una pequeña espera para intentar ver el picogordo qué ví en esta zona el año pasado. Tras un buen rato, no hubo la misma suerte así qué decidimos echar un vistazo a la laguna del Arroyo Butarque.
La laguna no tenía mucho atractivo pues es una zona muy concurrida por gente qué va a pasar el día con la comida, y mucho pescador, así qué nos tuvimos qué conformar con gallinetas y ánades reales.


(Laguna del Arroyo Butarque, Leganés).

Probamos fortuna en una zona de barbecho y allí Gabi me hizo indicaciones de qué sobre un cardo había posada una tarabilla norteña. La última de las sorpresas de la jornada.
En lo alto de las ramas secas de un árbol se posó un pajarillo de tonos oscuros. Al principio pensamos qué se trataba de un papamoscas cerrojillo, pero tras un buen rato de observación y cuando se puso de frente nos dimos cuenta de qué se trataba de un papamoscas gris.


(Papamoscas gris, Muscicapa striata).

El sol ya se estaba poniendo así qué decidimos tomar el camino de vuelta a la estación de Metro de la Fortuna.
En una pradera de césped un grupo de gorriones comunes se agolpaban en busca de algo con qué calmar su apetito.
Ya llegando a la salida del parque, y echando un cálculo por encima de especies vistas, contábamos qué llevábamos 39. 37 de aves y dos de mamíferos con los conejos y la liebre, así qué queríamos tentar a la suerte para redondear la cifra de las 40 especies en una tarde.
Y en ese momento decidimos mirar otra vez a las nubes y apareció un pequeño bando de aviones comunes, qué dejaba la cifra definitiva en  40 especies en un recorrido de unas 3 horas de duración.
Objetivo cumplido en la ruta. Se superaron con creces las 20 especies qué había estimado, y pudimos ver y fotografiar el mochuelo europeo.
¡A qué esperáis para coger vuestra mochila y los prismáticos y disfrutar de este parque tan interesante!.
© Rafita Almenilla.
Agradecer a mi compañero Gabi su compañía y su inestimable ayuda para realizar esta ruta tan interesante.
Como viene siendo habitual para terminar, adjunto la lista de especies vistas en la ruta.

FAUNA DEL PARQUE DE LAS PRESILLAS Y ARROYO BUTARQUE


  AVES
MAMIFEROS


  Abubilla
Conejo
  Agateador común
Liebre
  Alcaudón común

  Anade real

  Carbonero común

  Cernícalo vulgar

  Colirrojo real

  Cotorra gris

  Curruca capirotada

  Curruca zarcera

  Estornino negro

  Estornino pinto

  Focha común

  Gallineta

  Garcila bueyera

  Gaviota sombría

  Gorrión común

  Gorrión molinero

  Herrerillo común

  Jilguero

  Lavandera cascadeña
Mirlo común
Mochuelo europeo
Mosquitero musical
Paloma torcaz
Papamoscas cerrojillo
Papamoscas gris
Perdiz roja
Pico picapinos
Pito real
Ruiseñor bastardo
Tarabilla norteña
Tórtola turca
Urraca
Verdecillo
Verderón común
Zampullín chico
Zarcero común

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